¿A qué suenan exactamente Dirty Projectors? Es difícil dar una respuesta correcta a esta pregunta sin acabar hablando de un término paraguas como ‘art-rock’, pero lo que en definitiva hace Dave Longstreth en su proyecto musical es experimentar e innovar constantemente, sorprendiendo al público cada vez que intenta llevar su fórmula particular a nuevas cotas. Ya desde aquellos humildes comienzos con una grabadora que registraba canciones sencillas de guitarra y voz en “The Graceful Fallen Mango” se intuía su potencial para confeccionar grandes melodías que acabarían transformándose en las colosales producciones orquestales de “Bitte Orca” (2009). Siguiendo con su afán característico por abandonar la zona de confort y tras una etapa de colaboraciones con Kanye West o Solange y su ruptura con Amber Coffman (ex Dirty Projectors), Longstreth se sumió en un proceso de reflexión e introspección que culminó en la publicación de ese doloroso “Dirty Projectors” (2017), un trabajo donde se abrió en gran medida a la influencia de Kanye en cuanto a la esencia electrónica y el uso de autotune y sintetizadores.

Sin embargo, parece que durante este último año Dave Longstreth ha dejado entrar nuevamente luz a sus composiciones y se ha rodeado de grandes amigos para su nuevo trabajo de estudio: “Lamp Lit Prose”. Así, tenemos un álbum que vuelve a traer guitarras acústicas escoltadas por arreglos orquestales y la locura musical habitual de Dirty Projectors. Por el camino aparecen artistas como Robin Pecknold (vocalista de Fleet Foxes), Rostam (Vampire Weekend) o las hermanas HAIM, que se encargan de aportar su granito de arena a la nueva criatura de Dirty Projectors.

Hemos podido charlar con Longstreth para que nos comente más detalles acerca de este su nuevo trabajo de estudio, así como de su situación actual, tanto a nivel artístico como personal. Queremos conocer al nuevo Dave Longstreth, a esa persona que se queda con lo positivo de la vida y de lo que le rodea para plasmarlo en canciones tan luminosas como complejas y que recuperan la esencia de Dirty Projectors.

“Dirty Projectors” dividió en gran medida a tus seguidores. Hubo gente apasionada con tu apuesta por estas melodías más electrónicas pero otros se perdieron. ¿Es “Lamp Lit Prose”, más orgánico en comparación, una forma de volver a ganarte a la gente? ¿Cuál ha sido la motivación para dejar a un lado esa especie de R&B contemporáneo?

No lo sé, no estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Para mí, cada álbum es un viaje y es diferente. Nunca estoy seguro de cómo va a sonar o a dónde voy a ir hasta que ya está mezclado. He hecho discos con un cuarteto de cuerda, álbumes grabados en vivo con banda… No sé qué me depara el futuro, pero “Dirty Projectors” vino de las colaboraciones, de un periodo de mi vida en el que estuve trabajando como productor y compositor con Solange y Kanye West y donde me decanté por las herramientas digitales. Adoptarlas para mi música me pareció algo lógico, es lo que tocaba. También, en muchas formas ese aspecto –el de usar tecnología digital– y abrazar todas las ventajas que te ofrecen las herramientas de las que dispones se ha reflejado en “Lamp Lit Prose”. Aún sigue habiendo partes electrónicas, pero es cierto que son canciones que se desarrollan alrededor de una guitarra y de tonalidades mayores. Es un poco una combinación de todos los diferentes lugares en los que he estado como Dirty Projectors.

“Dirty Projectors” vino de las colaboraciones, de un periodo de mi vida en el que estuve trabajando como productor y compositor con Solange y Kanye West. Adoptar las herramientas digitales para mi música me pareció algo lógico.

Hablando de colaboraciones con Kanye y Solange, has dicho en algunas entrevistas que eso te permitió salir de tu zona de confort y te vino bien para hacer música. ¿Es esta necesidad por tanto la que te ha llevado a repetir la jugada e introducir colaboraciones de nombres como HAIM, Rostam, Syd…?

