Los buenos álbumes debut, sobre todo en el caso de artistas o grupos jóvenes, pueden sacar un gran partido a su frescura y su naturalidad para hacerse un hueco respetable en el panorama. Si además tienes el carisma, la soltura y la amplitud de miras que tiene Marem Ladson, ya tienes mucho trabajo hecho. La cantautora hispano-estadounidense llevaba algunos años haciéndose un nombre en los escenarios, en diversos festivales y, por fin, ha decidido dar el salto a la larga duración con “Marem Ladson”, donde muestra tanto su faceta más intimista (su principal terreno de juego, hasta ahora, eran los conciertos acústicos) como una actitud empoderada que reivindica la ruptura del estereotipo de cantautora.

Marem Ladson y la maduración del concepto del/la cantautor/a

Su personalidad rompe con las constantes comparaciones con otras cantautoras españolas para elaborar un estilo propio. El hecho de que, desde su debut, haya decidido optar por la introspección antes que por fórmulas más populares denota que Ladson tiene las ideas y las prioridades muy claras.

A lo largo de este sólido álbum debut, Ladson demuestra con creces sus habilidades para crear un estilo de estructuras diversas, a veces cercanas al pop y en otras ocasiones más peculiares, donde la inspiración predominante es, no obstante, el folk estadounidense. Añádanse a la mezcla tintes de rock alternativo e incluso detalles próximos al soul y obtendremos una fórmula muy personal, atractiva y definitoria del amplio bagaje musical con el que cuenta esta jovencísima autora. Su talento casi natural para esquivar las etiquetas y los clichés, sumado a su libertad creativa y al esfuerzo que la producción hace para homogeneizar temas a veces tan dispares, son algunas de sus grandes bazas. Todo ello por no hablar de un apartado lírico íntimo pero abierto y contundente, que denota, al igual que el resto de estos elementos, que “Marem Ladson” es en gran medida un paso valiente, y viene cargado de una seguridad envidiable.

Fotografía: Adriana Roslin

Una introducción al universo personal de una artista joven pero con experiencia y buenas ideas

A lo largo de este sólido álbum debut, Ladson demuestra con creces sus habilidades para crear un estilo de estructuras diversas, a veces cercanas al pop y en otras ocasiones más peculiares, donde la inspiración predominante es, no obstante, el folk estadounidense. Añádanse a la mezcla tintes de rock alternativo e incluso detalles próximos al soul y obtendremos una fórmula muy personal, atractiva y definitoria del amplio bagaje musical con el que cuenta esta jovencísima autora.

Lentamente y a capela, los coros de “Born” nos envuelven y sus frases empiezan a sumergirnos en el relato autobiográfico que empapa cada canción del disco. Después de esta breve introducción llega la guitarrera y energética “Shades of Blue”, uno de los adelantos más potentes de la artista. Lejos de las referencias tradicionales a las que Ladson se refiere en muchas entrevistas, como Bob Dylan o Joni Mitchell, temas como este son toda una declaración de intenciones, algo que la separe del consabido estereotipo de típica chica folkie con la guitarrita”, como ella misma declaraba. Con “Everything I’ve Ever Lost (Is Coming Back)” nos adentramos en un terreno más melancólico y pausado, que sin embargo no se priva de sus buenos guitarreos, convenientemente ubicados en los momentos álgidos. Es fácil comprobar en este tipo de temas que la noción de folk que maneja Marem Ladson difiere con mucho de cualquier estereotipo de cantautora, ya pase este por el patrón local o el extranjero. Puede que su estilo resulte más familiar en cortes como “Woods”, cuya letra trata temas como la maduración y el descubrimiento y que cuenta con una guitarra acústica más al uso y se aproxima a influencias reconocidas de la artista como Fleet Foxes. Sus aires oscuros y misteriosos, presentes también en otros temas, sobresalen en un broche final que destaca la calidad de la producción conjunta de Brian Hunt y Juan Diego Gosálvez.

