El Gatopardo quiere cambiar todo para que todo siga como está”. Un álbum exprés para una situación de emergencia. El estado crítico que atraviesa el país desde hace unos meses, plagado de casos de corrupción, laxas sentencias contra aquellos que no aman a las mujeres, auge de los nacionalismos y mucha, mucha bilis emanada por la comunidad virtual, han propiciado que Isa Cea, Rodrigo Caamaño, Rafa Mallo y Zippo saquen a la luz “El Gatopardo, un trabajo breve compuesto por solamente cuatro canciones lanzado el pasado marzo casi por sorpresa y de forma inminente.

Lo nuevo de Triángulo De Amor Bizarro podría ser una obra sarcástica hecha para incordiar, pero nada más lejos de la realidad, porque representa todo lo contrario: una obra realista para una época extremadamente surrealista e injusta. Ahí queda la paradoja. Su eficacia a la hora de describir la realidad resulta intrépida, catártica y necesaria. “O Isa” narra la creación de la nación española, la ‘abuelita de Europa’, a golpe de Inquisición y martirio. “Les Llevaré Mi Cruz” establece una relación metafórica entre la religión cristiana –oda y honor al sufrimiento, al arrepentimiento y a la amenaza del infierno– frente a la feminidad, perseguida desde ese mismo momento fundacional hasta nuestra más reciente actualidad.

“Ciudadanos”, con una estructura e intención muy cercanas a “Seguidores” del magistral “Salve Discordia” (Mushroom Pillow, 2016), sirve en frío una serie de conclusiones abiertas a la interpretación sobre la solidaridad contrapuesta a la caridad en el mundo capitalista, el nacionalismo decimonónico trasnochado y excluyente, el buenismo que preside el argumentario social, la autoexplotación, la gentrificación y sí, hasta la cocaína.

La última canción homónima es el perfecto colofón y resumen a todas las ideas expresadas en sus predecesoras. La apuesta decidida por el psych-rock en detrimento del post-punk noisy que siempre les ha caracterizado barnizado con elegantes capas de surf, elogiado por crítica y público como una vuelta de tuerca positiva a su sonido. Aunque recientemente hemos visto un cambio en la dirección del país hacia la socialdemocracia de Pedro Sánchez, que la banda no dudó en celebrar por Twitter, las ideas emanadas de estas cuatro canciones no pierden vigencia ni actualidad.

Hemos hablado con Rodrigo e Isa por teléfono, alma máter del grupo, para que nos expliquen ellos mismos las ideas que impregnan de sus letras: el movimiento feminista, la crítica a la tradición, el cuñadismo ilustrado… En definitiva, un ejercicio de esperanza en una época de desapego y resignación. Son las ocho de la tarde y acaban de salir del local de ensayo localizado en su Boiro querido. Están animados con la composición de nuevos temas y se encuentran celebrándolo en una de las tabernas cercanas. Triángulo De Amor Bizarro vuelven a dar en el centro de la diana.

El disco fue lanzado justo unos días después de Semana Santa y de la gran movilización feminista del 8 de marzo. Fue intencionado, ¿no es así?

Rodrigo: Cuando lanzas un disco, los tiempos no son nada fáciles de controlar, dependes de muchas cosas. Nuestra primera intención fue sacarlo en el mes de enero, pero fue más bien la discográfica la que terminó decidiendo la fecha de lanzamiento.

Isa: Fue bastante casual, no programamos demasiado los lanzamientos. El 8 de marzo estaba marcado en nuestro calendario, es evidente, pero cualquier fecha podría haber valido. Hace mucho que vivimos una época insostenible y cualquier día es bueno para cagarse en todo. A decir verdad, habría que estar tocando las narices todos los días.

Hace mucho que vivimos una época insostenible. Cualquier día es bueno para cagarse en todo.

¿Cómo vivisteis el 8 de marzo?

