Momentum. No se me habría ocurrido otra palabra mejor para definir lo que Death Grips manejan en esto de la música actual. Son unos magos del momentum, de la ‘música basura’ de consumo inmediato y de ofrecer, por encima de todo, una mezcla sonora trascendental que sobrepasa el glitch hop, el noise y todos los géneros con los que dan estos maleantes, si es que se les puede llamar de otra forma. Macarras, gamberros, sinvergüenzas, los alocados Death Grips pueden ser perfectamente el equivalente contemporáneo a los Sex Pistols; su misma representación cultural, lo que fue todo el desfase del punk y de lo contracultural. Pero ahora, en 2018, la cosa ha cambiado suficiente como para trasladarnos al lugar oscuro, impredecible y sobre todo saturado del ‘noise-hop’. Porque pensamos en el futuro, porque vivimos aquí y ahora y no podemos evadir qué nos deparará. Cuando escuchas cualquier tema de Death Grips tienes esa sensación: ¿es esta la música del futuro? ¿De un futuro tan absurdo y atropellante que no nos deja tiempo ni para respirar? Pues, siendo realistas, la respuesta parece ser sí; es esto lo que nos depara y es esto lo mismo que Death Grips, aprovechando precisamente su ‘aquí y ahora’, nos gritan directamente a la cara a lo largo del delirante “Year of the Snitch”.

Una mezcla sonora trascendental que sobrepasa el glitch hop, el noise y todos los géneros con los que dan estos maleantes

Como si quisieran expandirse sobre ellos mismos, el sonido Death Grips toma otra dimensión completamente distinta en este LP, con el eclecticismo al que nos tienen acostumbrados.

Como los Zappa haciendo una alocada parodia del pop rap imperante, Death Grips nos asaltan de nuevo siendo los mismos pero a su vez con una propuesta diferente. Hip-hop abstracto por derroteros más electrónicos que ponen la producción de Zach Hill un paso por delante, con un MC Ride desatado y con ganas de aportar todo su ritmo también al conjunto. Como venían adelantando desde “Steroids”, ese EP de 2017 que coqueteaba con el gabber (un estilo de techno holandés derivado del EDM), estamos ante unos Death Grips más psicodélicos, llenos de texturas y de ruidos distintos, en una exploración continua a través de los tracks. Como si quisieran expandirse sobre ellos mismos, el sonido Death Grips toma otra dimensión completamente distinta en este LP, con el eclecticismo al que nos tienen acostumbrados. “Year of the Snitch” es un viaje lleno de nihilismo, delirio y sobre todo gamberrismo al más puro estilo de unos verdaderos punkers en esto del sampleo, cuyo uso en su vena más experimental me recuerda al de unos Faust modernos. Vas a encontrar de todo aquí, eso sí, en pequeñísimas e hiperfraccionadas dosis que no te van a dejar saborear con tranquilidad ni un solo instante.

Fotografía: Press

“Year of the Snitch”: un viaje lleno de nihilismo, delirio y sobre todo gamberrismo al más puro estilo Death Grips

Death Grips consiguen así tener a la vez el mismo grado de mensaje que de ‘no-mensaje’, siendo una crítica por la sola deformación de lo absurdo que ven a su alrededor. Los reyes de lo metamusical los podríamos llamar, ya que han sabido recoger todo ese espíritu contracultural de las profundidades de los setenta y adaptarlo a lo actual.

Comparando con “Bottomless Pit” (2016), este nuevo LP nos presenta unos Death Grips más dispersos y experimentales todavía, jugando con sonidos nuevos, llegando a derroteros breakbeat nada más empezar en “Death Grips Is Online”. Porque parecen residir en esa zona oscura de la deep web desde la que actúan con impunidad y esta vez han llegado un nivel más profundo, donde la energía se condensa en impulsos dentro de una amalgama oscura y sin determinar. “Flies” nos hace un pasaje psicodélico y progresivo hacia la dureza de “Black Paint”, uno de los temas más memorables (dentro de lo que Death Grips pueden serlo, ya que luchan constantemente contra ello) en el que agarran las guitarras para darnos una extraña y novedosa mezcla de punk-industrial, sintetizadores, ecos, fuzz y mucho, mucho humo. Y es que Death Grips han decidido crear un disco confuso, de pequeñas y cortas canciones pero que fluyen completamente entre sí, haciéndolas de alguna forma progresivas en la manera en la que el krautrock experimentaba y rompía con todo allá por los primerizos setentas. MC Ride ya no rapea más al uso, las vocales han sido sustituidas por mensajes de Zach aderezados con ráfagas de energía de Ride, creando una sensación de desorientación bien recogida en “Linda’s In Custody”, otro de estos extraños pasajes que intervienen en el disco. “The Horn Section” sigue en la vena de Zach toqueteando cachivaches y coqueteando con el gabber. “Hahaha” es otro de los temas más identificables de “Year of the Snitch”, esos que realmente esconden el espíritu de este punk experimental y sin miedo a la fusión. Death Grips cogen un sonido de aquí, otro de allí, de dimensiones musicales totalmente distintas y te lo consiguen mezclar con la estupidez más anodina para crearte un track que literalmente te vuela la cabeza.

