La primera edición del festival gallego, que se celebra los días 28, 29 y 30 de junio, ha agotado las entradas gracias a potentes nombres internacionales como The Killers, Franz Ferdinand, Jamiroquai, Two Door Cinema Club o Lenny Kravitz. Sin embargo, el evento cuenta con varios nombres patrios que secundarán a los grandes cabezas de cartel y que, muy probablemente, acabarán devorando a alguno de ellos. Estos son los ‘actores de reparto’ que pueden convertirse en protagonistas de este atractivo y novedoso fin de semana:

Rufus T. Firefly

La banda de Aranjuez vive su mejor momento desde que se formaran hace ya doce años. Con un sonido alternativo que bebe de grupos tan genuinos como Smashing Pumpkins, Sigur Rós o más notoriamente y ahora mismo Tame Impala, los madrileños recorrerán la península presentando en algunos de los festivales más prestigiosos “Loto”, el nuevo álbum que el grupo liderado por Víctor Cabezuelo ha lanzado a principios de este mes. Un proceso que en directo se convierte en uno de los mejores viajes psicodélicos que pueden encontrarse en el panorama nacional.

Sexy Zebras

El trío más explícito del escenario español también hará de las suyas el jueves. Deslenguados, incorregibles y graciosamente chabacanos, los madrileños siguen acaparando atenciones por ese álbum titulado “La Polla” (Vagabundos Records, 2017), que no precisa más datos que el título. Un grupo tan idiosincrásico como necesario en tiempos en los que lo políticamente correcto y la libertad de expresión parecen haberse dejado el DNI en casa. El título de una de sus canciones más conocidas tampoco da lugar a la sugerencia.

Triángulo de Amor Bizarro

Otros habituales año tras año en festivales de todo el país son los hipnóticos Bizarros que, como buenos coruñeses, no podían faltar a un festival que pretende pisar fuerte en A miña terra querida. La –probablemente– banda psicodélica y noise más importante de nuestra geografía es una apuesta segura en un clima como el que se espera en el monte do Gozo, donde la lluvia hará acto de presencia y el dramatismo jugará un papel esencial. Desde luego, pocos grupos cuentan con un repertorio más adecuado para este tipo de situaciones.

Agoraphobia

Otro grupo autóctono que ha logrado asentarse en la escena rock nacional. El quinteto de Boiro presentaba el año pasado “Incoming Noise” (DotBeat, 2017), primer LP en el que la crudeza del género y canciones eficaces hacían presagiar que nos encontrábamos ante un grupo que es carne de cañón para los festivales veraniegos. “Karlova”, “Zero” o “Grape Juice” son ejemplos a seguir para las nuevas bandas que quieren subirse a los cada vez más mastodónticos escenarios que las organizaciones disponen.

La M.O.D.A.

Alguien que se llama La Maravillosa Orquesta del Alcohol no necesitaría más texto para presentarse. Pero, si encima se trata de un conjunto que ha logrado captar la atención con una gira acústica, podemos asegurar que lo único que uno puede tomarse a risa de este septeto burgalés es el nombre. Con sus dispares influencias, que van desde el folk al punk pasando por el country, la original propuesta de una banda que sale al escenario con acordeones, clarinetes o mandolinas es digna de ser presenciada. Con tres álbumes autoeditados, el último de ellos “Salvavida (de las balas perdidas)” publicado el pasado año, el grupo que ha ejercido de telonero de artistas como Dropkick Murphys o Frank Turner promete dar espectáculo y recordarnos los motivos fundamentales por los que a los festivales se les conoce con tan ocioso nombre.

Toundra

El cuarteto madrileño, referente europeo de rock instrumental, se presenta en Santiago con su quinto álbum de estudio bajo del brazo: “Vortex” (InsideOutMusic, 2018). Una confirmación que puede resultar extraña dado el estilo del resto de participantes, pero que demuestra el camaleónico directo que ha permitido al grupo tocar en festivales tan opuestos como el Resurrection Fest y el DCODE, y que este año los traerá a esa hipérbole llamada Mad Cool Festival.

L.A.

Tras más de una década de carrera y respaldados por una gran discográfica, L.A. decidió dar un giro de 180º a su carrera con el arriesgado “King of Beasts” (Sony Music, 2017), abrazando la radiofórmula rockera con las miras puestas en el mercado internacional. Los mallorquines disfrutan de una segunda etapa en la que poco tienen que perder y eso se nota en cada una de sus actuaciones, alejadas de toda presión y caracterizadas por una puesta en escena básica pero efectiva. Un concierto que sorprenderá a más de uno que sólo va a ver a los grandes nombres.

Malandrómeda

El grupo de rap se ha hecho un hueco en la escena hip-hop gracias a la utilización del gallego como seña de identidad de sus composiciones. Formada en 2005, la banda de Santiago de Compostela juega en casa y ese es motivo suficiente para cerciorar que su show no pasará desapercibido. Su espectacular acción en 2016, donde estrenaron de forma simultánea dos álbumes “Os corenta e noito nomes do inimigo” (Matapadre, 2016) y “Cada can que lamba o seu carallo” (Matapadre, 2016) recibieron el elogio unánime y ayudó al dúo a consagrar su particular cruzada callejera en la que mezclan rap tradicional con elementos novedosos y letras realistas.

Morgan

Los madrileños no difieren mucho de los anteriormente mencionados en cuanto a su activa presencia en festivales, lo que dice mucho de la organización de un festival debutante que tiene la certeza del producto que funciona bien. Sin embargo, en esta ocasión nos encontramos, con permiso de C. Tangana, con el nombre que ha vivido el ascenso más fulgurante de los últimos tiempos, con la crítica especializada de su lado y el público en el bolsillo gracias a sus composiciones con toques de funk, soul y rock. Con su segundo álbum, “Air” (North Records, 2018), Morgan se han consolidado como referente de un estilo orgánico y onírico que está causando sensación entre el público más alternativo. Una actuación que bajará las revoluciones de anteriores conciertos y que demostrará a los presentes por qué hay veces que es importante detenerse y mirar con pausa cómo transcurre el tiempo.

León Benavente

Aunque son los que menos presentación necesitan, no podían faltar en este decálogo del buen festivalero. Los veteranos miembros explican perfectamente cómo una panda de actores secundarios puede montar un grupo y convertirse en protagonistas de una historia que aún no conoce final. Los ‘The National ibéricos’, por eso de que ya no son unos chavales pero que no se pierden un festival en el que poder actuar, mantienen una fórmula trillada e inagotable hasta la saciedad: esa de empatizar con el público, poner letra a los pensamientos más reivindicativos y ofrecer una actuación cargada de gracia e ironía. Pocos artistas cuentan con una canción de cierre tan brutal como “Ser Brigada”.