Isa: Fue espectacular. Como vivo en el pueblo, estuve mirando el sitio más cercano al que acudiera más gente para ir a la manifestación. Nos fuimos a Santiago, que está a media hora. Se supone que era el día en el que teníamos que desaparecer las mujeres para ver qué pasaba, pero como supe que mi ausencia en mi caso no iba a significar nada y como sé que ningún hombre depende de mí (ni va a depender nunca) pues estuve con las madres del resto de la banda. Me las llevé a Santiago con el resto y pasamos allí todo el día juntos.

Rodrigo: Era un día para unir a la gente por un bien común. “El Gatopardo” habla un poco de eso, de cómo los tiempos pueden cambiar pero también volver hacia atrás. Hay que estar siempre ahí, empujando para que las cosas cambien o para que por lo menos no retrocedan.

¿Veis una relación directa o cronológica entre esa ‘quema de brujas’ que inició Isabel la Católica y el machismo que vivimos hoy en día?

Isa: Claro, todo viene del mismo sitio: egocentrismo y abuso de poder, algo propiamente masculino que… ¡oye! no quiero decir que todos los hombres sean así, pero sí es una cualidad que se les ha asignado más que a las mujeres. Esa cronología existe, y viene de que desde el pasado hasta ahora las mujeres hemos sido el sector más oprimido de la faz de la Tierra. Ni los judíos, ni los musulmanes, ni cualquier otra raza… Somos el sector más oprimido bajo unos ideales injustos y patriarcales. Y sí, claro que existe esa conexión.

Rodrigo: Sí, al final el poder consiste en perseguir a lo diferente, a lo que se escapa de la norma y, por supuesto, al que protesta. Si eres diferente y no molestas les da igual. El problema es cuando tienes una opinión que es diferente a la suya, ahí ponen a rodar toda la maquinaria.

¿“El Gatopardo” es vuestro trabajo más crítico hasta la fecha?

Rodrigo: No sé si es el más político, porque en todos nuestros discos la crítica está presente. Pero sí, quizás es en este disco donde más marcado está. Mostramos mucha más ‘cara de perro’ que en los anteriores, ya que siempre ha estado el tema ahí, sólo que de forma más diluida. Partimos de esa base para elaborar el disco. Es como el tema único sobre el que pivotan las canciones.

Isa: No sé, la música siempre la planteamos como un desfogue, una descarga, soltar lastre y superar las frustraciones personales. Así que desde ese punto de vista, todos nuestros álbumes incluyen un espacio para la revolución. En este está más marcado, sí. Está más centrado en la historia y evolución de los estándares y poderes.

Este disco habla de villanos. A nosotros siempre nos ha nutrido el pesimismo y la negatividad.

Tras el auge de los movimientos sociales algunos años atrás muchos artistas vieron en la música el vehículo perfecto para enarbolar sus críticas. La esperanza y el entusiasmo parecían brillar frente a todo lo malo. Sin embargo, ahora parece que el tono ha cambiado hacia la decepción al ver que no conseguíamos nada, sino que nos hundíamos más en el fondo. ¿Creéis que hemos llegado a una nueva época de la canción protesta alejada de ese optimismo del inicio?

Isa: No, ¡qué va! Nunca jamás. Odio esa palabra: resignación. Seguramente sea la que más odio. ¡Jamás! Eso no puede ser. Lo veo en los ojos de la gente a medida que van pasando los años y es lo que más me angustia. Aunque no lleve a ningún sitio protestar y patalear… Si todo esto no cambia yo no voy a cambiar. Es decir, está contra mí, no me voy a resignar. Si los poderes establecidos no cambian no voy a ser yo la que se rinda, son ellos los que están contra mí.

Rodrigo: En nuestro caso no se trata de resignación, pero sí de intentar quitar la careta al poder. No somos un grupo que hayamos hecho muchas canciones a partir de sentimientos positivos, tenemos una trayectoria y siempre hurgamos más en lo negativo. Este disco habla de villanos. Podíamos haber cogido y decir: “Son malignos pero en el fondo tienen buen corazón”. Pues no. A nosotros siempre nos ha nutrido el pesimismo. Siempre hemos sido más de destruir que de crear.

Las letras del disco hacen uso del humor para derivar en un inevitable cinismo. ¿Mejor reír por no llorar?