Y el “Shitshow” continúa, la electrónica guarra nos envuelve sin necesidad de tener ningún tipo de consistencia, al igual que la sociedad actual en sí. Death Grips son sólo unos mensajeros de la realidad, unos tipos demasiado realistas como para poder conformarse con lo que tienen alrededor. “Streaky” es otra muestra más de esa inquietud. MC Ride es capaz de soltar los versos más precisos y a la vez más tontos en esto del hip-hop experimental; aquí hemos venido a hacer el mono, a ofrecer otro entretenimiento más. Death Grips consiguen así tener a la vez el mismo grado de mensaje que de ‘no-mensaje’, siendo una crítica por la sola deformación de lo absurdo que ven a su alrededor. Los reyes de lo metamusical los podríamos llamar, ya que han sabido recoger todo ese espíritu contracultural de las profundidades de los setenta y adaptarlo a lo actual.

 Otra buena muestra más de anarquía musical

Nada tiene sentido para Death Grips. Todo es absurdo y es lo que logran transmitir, así que cumplen su objetivo, y de sobra, regalándonos otro genial momentum en “Year of the Snitch”.

Dilemma” es otro tema más rockero, de esos a los que nos tenían acostumbrados; garage-rock marca Death Grips generando agradables sensaciones al acercarse a este género. La jukebox nos escupe directamente a “Little Richard”, donde la deformación electrónica nos sacude al electro-industrial de corte ochentero en este viaje por la historia musical más oscura. Aquí es donde empezamos a tener conciencia de la importancia de este álbum: no son las piezas por separado sino su vínculo, su diversidad unificada, lo que crea un sentimiento de ser un LP totalmente vanguardista y reivindicativo.

The Fear” sigue con el rock más psicodélico y progresivo de unos King Crimson en sus momentos desorbitados pero con las vocales enajenadas de MC Ride dejándonos claro que estamos ante un nuevo género que no sabríamos determinar. Experimental hip-hop podríamos afirmar, quedando en un limbo musical que conforma la misma personalidad de un grupo cuya trayectoria está saliendo muy rentable a los oyentes y que parecen convertir en oro casi todo lo que tocan. Como la “Outro” más loca y setentera que podríamos escuchar y que ni siquiera es outro, por cierto. La genial “Disappointed” cierra el disco hiperactivamente y recordando a algo más cercano a su anterior LP; un tema Death Grips marca de la casa, fusionando sonidos en una autentica trilladora de samples en su recta final. Zach y MC Ride nos gritan sus incoherentes ideas como si en un intento explicativo final tratasen de darle sentido a todo lo acontecido a través del álbum. Pero la realidad es esa: nada tiene sentido para Death Grips. Todo es absurdo y es lo que logran transmitir, así que cumplen su objetivo, y de sobra, regalándonos otro genial momentum en este “Year of the Snitch”.

Death Grips – Year of the Snitch

8.2

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Con “Year of the Snitch” Death Grips nos ofrecen otro LP-momentum, expresando lo que les da la gana y como les da la gana en otra muestra de anarquía musical y nihilismo. Saturación sonora de principio a fin (tanto electrónica como rock) y psicodelia chunga de por medio, ecos del krautrock con el noise-hop más punker de la actualidad. Indefinibles.

Up

  • Ante todo, lo que representan, la total libertad musical casi hacia el libertinaje. Anarquía musical condensada en cada track.
  • Las referencias, los ecos de esos grupos experimentales como Faust. El sampleo en constante reto para tus oídos.
  • Que sigan. Cada álbum de Death Grips es una buena noticia, ya que avanzan en lo musical y para nada parecen quedarse estancados.

Down

  • No apto para no-iniciados en el sonido Death Grips. Quizá peor y con menos contenido que “Bottomless Pit”, el cual recomendaría para introducirse en ellos.
  • La duración. Esperábamos más, se nos hace demasiado corto, necesitamos algún tema más memorable en la cuenta.