Este trabajo es al revés, es una vuelta a mi zona de confort, a colaborar con amigos. La parte rítmica ha nacido de antiguos colaboradores de Dirty Projectors. Rostam y yo somos amigos desde hace más de quince años y Katy Davidson (Dear Nora), que aparece en la última canción, la conozco desde que soy adolescente. Es un disco de volverme a encontrar con viejos amigos pero también con el que he hecho otros nuevos.

Tengo que decir que estaba entusiasmado con estas colaboraciones, sobre todo con las de Robin Pecknold y HAIM, pero me ha llamado la atención que en lugar de destacar individualmente parecen formar parte de la banda, como si fueran miembros de Dirty Projectors. Están a tu mismo nivel por decirlo de algún modo. ¿Fue una decisión consciente?

Creo que es una cuestión del momento en el que traje a toda esta gente para colaborar. Cuando lancé el álbum homónimo seguí escribiendo y produciendo música, y cuando tuve un borrador del disco y del sonido que iba a tener tuve la sensación de que podría ser una buena idea compartir las melodías y enseñárselas a otras personas. Los invitados en este trabajo han sido muy generosos por haberse involucrado en la obra. Pero sé a lo que te refieres, sé que encajan a la perfección en la filosofía y sonido de un disco de Dirty Projectors.

Ya hablando propiamente de las canciones, leí en el track by track que hiciste para Consequence of Sound que, en relación a “You’re The One”, dijiste “I write a lot of melodies high”. ¿Tenemos que culpar a ciertas sustancias de tus collages sonoros?

[Risas] ¡Literalmente me refería a que compongo en un registro alto! En cualquier caso, estar colocado hace que haya mucha diferencia en el proceso de composición y mezcla, pero aquí hablaba del falsete. No pasa nada, entiendo la confusión. [Risas]

“I Feel Energy” es probablemente una de tus mejores canciones: es accesible, tiene un toque bailable y también trae esa locura musical tan propia de ti. ¿Qué me puedes contar sobre esta pieza? He leído que Björk te envió un sample y lo añadiste aquí.

Muchas gracias por el cumplido. Me apetecía usar una progresión de acordes que nunca hubiera escogido y así empezó, con acordes que no tenían ningún sentido, para plantearme el desafío de hacer una canción con ellos. ¿Cómo haces una canción que capte ese momento en el que estás despertando de una depresión? ¿Hay alguna manera de pasar de la tristeza a la alegría? Quería reflejar eso a nivel de cambios de acordes y por eso me gustaron mucho estos, porque no tenían relación entre ellos.

En cuanto a la aportación de Björk: me envió un pequeño clip que grabó en Japón de un pájaro, muy alto, extraño, sonaba muy Arca. Era increíble que un organismo vivo hiciera ese ruido, así que sentí la necesidad de añadir ese sonido a “I Feel Energy”. Me dio la sensación de que pertenecía a la canción.

Justo estabas hablando de convertir la tristeza en alegría, y eso encaja con la descripción que diste del álbum: “el yang del yin” de “Dirty Projectors”, entendiendo este trabajo anterior como una obra melancólica que hablaba de tu ruptura con Amber Coffman. ¿Ha sido algo premeditado? ¿Deberíamos tomarlo como una necesidad por dejar atrás ese disco más amargo?

No estaba intentando dejar ese episodio atrás con “Lamp Lit Prose”, más bien ya lo había dejado atrás. Para este trabajo me centré en hacer música teniendo en cuenta dónde y cómo me encuentro ahora, ¿sabes? Por suerte ahora estoy feliz y me encuentro en un lugar diferente con respecto a “Dirty Projectors”. También creo que es importante recordar lo positivo que vives, y “Lamp Lit Prose” funciona como eso: un recordatorio de los buenos momentos.

