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Greta Van Fleet, con un estilo deudor de Led Zeppelin, suenan contundentes sin resultar sobreproducidos y saben concebir buenos ganchos. En “When the Curtain Falls”, primer adelanto de su álbum debut, despliegan un muestrario de riffs incandescentes y una voz intensa y rabiosa que, junto con el bajo, se entrecruzan, se apoyan, se contraponen, complementan y dialogan hasta que ambos elementos explotan, para nuestro deleite, en el solo de guitarra.

El rock no está muerto ni hay perspectivas de que vaya a morir. Tampoco necesita que nadie lo salve, como frecuentemente afirman los agoreros que necesitan tirar de cliché para vender a la banda o al artista de turno. El rock goza de una salud excelente en el subsuelo, lejos de los grandes medios de comunicación. Que el gran público no lo vea, no lo escuche, no lo sienta, no significa que no exista. Y lo mismo ocurre, a una escala más pequeña, con el hard rock, el estilo que revolucionó el rock a finales de los sesenta y principios de los setenta.

Ciertamente, entre tantos géneros, subgéneros y estilos, el hard rock no es demasiado popular. Bandas como Airbourne, Rival Sons, The Answer o Wolfmother, por nombrar algunas, siguen manteniendo viva su llama y saciando el apetito guitarrero de su público. Pero todo es cíclico, y hemos visto como en la era de Internet, la comunicación, la posmodernidad y el revival, dados el momento y el grupo adecuado, pueden propiciar un cambio de paradigma, una ampliación de los gustos y un redescubrimiento de tendencias. Tras el auge del garaje, la psicodelia y el post-punk de los últimos años, es posible que haya llegado el turno del hard rock.

Greta Van Fleet está conformado por los hermanos Josh Kiszka (voz), Jake Kiszka (guitarra) y Sam Kiszka (bajo), a los que se ha unido Danny Wagner (batería). Proceden de Míchigan y su estilo deudor de Led Zeppelin y su buen hacer ya los han puesto en el mapa de los grupos a tener en cuenta de cara a un futuro muy próximo. La guitarra de Jake y la portentosa y aguda voz de Josh se sitúan a la estela de músicos como Jimmy Page y Robert Plant, lo que ha llamado la atención de crítica y público. Allá por donde pasan agotan las entradas de sus shows, y aunque todavía no han sacado su primer elepé, ya superan por algunos cientos de miles (millones en el caso de The Answer) de escuchas mensuales en Spotify a todos los grupos anteriormente mencionados, salvo a Airbourne, a los que miran directamente y sin complejos de tú a tú.

En abril del año pasado publicaron el epé “Black Smoke Rising”, con el que hicieron bastante ruido en las listas de rock de la prestigiosa Billboard al conseguir un número uno durante cuatro semanas consecutivas gracias a su single “Highway Tune”. En noviembre lanzarían otras cuatro canciones bajo el título “From the Fires”, un nuevo EP que, a su vez, integraba el anterior. Allí daban muestras no sólo de su habilidad técnica, sino también expresiva. Tienen perfectamente asimiladas las formas y así es como podemos escuchar, entre sus vigorosas composiciones originales, versiones soberbias de clásicos del soul y del folk-rock como “A Change Is Gonna Come” de Sam Cooke y “Meet On The Ledge” de Fairport Convention, respectivamente. Reinterpretaciones que hacen temblar las originales.

Aún no han desvelado muchos datos del que será su álbum debut ni sabemos a ciencia cierta cuándo lo lanzarán, pero ya podemos escuchar “When the Curtain Falls”, su single principal. Lo primero que nos llama la atención es el acorde acentuado con el que abren la composición, rememorando el inicio de la icónica “A Hard Day’s Night” que los Beatles lanzaban en 1964. A partir de entonces, Greta Van Fleet despliegan un muestrario de riffs incandescentes y una voz intensa y rabiosa que, junto con el bajo, se entrecruzan, se apoyan, se contraponen, complementan y dialogan hasta que ambos elementos explotan, para nuestro deleite, en el solo de guitarra.

El potencial y la crudeza que destila el cuarteto es enorme. Más si tenemos en cuenta que Josh y Jake (hermanos gemelos) tienen 22 años y Sam y Danny 19. Juventud y un talento desbocado que ya ha sido reconocido por otros artistas como Bob Seger, Alice Cooper y por el propio Robert Plant. Desde hace algún tiempo hay un sentimiento latente que dicta que una nueva oleada del rock de guitarras está por llegar. Los británicos The Sherlocks tienen la ambición de ser la punta de lanza de ese nuevo movimiento, pero no contaban con un sonido tan rotundo como el que proponen estos estadounidenses.

Tal vez el grupo llega en un momento propicio. En una época en la que no se venden guitarras, ellos recuperan la figura del guitar hero. Del virtuoso que mira más allá del rasgueo de tres acordes para desmarcarse. Suenan contundentes sin resultar sobreproducidos y saben concebir buenos ganchos con los que atrapar al aficionado a la guitarra. Tienen actitud y el viejo espíritu zeppeliniano resulta fresco y original. ¿Sabéis esa forma de hacer las cosas que caracterizaba a los primeros The Strokes? ¿A The White Stripes, Arctic Monkeys o, en el terreno de la psicodelia, a Tame Impala y que los diferencia del resto de bandas del estilo? ¿Eso por lo que Guns N’ Roses dejaron atrás al resto de grupos de hard rock en los ochenta con su “Appetite for Destruction”?  Pues eso precisamente es lo que muestran Greta Van Fleet en su todavía escueto corpus discográfico. Como tengan un poco de carisma… que tiemblen los Sherlocks.