Una vez hice un viaje. Estaba en un verde bosque de Galicia desde donde se ve el Atlántico de cabo a rabo. Si te pilla un buen día puedes ver cómo se forman las nubes y después te mojan. Allí el mar conquista la tierra cada noche y durante el día se vuelve por donde ha venido. Es un lugar de conexión con la naturaleza y con todo lo que significa. No somos más que turistas en este mundo. No somos el centro, aunque lo pensemos. En este lugar puedes pasarte las tardes mirando al mar desde el monte y pensando en la existencia del planeta y en la inmensidad del universo. Puedes reflexionar sobre cuál es el mejor disco de King Crimson o si los Cala Vento son la mejor banda emergente del momento. También, si a alguien de allá fuera le importa un carajo la humanidad, que sólo ha vivido en un breve e insignificante momento en la historia del universo.

Rufus T. Firefly han estado en ese lugar. Seguro. Quizá no de manera física, pero estoy totalmente convencido de que metafóricamente sí. Porque los viajes tienen la virtud de cambiar a las personas y ellos han viajado mucho en estos doce años de carrera musical para llegar a ser una de las bandas más reconocidas cuando hablamos de psicodelia. Ese género musical que han reinventado en español con influencias de Tame Impala y todos los grandes del género (Pink Floyd, The Beatles o más recientemente los australianos Pond, Levitation Room o la genial Melody’s Echo Chamber).

“Loto”: manual para viajes psicodélicos

“Loto” es la continuación natural de “Magnolia” (2017), una flor que se abre con sonidos similares, referencias parecidas y el mismo aroma a la neopsicodelia de bandas como Tame Impala, Temples o Pond.

Porque si algo han conseguido Rufus con su nuevo disco “Loto” es acercar la psicodelia a un público bastante más mayoritario que en sus anteriores trabajos. “Magnolia” (2017) ya gustó bastante y los catapultó hasta un nuevo nivel de público, pero ahora lo terminan de mejorar con este elepé, que, en sus propias palabras, es una continuación de aquel.

“Loto” cuenta con (sólo) siete canciones, pero de una factura tan brillante que no necesitamos más para tener la sensación de que estamos ante un gran trabajo. Quizá tan bueno, o mejor, que “Magnolia”. Vamos a comprobarlo.

Fotografía: Iris Banegas

La banda más ‘friki’ de la psicodelia en español invoca las maravillas de la naturaleza

Rufus T. Firefly siguen absorbiendo e incorporando elementos de nuestra cultura popular contemporánea a sus canciones. Tal vez ahora más que nunca con las referencias a series como Cosmos, Stranger Things o Black Mirror y a un clásico de los videojuegos como Final Fantasy.

La primera aproximación a este disco viene en forma de ese manual de instrucciones para viajes psicodélicos que es “Druyan & Sagan”. Un lisérgico cohete al espacio exterior (o interior) con una batería llena de redobles, marca de la casa, y la conjunción perfecta entre riffs de guitarra y sintetizadores galácticos. Probablemente una de las mejores canciones de la banda hasta la fecha, la cual ya nos pone en situación de lo que va ese “Loto” que han cultivado con miles de referencias a la cultura popular. Como ésta, dedicada a la relación entre los científicos Carl Sagan (Cosmos original) y su compañera de vida Ann Druyan. O como ocurre en “Demogorgon”, primer adelanto de este LP que se inspira en los arpegiadores vintage que componen la intro de Stranger Things y que nos habla de los demonios internos con paisajes sonoros llenos de efectos. Y es que los sintetizadores y los teclados preciosistas, al más puro estilo Temples, no nos van a abandonar en todo este álbum. Siguen muy presentes también en “Loto”, donde vuelve la idea de la contemplación y el hermanamiento con la naturaleza. Un tema que será el centro de todo, sobre el que volverán una y otra vez.

Menos en “Cristal Oscuro”, una pequeña joya de menos de tres minutos que comienza con un piano retro y vuelve al mismo punto de partida después de crecer como una espiral, incorporando elementos árabes, más sintetizadores, algún efecto de trompeta perdida del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y que termina con cuatro versos precisos que definen ese espíritu de la psicodelia hippie a la perfección: “Ninguna frontera imaginable. Todos los colores corren por mi sangre”. Chapeau. Un pequeño break que termina con unos crujidos (casi de ASMR) sólo aptos para los oídos más atentos. Yo diría que es como suena un pedal de sustain de un piano de pared cuando se levanta el pie.

