Fotografía: Cese Perez

Suena un acento canario inconfundible. “Helarte es morirte de frío. Todo lo demás son conjeturas”. Bejo, el hijo más extravagante e idiosincrático de la generación YouTube, está de vuelta y no viene de vacío.

En “Helarte” Bejo nos sorprendía hace un par de semanas con un cambio de tono que, sin salirse del universo estético bejil, ofrecía una perspectiva nueva del artista canario. Acostumbrados como nos tiene al surrealismo y al cachondeo, no esperábamos verlo en un registro que podríamos calificar de serio e incluso introspectivo. Esto no quiere decir que no haya espacio para lo extravagante y lo humorístico, puesto que el tema viene acompañado como de costumbre por un vídeo del ya habitual colaborador Cachi Richi, mano invisible detrás de los mil y uno efectos que pueblan los desvaríos de Bejo. Mezclar lo irreverente y lo reflexivo es su manera de revelarse en contra de los divagantes que intentan ponerle nombre a lo innombrable, ridiculizando lo pseudo-profundo al mismo tiempo que demuestra que es capaz de ir más allá de la comedia cuando quiere.

Si esto no quedaba claro, Bejo lo hace explícito en “Sirope”, tema que salía hace unos días y en el que Bejo asegura que “se me reconoce por mi flow canario, […] por parecer un burro pero ser un sabio”. Acompañado por Akapellah, cabeza prominente del rap latinoamericano y portador de la llama de la vieja escuela, Bejo vuelve a aparecer entre explosiones de coches, jirafas  y naves espaciales; ofreciendo una canción que, sin llegar a continuar la deriva intimista y reflexiva de su predecesora, sí que ofrece una alternativa sonora a instrumentales anteriores, con una clara vocación veraniega colgada de los samples brillantes de Nico Miseria.

Desde luego, ambos temas siguen una línea estética que levanta preguntas ¿Acaso son estos cortes adelantos de un posible segundo álbum? Hace poco avisaba en una entrevista con esta misma casa que no tenía pensado aún trabajar en la continuación de su debut, “Hipi Hapa Vacilanduki”. Sin embargo, uno nunca sabe lo que puede ocurrir con un artista tan impredecible y espontáneo como el canario.