Rodrigo: El discurso de este disco y de algunas canciones de nuestra carrera ha sido el del insulto, el del escarnio, reírnos de la estupidez de algunas ideologías. El humor es algo importante a la hora de crear el cabreo y también reírte de ellos. En este disco, sin embargo, hay más cabreo que risa.

Una de las letras, encontrada en la última canción, es una paradoja que parece resumir toda la temática del disco: “El Gatopardo quiere cambiar todo para que todo siga como está”. ¿Los movimientos sociales han sido utilizados por las élites globales para perpetuar y legitimar en base al miedo sus discursos y políticas?

Isa: Creo en todo lo que dices. Es como una dinamo. Aplasta a unos y sube a otros.

Rodrigo: Creo que los movimientos sociales son importantes de una forma continua. Yo esto más bien lo veo como dos fuerzas enfrentadas, en la que cuando una se relaja, la otra impone sus ideas. No hay que confiarse, porque aunque estemos en una época de crecimiento las movilizaciones siguen siendo necesarias. Es importante que todo el mundo exprese su disconformidad. Nosotros al final somos simplemente músicos que tienen ideas que comparten muchas personas, por tanto lo que podemos hacer es usar el lenguaje de la música, que es lo que sabemos hacer. Esa es nuestra aportación, a lo mejor muy pequeña, pero necesaria.

Al final es la lucha de siempre, sólo cambian los medios, la tecnología o la gente. Es la lucha la que debe continuar.

Oprimidos por las obligaciones / tan lejos que sus brazos no podrán llegar / no alcanzarán la ayuda que necesitan dar”. Tras estos versos en “Ciudadanos”, ¿cuáles son vuestras ideas en torno a la solidaridad? ¿Creéis que es algo natural en el ser humano pero inalcanzable en el sistema capitalista en el que vivimos?

Isa: Creo que la caridad y la propina congenian a la perfección con la idea del capitalismo. El premio al tonto. Es una forma de mantener todo y es la base del gatopardismo. Todo sigue así porque todo funciona. Si tú le das un caramelito a una persona esa persona no va a transformar su vida, va a seguir siendo lo que es y a estar resignado, porque es mejor que nada. El gatopardismo dice: “Mi papel es este y el tuyo es este”, el de darte una sopa cuando se case mi hija, como hizo Amancio Ortega o como en Plácido, la película de Berlanga, que también explica muy bien esto.

Rodrigo: Dentro del propio sistema capitalista está implícito esa parte de limosna, ese rollo del millonario que no paga impuestos pero luego trampea todo lo posible y presiona para que bajen las rentas. Pero después yo puedo dar limosnas para los pobres, y eso me parece una doble moral asquerosa. Siempre encuentras paralelismos históricos y más en este país. Al final es la lucha de siempre, lo único que cambian son los medios, la tecnología o la gente, pero la lucha es la de siempre. Es la lucha la que debe continuar.

¿Habéis recibido algún tipo de feedback de parte del partido naranja tras el estreno de la canción?

Rodrigo: No, no. Se ve que no están por la labor.

Isa: No. Creo que ni se han enterado. No les veo mucho por el rock. Supongo que escucharán más house.

Fotografía: Press
Amar tanto a la patria / que convirtió al país en un campo de fútbol”. ¿Creéis que vivimos en una sociedad bastante futbolística siempre partida en dos y con cierta actitud hooligan?

Rodrigo: Sí, totalmente. Sobre todo en las redes sociales y los debates que se originan ahí. Es lo que pasaba años atrás en las tabernas, pero la diferencia es que antes se quedaba en las tabernas. Hay discusiones a todas horas. Temas de los que nadie sabe mucho pero da igual, echas una pregunta al aire y todo el mundo opina. El fútbol es entretenido, lo que ocurre en el campo se queda en el campo. El problema es cuando se traslada a la vida real y ves a gente discutiendo sobre cosas políticas complejas… Por ejemplo, lo de la Manada, donde hay un montón de peña defendiendo lo indefendible. Simplemente se ajustan a una ideología por miedo a ser atacado por otra ideología. Y así pasa la vida, al final las clases populares viven peleándose por un plato de arroz y las élites… supongo que todo lo verán de una forma bastante cómica.