Una banda tan musicalmente promiscua como Rufus T. Firefly pretenden cerrar con “Loto” (no sabemos si para siempre) su etapa psicodélica, donde han alcanzando su máximo nivel de público y la aceptación general de la crítica. No sabemos qué vendrá ahora, pero mientras tanto disfrutemos junto de estos dos maravillosos últimos discos.

Después de la pausa, Rufus vuelven a conquistarnos con “San Junipero”, otra referencia a una de las series del momento (Black Mirror, para los despistados) que ensalza el hedonismo y un mundo perfecto –aunque imaginario– que “sólo existe si lo crees”, tal y como ocurre con esa maravillosa simulación de ordenador que muestra la serie. Un tema con una coda instrumental que no para de crecer y que cierra por todo lo alto, donde colabora al hammond Martí Perarnau, compañero de Víctor en Mucho.

Llegados a este punto del trabajo uno tiene claro que este disco es la continuación lógica de “Magnolia”, en el mismo plano, con arreglos similares y con las mismas influencias. Una de ellas es, por supuesto, el “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, al que homenajean con su propia versión de “Lucy in the Sky with Diamonds”. No se puede decir que Rufus no vayan de frente cuando se trata de nombrar influencias (musicales o de otro tipo). Lo bueno de este corte es que consiguen llevarlo a su terreno y hacerlo más psicodélico –si cabe– que la versión original. La eclosión llega en el tramo final del tema, donde se dejan ir con otra maravillosa coda en la que, ahora sí, ponen el 200% de su estilo con los eternos sintes, arpegiadores a tope y un solo de guitarra hipersaturada, todo sazonado con una voz llena de efectos volátiles.

Una perfecta invitación a expandir la conciencia

“Loto” es un disco de neopsicodelia brillante, con letras pensadas para expandir conciencias y melodías que abusan de los sintetizadores para crear un ambiente onírico y, a la vez, acogedor.

Como podéis observar, la temática, o al menos el sentido general del disco, está muy claro y definido. Pero será en “Un Breve e Insignificante Momento en la Breve e Insignificante Historia de la Humanidad” (telita con el título) donde se miren a ellos mismos y nos ofrezcan una postal de cómo pasan los días. Paseando a Fújur (su perro), escuchando a Cala Vento y siendo comparados por enésima vez con Tame Impala. Fumando un poco de hierba y leyendo. Parece un plan excelente para pasar la mañana y una inspiración cojonuda para crear el que quizá sea el tema más concreto del disco y también uno de los más interesantes, por ser una ventana abierta a la propia banda. Casi podemos imaginarnos a Víctor Cabezuelo maravillándose con la luz de la ventana mientras mira a su pareja y luego trata de explicarlo todo con palabras: “Me gustaría que sintieras lo que estoy sintiendo”.

¿Cuántas veces he dicho antes de una canción que era la mejor del álbum? Creo que tres, de siete en total. Pero, ahora de verdad, creo que la melodía de “Final Fantasy” podría ser su nueva “Río Wolf”, mucho más pausada, pero con una fuerza increíble y acompañada de una letra de amor muy inspirada. El delay de la voz también le queda bastante bien, que se muestra más limpia de lo habitual. Por supuesto vuelven los omnipresentes arpegiadores, los cuales evocan la melodía de la pantalla de inicio de todos los Final Fantasy y dan lugar a otro final por todo lo alto que crece desde pequeñas notas hasta una explosión de batería y ruidos.

¿Ya se ha terminado el disco? Uff, menos mal que vuelve a sonar la primera canción y empiezo a entrar en un bucle infinito con el que espero no quemar “Loto”. Rufus me han vuelto a impresionar, como ya me ocurriera con su “Magnolia”, pero ahora me han conquistado con letras llenas de poesía lisérgica y con el potencial de expandir conciencias. Sin duda, su trabajo más inspirado hasta la fecha.

Rufus T. Firefly – Loto

8.5

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Rufus T. Firefly han apostado por seguir una línea continuista respecto a “Magnolia” en este su nuevo álbum de estudio y han dado lugar a una colección de canciones inspirada y perfecta para dedicarse a la contemplación de la naturaleza y expandir la conciencia.

Up

  • Es un trabajo que sigue los pasos de “Magnolia” y lo supera en muchos momentos.
  • Las inspiradas melodías, los detalles de los sintetizadores, la voz ambiental, los ruiditos escogidos al milímetro… Todo suena genial.
  • Las letras que hablan de volver a tener una relación más cercana con la naturaleza y nos invitan a expandir nuestra conciencia.
  • Las innumerables referencias a series, películas, grupos y videojuegos de los títulos y las canciones.
  • La obra de arte del disco físico, que se abre –y huele– como una flor.

Down

  • Que no dure cinco canciones más. O diez.