No tiene todo el perfil mediático de contemporáneas tipo Natalia Lafourcade, Carla Morrison o Mon Laferte cuando se habla de cantautoras en la historia reciente latinoamericana, pero ciertamente Javiera Mena se las ha ingeniado para colocar su nombre como uno de los más notables de la región. Prácticamente por su cuenta le dio al synth-pop una forma de hacer las cosas que no se aleja tanto de lo que hacen las ya mencionadas pero conserva ese toque anglosajón que le aporta a su música un estatus que bien podríamos definir como ‘internacional’. Aunque a menudo su repertorio se nutre de metáforas que establecen imaginarios cercanos a Latinoamérica, no se traduce en ‘artista de nicho’ como etiqueta para clasificar el trabajo de la chilena.

Esto aun asumiendo que pudo dejar esa sensación en sus trabajos “Esquemas Juveniles” (2006) y “Mena” (2010), donde hacía un énfasis muy concreto en las maneras del pop en español de los ochenta (no es coincidencia que incluyera un cover de “Yo no te pido la luna” en su debut). Aunque en el segundo de ellos hubo canciones como “Luz de Piedra de Luna”, que daba pasos hacia una internacionalización de ese sonido con frecuencia aterciopelada, el cambio definitivo se da rotundamente con su notable “Otra Era” de 2014. Hasta cierto punto fue un giro hacia dinámicas más propias del mercado anglosajón, pero no sacrificó por completo la esencia de sus discos anteriores. El resultado fue un álbum más directo, repleto de dinamismo y más orientado a la discoteca que le permitió expandir su audiencia y a la vez transitar un camino muy diferente al de sus contemporáneas.

Tras la gira que la llevó por buena parte de Latinoamérica y España presentando “Otra Era” llegan una serie de cambios que serán claves para la concepción de su cuarto trabajo de estudio. Firma con Sony Music y en aras de adaptarse a los giros tan radicales que dio el panorama musical durante ese lapso de tiempo hay varios cambios en el personal que acompañará a Mena en su cuarto LP: “Espejo”.

Varios cambios en aras de adaptarse a los giros tan radicales que ha dado el panorama musical

Seguramente la firma con Sony no sólo tuvo como trasfondo la consecuente expansión de un público y la exploración de nuevas posibilidades ahora que dispone de un mayor presupuesto, sino el hecho de interpretar que con “Otra Era” (2014) había llevado al límite toda una forma de hacer las cosas y era momento de dar un giro.

Entre esos cambios cabe destacar uno fundamental: es el primer material de Javiera donde Cristian Heyne no participa como productor. Para el contexto chileno seguramente es una movida importante, pues hablamos de un personaje que ha estado detrás de artistas notables en ese país como Dënver, Gepe, Alex Anwandter o Camila Moreno. El tema es que si uno presta atención, el sello de Heyne resulta demasiado evidente al comparar los discos en los cuales participa y los tres primeros discos de Mena. Seguramente la firma con Sony no sólo tuvo como trasfondo la consecuente expansión de un público y la exploración de nuevas posibilidades ahora que dispone de un mayor presupuesto para hacerlo, sino el hecho de interpretar que con “Otra Era” había llevado al límite toda una forma de hacer las cosas durante ocho años y era momento de dar un giro.

Algo que siempre fascina cuando se trata de Javiera es el hecho de que, contrastando con los estereotipos de la música pop (sobre todo los que se ciñen al modelo Billboard), es ella quien asume toda la responsabilidad de componer su propio material. Más allá de los créditos que acumula El Guincho, estrecho colaborador de la cantante desde hace varios años, ella toma casi por completo las riendas del proyecto. Quizá para demostrar que no era exclusivo de Heyne su éxito internacional, pero sobre todo porque tenía más claro que nadie sus aspiraciones.

En “Espejo” toda esa suma de elementos se manifiesta en una sonoridad menos ochentera, más influida por el deep house y la sutileza de las programaciones tipo Disclosure para ofrecernos diez canciones que se plantean el objetivo de condensar la producción y todos los logros creativos de trabajos anteriores, haciendo que los arreglos estén al servicio de una fluidez que favorezca la mirada de “Espejo” como un todo.

Fotografía: Juan Queirolo

“Espejo”: un irregular paso hacia la madurez

En “Espejo” toda la suma de elementos se manifiesta en una sonoridad menos ochentera, más influida por el deep house y la sutileza de las programaciones tipo Disclosure para ofrecernos diez canciones que se plantean el objetivo de condensar la producción y todos los logros creativos de trabajos anteriores, haciendo que los arreglos estén al servicio de una fluidez que favorezca la mirada de “Espejo” como un todo.

El primer sencillo de esta nueva etapa —Dentro De Ti”– y la canción que da título al disco –“Espejo”– marcan la pauta a seguir en todo el LP lírica e instrumentalmente. En el primer punto el tema principal parece ser la represión emocional y esa poca honestidad que podemos tener con nuestro ‘yo’ en determinadas situaciones donde se nos exige ser fuertes (o aparentarlo) y por distintos motivos no se puede estar a la altura. Hasta podría decirse que Mena ejerce la voz de aliento para esos momentos duros por los que todos pasamos en algún momento. En el segundo corte resulta evidente la apuesta por un synth-pop continuista respecto a lo mostrado en su anterior larga duración (es decir, con arraigo latinoamericano pero sin ceñirse enteramente a él), siempre prolija en las melodías y sin tantas capas de posproducción.