Isa: Bueno, es que ni siquiera hay dos bandos, son dos personas, ya todo se ha reducido tanto que sólo hay dos personas. En el símil futbolístico: Cristiano y Messi. Es lo único que existe en el fútbol mundial. El fútbol y sus aficiones obedecen a impulsos primitivos, pero yo creo que es necesario, la peña tiene ese carácter y necesita desfogarse. Van al fútbol y allí lo sueltan todo, me parece bien. Pero vamos, yo creo que el fútbol es para liberar testosterona, que se junten allí todos y la líen.

Aunque mantiene la esencia de vuestro cancionero, “El Gatopardo” supone una gran vuelta de tuerca a vuestro sonido. ¿Qué pensáis sobre ello y hacia dónde os queréis dirigir musicalmente?

Rodrigo: Elegir el formato EP nos permitió probar cosas diferentes. La intención fue desnudar nuestro sonido habitual, hacerlo más esquelético. Realmente no está la típica guitarra turbina que suena en todos nuestros discos… quizás suene en una parte, pero no mucho. El reto fue plantear el disco de una forma diferente a los anteriores. Más ligero, más depurado… En el estudio apenas hay tomas extra. Ahora estamos empezando con un álbum nuevo y probablemente sea una cosa totalmente diferente. Siempre que hacemos un disco es la reacción natural al anterior, esa es nuestra forma de trabajar. Seguramente hagamos algo totalmente diferente a “El Gatopardo”.

Isa: Nos quedan muchísimas cosas por descubrir, gracias a Dios. Bueno, ‘gracias a Dios’, esto acaba de sonar muy cristiano.

“El Gatopardo” habla un poco de cómo los tiempos pueden cambiar pero también volver hacia atrás. Hay que estar siempre ahí, empujando para que las cosas cambien o para que por lo menos no retrocedan.

Gracias a la Diosa (en honor a “Salve Discordia”).

Isa: ¡¡Gracias a la Velvet Underground!! Todos los discos son un giro de tuerca; si no, sería un peñazo. Nuestro propósito siempre es descubrir cosas nuevas y convertir ideas en canciones personales. A nosotros nos tiene que emocionar el hecho de investigar, no nos gusta conformarnos. Y muchos más que habrá porque la música es infinita y nos queda muchísimo por descubrir.

Cuatro canciones saben a poco. ¿Tenéis planeado algún otro lanzamiento para lo que queda de año?

Rodrigo: No, ahora nos dedicaremos a presentar el disco a lo largo del verano y estamos empezando a componer las canciones del LP siguiente. Este disco nos apetecía hacerle, por eso lo hemos sacado, y debido a la idea tan cerrada que teníamos en mente. Salió un poco solo. Ahora estamos otra vez empezando un álbum y esta vez es para hacer un disco largo. No tenemos fecha prevista aún. No sé qué es lo que va a pasar.

Isa: Estamos trabajando en ello, como diría Aznar. Estamos muy emocionados y a punto. Estamos haciendo cosas que nunca hemos hecho, como siempre. Nos metimos en la música casi sin saber tocar un instrumento. Por ello, hemos estado aprendiendo desde el inicio.

El disco te va diciendo en qué época de tu vida estás. Vamos canción a canción. Ahora queremos hacer algo mucho más ruidoso y ambiental.

¿Jugáis mucho con la improvisación y la espontaneidad?

Isa: Sí, claro, los discos al final te van diciendo lo que piden. El disco te va diciendo en qué época de tu vida estás, las propias canciones te dicen esto va por aquí. Vamos canción a canción. Ahora queremos hacer algo mucho más ruidoso y ambiental, pero quién sabe. Vamos a tirones, buscamos el momento y lo que nos pide el cuerpo en todo momento.

Muchas gracias a los dos, ha sido todo un placer charlar con vosotros.

¡Gracias a ti! ¡¡Nos vemos por las verbenas!!