Su talento para esquivar etiquetas y clichés, sumado a su libertad creativa y al esfuerzo de la producción por homogeneizar temas a veces dispares, son algunas de sus grandes bazas. Todo ello por no hablar de un apartado lírico íntimo pero abierto y contundente, que denota, al igual que el resto de elementos, que “Marem Ladson” es un paso valiente y seguro.

Marem Ladson lleva muchos años escribiendo, y aunque muchos temas son de composición reciente, se han colado aquí piezas más antiguas como “For and About”, que funciona en una línea similar a “Everything I’ve Ever Lost (Is Coming Back)” en lo que a arreglos respecta, aunque resulta más luminosa y esperanzadora que “Woods”. Algo parecido hace la animada y cálida “West”, canción con la que ya nos empezamos a familiarizar con el estilo de Ladson, que gana soltura y energía por momentos. “All My Storms”, otro de los adelantos del álbum, sorprende con la genial adición de una sección de vientos y es una pieza en la que los teclados vintage ganan protagonismo sobre las guitarras. Su calidez y positividad, que pueden recordar a Corinne Bailey Rae, hacen de esta una de las canciones más atractivas del disco y una de las más genuinas a nivel de producción, ya que con destreza mantiene todas estas variaciones de tono dentro de una misma onda.

Superado el ecuador del trabajo y como contrapunto a toda esta luminosidad, “Coming Home” se apoya en teclados ambientales y guitarras punteadas, donde los coros y la percusión sutil le dan a la canción un aire casi propio de Lana Del Rey. Resulta menos llamativa que los temas anteriores, pero sirve como punto de inflexión hacia “My Corazón”, una breve balada con aires cincuenteros que, sin llamar mucho la atención, añade variedad al tracklist. Mucho más interesante es “Losing Control”, la cual con su tempo complejo y su bajo sincopado deja espacio a la guitarra para lances ambientales y extraños que le otorgan una gran personalidad. De hecho, su estructura cambiante y caótica se permite un puente más melódico y brillante a la mitad para regresar a las estructuras del inicio. Un experimento que no desentona con el conjunto del disco y que desemboca en la intensa “You Are Not Welcome”, en la que Marem Ladson se queda a solas con su guitarra para hablar con voz queda de cómo no reconoce a una persona querida que ha caído presa de la adicción a la cocaína. Sin apenas hacer ruido, la destierra de su vida y pone fin a la música.

De esta manera tan peculiar, “Marem Ladson” nos introduce al universo personal (esto es, lírico y también sonoro) de una artista joven pero con experiencia y buenas ideas, cuya personalidad rompe con las constantes comparaciones con otras cantautoras españolas (Anni B Sweet, Russian Red…) para elaborar un estilo propio. El hecho de que, desde su debut, haya decidido optar por la introspección antes que por fórmulas más populares denota que Ladson tiene las ideas y las prioridades muy claras; si sigue acompañándose de productores que lleven a puerto su visión personal sin duda estamos ante una artista con futuro.

Marem Ladson – Marem Ladson

7.2

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Marem Ladson da el salto a la larga duración con un trabajo homónimo que rompe con todos los estereotipos de cantautora folk. Con diversidad de estructuras, letras y texturas, y un estilo propio y moderno pero familiar y cercano, “Marem Ladson” es la primera piedra que la artista pone para la construcción de una carrera musical muy personal y con mucho futuro.

Up

  • El estilo musical de Ladson tiene semejanzas evidentes con diversos géneros, pero esto no coarta su paleta de sonidos.
  • La producción es consistente a lo largo del álbum y se permite licencias que aportan variedad sin salirse mucho de la línea general.
  • El apartado lírico es personal sin limitarse a lo intimista, y esto se adapta a los diferentes tonos de cada canción para denotar melancolía, placidez o empoderamiento.

Down

  • “Coming Home” y “My Corazón” son los temas que más desentonan y que menos ‘aportan’ a la mezcla general.