Me llaman la atención temas como “Zombie Conqueror”, con dos partes diferenciadas, siendo la segunda más agresiva y caótica en cierto sentido. ¿Cómo se mantiene el orden dentro de tu caos melódico? Y, también, ¿cómo se empiezan a componer estas canciones? ¿Son diferentes temas que acabas uniendo en uno?

“Zombie Conqueror” es algo diferente, porque esa en concreto la empecé a escribir con la guitarra y luego imaginaba a la perfección todos esos sonidos que aparecen; me imaginaba perfectamente todas las capas conforme iba escribiendo el tema. Cuando llegó el momento de grabar hicimos todas esas guitarras en un solo día. Luego sí que tomó mucho tiempo mezclar, porque el proceso de mezclar es eterno.

Fotografía: Jason Frank Rothenberg
Fotografía: Jason Frank Rothenberg
Fotografía: Jason Frank Rothenberg
Eso me interesa, porque tu música desde luego no es fácil a nivel técnico y mezclarla tiene que ser una proeza. ¿Cuánto has tardado esta vez?

Mucho, mucho tiempo. Probablemente haya tardado lo mismo en escribir y grabar que en mezclar. Bueno, a lo mejor no tanto. [Risas] La verdad es que cuando recibí el primer test pressing de la edición en vinilo del álbum, Robin Pecknold –quien canta en “You’re the One”– me dijo de ir a su casa a escuchar el disco en el buen equipo de sonido que tiene. Fui allí, estuvimos escuchando muchos discos y luego pusimos el mío. Como te digo tiene un equipo muy bueno, pero el test pressing sonaba tan mal que me di cuenta de que el álbum no estaba mezclado. Así que volví al estudio y estuve dos semanas más mezclando para luego masterizar otra vez. Fue un poco locura.

Lamento escucharlo, desde luego.

[Risas] No te preocupes, la mezcla siempre es la parte más difícil. Es irracional, es una nueva batalla todas las veces. Y la batalla esta vez fue pensar que estaba hecho antes de tiempo.

Quería preguntarte por “I Find It In U”, porque me da la sensación de que o bien es una canción de amor a la música o a una persona con la que te une la música. Quiero decir, tenemos referencias a Prince y Nirvana, un verso que dice un “hand in glove” muy The Smiths, la línea que abre es de John Lennon…

Me gusta esa interpretación. Lo siento así también, la música… Sí, me gusta cómo nos une la música.

Y ya hablando de los Beatles te tengo que preguntar por unas declaraciones de Paul McCartney afirmando que es fan de tu proyecto. ¿Cómo se procesa esta información?

No lo sé, es una locura. Es un héroe para mí, una leyenda viva. ¿Qué le dices a eso? Es simplemente increíble.

Cuando estás grabando pocos instrumentos en una grabadora… captas la esencia, es todo muy directo y crudo, muy íntimo. Me encanta esa sensación, creo que mola y que es, en cierto modo, inmortal. Se va a seguir haciendo y se irá desarrollando con el tiempo.

En “What Is The Time” hay una línea en la que aparece el título del álbum, pero, ¿qué significa exactamente?

No lo sé, la verdad. El título llegó casi por casualidad, pero eso siempre. No sé por qué llamo a las cosas de la forma en la que lo hago. No puedo darte una explicación muy sesuda, pero diría que parte de ello viene por la calidez que transmite “lamp”, y también la sensación que desprenden las palabras: confort, sensación de un mundo tangible… No sé si eso tiene sentido.

¿Por qué escogiste “Break-Thru” como single? ¿Qué tiene para representar todo el álbum? En relación al vídeo, ¿por qué apareces hablando con pájaros?

“Break-Thru” es una canción rápida, con muy buen ritmo, una melodía divertida… Creo que es un buen saludo, y de hecho las primeras palabras que digo son “What’s up? How’s it going?”Luego habla de amor y creo que es un buen sentimiento para presentar un trabajo. Y en cuanto al vídeo: me encantan los pájaros, hablar con pájaros, que los pájaros hablen conmigo… Simplemente lo sentí adecuado.

