Fotografía: Press

James Blake nos dio una grata sorpresa hace poco más de un mes cuando estrenó por sorpresa Don’t Miss It”, una composición minimalista y melancólica que contaba con la colaboración de Dominic Maker de Mount Kimbie. Numerosos medios se aventuraron a calificar a Blake como un ‘sad boy’ al prestar atención a la letra de este tema, algo que pareció no sentarle demasiado bien al artista británico, quien se dirigió a través de Twitter para lanzar un comunicado sobre el uso de esas dos palabras:

Siempre he encontrado esa expresión problemática para referirse a hombres que hablan sin tapujos sobre sus sentimientos. […] Nos encontramos en una epidemia de depresión masculina y suicidios. […] He visto a suficientes amigos caer por esto y casi me ha ahogado a mí también. Me he encargado de ocultar mis sentimientos, asustado de ser visto como alguien débil.

Ahora, en la Performing Arts Medicine Association celebrada en California, Blake ha querido hablar más a fondo acerca de su lucha personal contra este tipo de problemas, intentando que su experiencia sea útil para que otras personas se abran y no sufran en silencio. Esta intervención ha tenido lugar en el marco de ‘You Got This: Managing the Suicide Crisis in the Arts Population’, donde afirmó que: 

Somos la generación que ha visto a otras tantas generaciones de músicos caer en las drogas y en los excesos […] hasta que han sido destruidos. Hay gente de primera plana que ha optado por suicidarse. Creo que tenemos una responsabilidad de hablar sobre esto y eliminar el estigma.

Entre los diferentes asuntos sobre los que versó su intervención, Blake quiso hablar sobre los pensamientos suicidas que le persiguieron durante sus primeros años de carrera como bien recogen desde Billboard:

Fui extraído de mi vida normal a una edad en la que estaba a medio formar. En la carretera, tu conexión con otras personas es muy superficial. Así que si estás en una ciudad durante un solo día y te preguntan cómo estás sueles hablar de las cosas buenas y no de la ansiedad o la depresión que sufres.

“En la carretera, tu conexión con otras personas es muy superficial. Si […] te preguntan cómo estás sueles hablar de las cosas buenas y no de la ansiedad o la depresión que sufres”.

Blake también apuntó durante esta conversación que otro problema que acentuó su desequilibrio fueron los hábitos alimenticios durante las giras:

Diría que el desequilibrio químico debido a las dietas y el consecuente deterioro de mi salud fueron factores dentro de mi depresión y posteriores pensamientos suicidas. Desarrollé intolerancias a ciertos alimentos y me llevó a un clima de depresión diario. Podía comer algo cierto día pero luego sentir el resto de la jornada que no tenía sentido seguir comiendo.

Por otro lado, el artista británico ha querido hablar del proceso artístico. En numerosos casos asociamos la concepción de un disco a un estado de melancolía y depresión que motiva la creación de letras y melodías sinceras (basta ver el laureado “For Emma, Forever Ago” de Bon Iver por poner un ejemplo), pero Blake también se ha aventurado a confirmar que, al menos desde su punto de vista, esto no le ayuda:

Hay un mito que dice que necesitas tener ansiedad para ser creativo, que necesitas estar deprimido para ser un genio. Puedo afirmar que la ansiedad nunca me ha ayudado a crear. He visto cómo [la ansiedad] destruía el proceso creativo de mis amigos.

Pero parece que también hay luz dentro de la vida de Blake, y es que gracias al uso de terapias experimentales y el apoyo de su novia (Jameela Jamil, presentadora y actriz británica) se encuentra más tranquilo y lo suficientemente cómodo como para hablar de su experiencia y ayudar a más personas que están pasando por lo mismo.

Recordemos que James Blake estrenó hace dos años “The Colour In Anything”, un fantástico trabajo que apostaba por el sentimentalismo y donde tejió las canciones más melancólicas y sinceras de su carrera hasta la fecha, algo que le llevó a ocupar el puesto número diecisiete entre nuestros mejores álbumes internacionales de 2016.