Ya nos avisó Kanye de que tenía preparada una buena ristra de lanzamientos para junio, lanzamientos en los que, ya sea como artista principal o como productor, la presencia de Ye se siente como un filtro de color que lo envuelve todo sin llegar a distorsionar completamente el estilo y sonido de sus producidos. Es éste el caso del “DAYTONA” de Pusha T, como también lo es el de “Nasir”, que cuenta con una producción impecable en la que Nas no parece sentirse especialmente cómodo. A estos lanzamientos tenemos que añadir la aventura improvisada de Kanye en “ye”, trabajo que, pese a su potencial, nos dejaba un tanto fríos debido a su brevedad y su aparente subdesarrollo a nivel estructural y lírico.

Más allá del ego de Kanye y Cudi para adquirir voz propia

Una criatura que, con la locura de papá y el genio de mamá, desarrolla una personalidad arrolladora de la cual lo único que se lamenta es el limitado espacio temporal en el que ésta está obligada a desarrollarse.

En cualquier caso e independientemente de lo que podamos pensar de cada uno de estos lanzamientos, lo cierto es que uno no puede más que comentar cada uno de ellos siempre en el contexto de un momento muy concreto en la carrera de Kanye, marcado por un sonido y un estado psicológico que entrelaza la música, letra y temática de sus trabajos. Esto es especialmente cierto en los dos lanzamientos exclusivamente bajo su nombre: “ye” y “KIDS SEE GHOSTS”. El último es su esperada colaboración con Kid Cudi y probablemente el mejor lanzamiento de este junio en el universo Kanye, siguiendo los cánones de este con sus siete tracks reglamentarios, casi todos con menos de cuatro minutos de duración.

Fotografía: Takashi Murakami

“KIDS SEE GHOSTS”: lo bueno, si breve…

“KIDS SEE GHOSTS” se asemeja a una montaña rusa de alta velocidad. Desde luego sus temas se suceden con la misma rapidez, emborronando todo a nuestro alrededor e impidiéndonos que podamos articular pensamientos hasta el final de la atracción. Al final uno también se siente igual: lamentamos que sea tan corto, queremos repetir y deseamos que esta vez se nos haga la experiencia más duradera.

Como dice el sample al final de “4th Dimension”, no necesitas más de tres minutos para montar un hit, y Kanye lo demuestra sin duda en todos y cada uno de los cortes que componen este “KIDS SEE GHOSTS” que se deshace en la boca cual caramelo multisabor, dándonos una muestra sensorial de todo y nada que se desvanece antes de que podamos identificar cada uno de los sabores que en él se encierran. La ya mencionada “4th Dimension” es sin duda buena prueba de ello con su toque del Kanye más clásico, sampleador de sonidos cincuenteros y trovador de rimas descacharrantes que nos lleva de vuelta a “Graduation” pasado por un filtro de “The Life of Pablo”.

Hace ésta pareja con “Reborn”, no porque tengan nada que ver a nivel estético, sino más bien porque ambas funcionan como cara y cruz de éste álbum conjunto. La primera muestra el centro gravitacional del Ye tradicional; la segunda, el sonido al más puro estilo Cudiano, recordándonos al magnífico y espacioso Cudi de su debut, “Man On the Moon: The End of Day”, sorprendentemente optimista en su estribillo revitalizante: “Keep moving forward”. Pero sin duda lo más interesante aquí no es cuando Ye y Cudi actúan por separado, sino más bien cuando se unen para atacar bajo el nombre del supergrupo KIDS SEE GHOSTS, grupo que, por otra parte, es capaz de ir más allá del ego de sus dos componentes para adquirir una voz propia que en pocas ocasiones queda tan patente como en “Freeee (Ghost Town, Pt. 2)”, segunda parte del aclamado himno “Ghost Town” de “ye” que continúa indagando en esa fusión de R&B, rock y hip-hop la cual ya constituía la mejor pieza del álbum anterior y, casi me atrevo a decir, la mejor de éste, cantando de nuevo a la libertad y la liberación: “You should quit your job to this!”.