Es curioso que “Break-Thru” se presente como la antítesis temática de todo lo que tratabas en “Dirty Projectors”: desamor, ruptura… Ahora bien, estamos acostumbrados a verte hablar sobre este tipo de cosas, pero en “That’s a Lifestyle” lo haces sobre la sociedad, la guerra… ¿Tanto te ha afectado la situación actual de tu país como para dedicarle una canción?

Creo que está bien dedicar canciones, ya sea de forma alegórica o metafórica, a la sociedad que te rodea. La realidad política de mi país, y probablemente de todo Occidente, es confusa y se encuentra en constante cambio. Se transforma constantemente nuestra realidad, era imposible que no apareciese en una canción.

Pasaron cinco años entre “Swing Lo Magellan” (2012) y “Dirty Projectors”, pero sólo uno entre éste y “Lamp Lit Prose”. ¿Cómo se presenta el futuro de Dirty Projectors?

El tiempo no es lineal en lo que respecta a componer. Puedes hacer hits en muy poco tiempo pero también trabajar en muchas otras cosas en tu vida. Creo que a lo que me estoy enfrentando actualmente en mi vida es que se encuentra en constante cambio. Me tomó mucho tiempo encontrarme en mi lugar adecuado, pero creo que los últimos años han sido muy buenos para mí en lo que respecta a producción, creación e inspiración.

Creo que está bien dedicar canciones, ya sea de forma alegórica o metafórica, a la sociedad que te rodea. La realidad política de mi país, y probablemente de todo Occidente, es confusa y se encuentra en constante cambio.

Me gustaría hablar sobre el artwork del disco, ya que recupera la temática de las esferas azules y rojas que hemos visto en trabajos anteriores, esta vez acompañadas de un fondo floral que me hace pensar en “I Feel Energy” y su letra, que ya hemos comentado antes. ¿Cómo casan arte y música?

Algo de sentido tiene todo lo que dices. Desde luego, el concepto se remonta a trabajos muy antiguos de Dirty Projectors, a conceptos que desarrollaba cuando era adolescente, de la época de “Slaves’ Graves and Ballads”, que tenía el azul y rojo proyectados ahí. El significado cambia con el tiempo y sienta bien y es interesante encontrar nuevas fórmulas con las que representar el concepto. En esta ocasión sentí que estaba bien este tipo de arte, las plantas… Transmitía paz en cierto modo, una explosión de texturas y belleza.

Volviendo al tema de las colaboraciones, además de las que incluyes en tu nuevo trabajo y las que ya has mencionado, has trabajado con Björk y David Byrne, entre otros. ¿Qué colaboración soñada queda?

Pues no sé, he trabajado ya con tanta gente… Pero me encantaría trabajar con Sly de Sly and the Family Stone. Eso molaría mucho.

Por suerte ahora estoy feliz y me encuentro en un lugar diferente con respecto a “Dirty Projectors”. También creo que es importante recordar lo positivo que vives, y “Lamp Lit Prose” funciona como eso: un recordatorio de los buenos momentos.

¿Y cómo fue trabajar con Amber Coffman en su primer trabajo de estudio en solitario?

Fue muy guay, me encantó hacer ese trabajo con ella. Me llamó la atención la forma en la que planteó el trabajo, diferente a cómo se hacía en Dirty Projectors. Ella traía a escena su personalidad, claro.

Por último, quería señalar algo que me ha llamado la atención revisando tu catálogo: tus primeras producciones eran grabaciones lo-fi de guitarra y voz en grabadoras de cuatro canales. Es curioso porque en la actualidad hay grupos como Hovvdy o Teen Suicide que apuestan por este sonido y se les alaba mucho cuando tú ya trabajabas así hace más de diez años.

Cuando estás grabando pocos instrumentos en una grabadora de este estilo… captas la esencia, es todo muy directo y crudo, muy íntimo. Me encanta esa sensación, creo que mola y que es, en cierto modo, inmortal. Se va a seguir haciendo y se irá desarrollando con el tiempo, como está pasando ahora.