En los primeros momentos de “Espejo” la estrategia parece funcionar. “Cerca” y “Alma” explotan maravillosamente la voz de Mena y se le nota cómoda con los pianos y sintetizadores al fondo que dejan espacio para que explote su capacidad a tope. “Alma” en particular se siente muy cercana al lado más barroco de Mecano, una referencia obligada durante toda su carrera. Bien puede extrapolarse este periodo de Mena con el cambio al que se sometieron Ana Torroja y los Cano cuando pasaron de grabar cosas tipo “Perdido En Mi Habitación” en una línea ciertamente juvenil a piezas maduras y elaboradas como “Cruz De Navajas”. Claramente en “Espejo” el eje creativo está en la madurez de Javiera en la composición.

No es casualidad el título del LP. “Espejo” es una confrontación con lo mejor y lo peor del ‘yo’. El optimismo y la búsqueda interna que lleva al autoconocimiento deben alternar a menudo con tópicos como la soledad, la tristeza y el desamor.

Encontramos un cambio de registro importante en el otro sencillo del disco, Intuición”, más animada y bailable si se quiere. Intenta tener madera de single con un coro simple pero no consigue destacar ninguna de las virtudes mostradas en las pistas anteriores. Se siente a Javiera repetitiva e incómoda, y la colaboración de Li Saumet, cantante de Bomba Estéreo, es intrascendente. Se le podría omitir de la mezcla final y no cambiaría nada ni para bien ni para mal. Suena como una incursión en sonoridades más cercanas a lo latino (alguno dirá que es reggaetón pero no se ve tan claro que vaya por ahí la cosa), pero el hecho es que al no arriesgar lo suficiente como para considerarlo un esfuerzo expansivo falla como experimento tanto como lo hace en términos de continuidad en el LP.

Intenta compensarlo con “Aire, llena de ecos y con algo del aura bailable de “Intuición”. De nuevo queda sensación de intrascendencia y hasta me atrevería a decir que sobra como un minuto de pista.

El eje creativo está en la madurez de Javiera Mena en la composición

Es la primera vez que se ven tan claramente confrontadas entre sí ciertas fuentes de inspiración mientras la instrumentación fluye sin demasiados arabescos, directa y hasta dejando avisos de hacia donde puede dirigirse próximamente. No es su mejor álbum y hasta se le puede achacar ser muy inconsistente en la segunda mitad.

De aquí en adelante Javiera recupera algo de tino pero sin llegar a igualar lo mostrado al principio. Para “Escalera” elige no recargar con ecos vocales la pista y dejar que ella misma la guíe sobre donde debe cantar o no (de hecho en esta canta poco). Las programaciones son sólidas, configurando una pista bien deudora de Ibiza pero sin caer demasiado en clichés. Aunque más cadenciosa, “Noche” mantiene el tono bailable de la anterior y hasta rescata algo de lo probado en “Intuición”. La letra altera un poco esa idea del auto examen y la auto superación para favorecer lo que bien podríamos considerar un grito de auxilio, mientras se nota a Javiera Mena más cómoda y fluida en su interpretación vocal. Por su parte, “Todas Aquí” destaca más que nada por el coro, apasionado y capaz de comprobar tanto el nivel de comprensión alcanzado por Mena para enganchar invariablemente oyentes como que, incluso si no se hubiese planteado ese paso hacia la madurez desde nuevas perspectivas, ya la había alcanzado.

El final es con “Cuando No La Esperas”, sostenida por un piano sencillo, centrado en marcar las notas correctas. Es un cierre realmente desconsolador, pues entre tanta auto superación presente en los otros tracks aquí es como un acto de rendición. Casi que el mensaje es que, sin importar cuanto luchemos, la depresión siempre llegará a tocar nuestra puerta, una postura muy alineada con el sentir millennial y la importancia que se le intenta dar a esas crisis personales, particularmente por lo recurrente de las muertes de celebridades con esa condición en los últimos tiempos.

No es casualidad el título del LP. “Espejo” es una confrontación con lo mejor y lo peor del ‘yo’. El optimismo y la búsqueda interna que lleva al autoconocimiento deben alternar a menudo con tópicos como la soledad, la tristeza y el desamor. Si bien muchas de estas fuentes de inspiración son recurrentes en la discografía de Mena, esta es la primera vez que se ven tan claramente confrontadas entre sí mientras la instrumentación fluye sin demasiados arabescos, directa y hasta dejando avisos de hacia donde puede dirigirse próximamente. No es su mejor álbum y hasta se le puede achacar ser muy inconsistente en la segunda mitad, pero esas cualidades de Javiera que han sabido seducir de forma creciente en el mundo hispanoparlante siguen ahí.

Javiera Mena – Espejo

6.2

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Pasar a las grandes ligas implica nuevos desafíos, sobre todo cuando va de por medio un intento de romper con el pasado. Javiera y su entorno lo sabían, comprendían las vicisitudes de enfrentarse a esa coyuntura y, aunque no sale ilesa de algunos momentos flojos o carentes de chispa, todavía muestra su talento para cautivar y hacernos bailar con la introspección como guía. No es un mal esfuerzo el de “Espejo”, pero pudo ser mejor o más arriesgado.

Up

  • Da el paso correcto. La expansión de su carrera internacional exigía condensar un poco su sonido con respecto a sus esfuerzos previos, muy particularmente con “Otra Era”.
  • El arranque es inapelable.
  • Aunque no se trate de una placa tan deudora de los ochenta como sus antecesoras, no deja completamente de lado esa sensibilidad y la pone al servicio de nuevas necesidades creativas. “Alma” es el mejor ejemplo de ello.

Down

  • En la búsqueda de equilibrio pierde algo del vértigo mostrado en discos anteriores.
  • La participación de Li Saumet en “Intuición” no suma ni resta al resultado final y en cambio se siente más incomoda a Javiera en una dinámica con la que (al menos esta vez) no se siente familiarizada.
  • La segunda mitad del álbum flojea por momentos.