Probablemente a cualquiera que haya visto Stranger Things le caerá bien Finn Wolfhard. En realidad, todos los niños protagonistas de la serie de Netflix desprenden un buen rollo y un aire de nostalgia que probablemente para quienes ya no somos tan niños ha sido motivo suficiente para enamorarnos de la serie, sumándole además el plus de estar ubicada hace unas cuántas décadas. Pero no hemos venido a hablar de televisión, claro. Resulta que ese chaval de pelo rizado y desaliñado, tan carismático, risueño y de rostro inocente, además de actuar también tiene buen gusto musical. Y lidera un grupo llamado Calpurnia con el que acaba de lanzar su primer EP titulado “Scout”.

A las nuevas generaciones también les gusta el rock ‘n’ roll

Calpurnia suena a lo que es: un grupo de chavales muy jóvenes dando sus primeros pasos en la música y divirtiéndose. Ni siquiera encontramos la producción excesiva y saturada que se podría esperar de alguien con la fama suficiente como para poder permitírselo, por lo que nos entregan un EP muy sereno y fácil de disfrutar.

Hace unos meses nos sorprendíamos descubriendo que Finn tenía un grupo en el que cantaba y tocaba la guitarra. En ese momento empezaron a surgir vídeos de Calpurnia en YouTube versionando a Mac DeMarco, Pixies y Twin Peaks, entre otros. Puede que en Estados Unidos sea más común, pero creo que por aquí resulta bastante llamativo que a un chaval de apenas trece o catorce años le gusten artistas como Mac DeMarco, lo cual no hizo sino alegrarme teniendo en cuenta que se trata de uno de los protagonistas de una de las series más populares de la televisión (o de Netflix más bien, pero ya me entendéis). No es que eso le dé más valor a la música ni tampoco al artista (o actor), pero es reconfortante ver que a las nuevas generaciones les sigue atrayendo la música de guitarras y que artistas poco reconocidos (al menos en el mainstream) puedan tener un poco más de visibilidad o promoción de esta forma.

El caso es que, poco después de su formación (completada por Ayla Tesler-Mabe a la guitarra y coros, Jack Anderson al bajo y Malcolm Craig a la batería), veía la luz su primer single original –“City Boy”– junto al anuncio de que su EP debut llegaría pronto. Este media duración, producido por Cadien Lake de Twin Peaks (quien quedó encantado con las versiones que hizo Calpurnia de su grupo), confirma que Finn y los suyos han bebido de la música que les gusta a sus padres y de la que ahora ellos disfrutan, heredando las nociones básicas y el alma de este género.

Fotografía: Pooneh Ghana

De los Rolling Stones a Mac DeMarco

Lo cierto es que Calpurnia no son un grupo de tres al cuarto aupados por la fama de uno de sus integrantes. Son un puñado de adolescentes con el desparpajo suficiente como para confeccionar un EP entretenido y sorprendente en algunos aspectos teniendo en cuenta su edad (esos cambios de ritmo y los coros no están nada mal) y con potencial de sobra como para tener un futuro bastante prometedor.

No tienen ningún reparo en mostrar sus influencias ni pretensión alguna por intentar hacer algo novedoso. Calpurnia suena a lo que es: un grupo de chavales muy jóvenes dando sus primeros pasos en la música y divirtiéndose. Ni siquiera encontramos la producción excesiva y saturada que se podría esperar de alguien con la fama suficiente como para poder permitírselo, por lo que nos entregan un EP muy sereno y fácil de disfrutar. Canciones como “Louie” o “City Boy” se van directas al rock de The Rolling Stones y sus adorados Twin Peaks, mientras que “Wasting Time” se tira por los Beatles y los Beach Boys (ojito al solo de Ayla, menudo trabajo hace la chiquilla a la guitarra). Por supuesto, también hay espacio para Mac DeMarco en “Greyhound” y “Blame”, pero si algo me gusta especialmente de esos temas es el aroma a jangle pop que desprenden y la madurez sonora para una banda tan joven. Y qué decir de “Waves”, el tema que cierra el disco en el que Finn cede el protagonismo a Ayla en la voz principal, quien muestra un deje melancólico en el que se mueve con mucha soltura.

Resulta evidente que “Scout” no es ninguna revolución y que contiene las limitaciones obvias de un grupo de esa edad, notándose sobre todo en unas letras bastante simplonas (lo raro sería que no lo fuesen), pero lo cierto es que Calpurnia no son un grupo de tres al cuarto aupados por la fama de uno de sus integrantes. Son un puñado de adolescentes con el desparpajo suficiente como para confeccionar un EP entretenido y sorprendente en algunos aspectos teniendo en cuenta su edad (esos cambios de ritmo y los coros no están nada mal) y con potencial de sobra como para tener un futuro bastante prometedor. Quién sabe si quizás dentro de unos años se colarán en alguna de las listas de mejores discos del año. Sin embargo y aunque no lo hicieran, ver a gente tan joven manteniendo viva la música de guitarras siempre le alegra a uno el día. Buen trabajo, chicos.

Calpurnia – Scout

6.7

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Finn Wolfhard demuestra con el EP debut de Calpurnia que tras su fama por Stranger Things hay un grupo de chavales con un gran potencial para avivar la llama del rock clásico y el jangle pop. Así, nos dejan un puñado de canciones que no te cambiarán la vida pero que te harán esbozar una sonrisa mientras las escuchas.

Up

  • Canciones muy resultonas, buena producción y sonido nada pretencioso.
  • Sin tener melodías especialmente destacables los coros son muy apañados.
  • Ayla es una pasada tanto en la voz como con la guitarra.
  • La esencia indie-rock está ahí y tienen capacidad para explotarla.

Down

  • Deberían darle un poco más de protagonismo a Ayla porque es la que más brilla de los cuatro.
  • Como cabe esperar con un grupo de esta edad, las letras no son gran cosa.