Extravagante en lo musical, pero perfectamente asumible

Independientemente de lo que podamos pensar de cada uno de los lanzamientos de Kanye West en junio de 2018, lo cierto es que uno no puede más que comentar cada uno de ellos siempre en el contexto de un momento muy concreto en la carrera de Kanye, marcado por un sonido y un estado psicológico que entrelaza la música, letra y temática de sus trabajos.

Quizás por la densidad que caracteriza las composiciones de Kanye, uno agradece lo breve y lo conciso, golpes sonoros que entran enteros de un solo empujón. Es difícil concebir de otra manera temas como “Feel the Love”, increíble canción de apertura en la que una extraña pistola vocal de Kanye, violenta y desestabilizadora, nos produce náuseas onomatopéyicas imposibles de aguantar más de los escuetos dos minutos y cuarenta y cinco segundos durante los que Cudi y Kanye hacen de coristas para ceder el protagonismo a Pusha T, aportación que apunta de nuevo a la intertextualidad entre los más recientes proyectos de West. “Fire” es también otro de esos placeres fugaces que difícilmente se conciben como más extensos, porque su efectividad reside precisamente en su brevedad, en una percusión que se mantiene en equilibrio sin llegar a romper del todo y en un estribillo arrastrado que no soportaría una repetición. Dos minutos y veinte segundos son suficientes, aunque difícilmente memorables hasta que no se han realizado repetidas escuchas.

La locura de papá y el genio de mamá

“KIDS SEE GHOSTS” es lo que es, y dentro de ese límite de individualizador que lo define, consigue hacer muchísimo más de lo esperado con media hora escasa de duración.

Por supuesto hay espacio también para desarrollos más extensos como el de “Kids See Ghosts”, maravilloso track homónimo del disco que pone entendiblemente nombre a éste, con una instrumental que recrea un ambiente fantasmagórico y espectral sobre el que Kanye hace gala de uno de sus mejores flows mientras Kid Cudi vuelve a grabar en nuestro seso uno de esos estribillos que, pese a –o quizás gracias a– su simpleza, se pega a nosotros como un virus sin cura. Curiosamente, el mayor reproche que uno le puede hacer a este corte es la manera en la que nos deja con ganas de más, porque siendo indudablemente aquí donde Kanye y Cudi alcanzan su punto de mayor complicidad y homogeneidad, uno deja este tema con la misma reluctancia con la que dejaría la cama un frío lunes de noviembre para ir al colegio. Por supuesto que “Cudi Montage” no decepciona como track final, con el infinitamente comentado sample de Kurt Cobain y un psicodélico estribillo espaciado que nos deja flotando en una nube pero con una pregunta gigante: ¿Qué ha pasado?

Al fin y al cabo, “KIDS SEE GHOSTS” se asemeja a una montaña rusa de alta velocidad. Desde luego sus temas se suceden con la misma rapidez, emborronando todo a nuestro alrededor e impidiéndonos que podamos articular pensamientos hasta el final de la atracción. Al final uno también se siente igual: lamentamos que sea tan corto, queremos repetir y deseamos que esta vez se nos haga la experiencia más duradera. Nunca pasará así, y en el fondo no podemos culpar a nadie de esto, ni siquiera a Kanye y Cudi y mucho menos a su criatura, porque “KIDS SEE GHOSTS” es lo que es, y dentro de ese límite de individualizador que lo define, consigue hacer muchísimo más de lo esperado con media hora escasa de duración.

KIDS SEE GHOSTS – KIDS SEE GHOSTS

8.2

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Kanye West y Kid Cudi se unen en sagrado matrimonio bajo el nombre de KIDS SEE GHOSTS y engendran una criatura que, con la locura de papá y el genio de mamá, desarrolla una personalidad arrolladora de la cual lo único que se lamenta es el limitado espacio temporal en el que ésta está obligada a desarrollarse.

Up

  • Conciso y directo en todos y cada uno de sus temas.
  • Homogéneo pero variado, uniendo todo tipo de sonidos en un universo que nunca se sale de sí mismo.
  • Extravagante en lo musical pero perfectamente asumible, perforando el mainstream con bisturí fino.

Down

  • Demasiado fugaz hasta el punto de que la brevedad acaba jugando en su contra, restándole epicidad y momentos de tranquilidad y desarrollo, más reflexivos.