Toda ópera prima tiene la ventaja de, si es necesario, contar con la baza del margen de mejora. Lo mismo pasa con un grupo compuesto por adolescentes. Sin embargo, si se escucha Singularity” (Boomerang, 2018) de principio a fin, sin saber absolutamente nada de él y sin pararse a reflexionar más allá de lo que se está oyendo, pueden perderse fácilmente dos perspectivas: que se trata de un álbum debut y, sobre todo, que está compuesto por un grupo formado por chicos que no superan la veintena y que mantienen vivo ese desfasado sueño de querer formar una banda de rock and roll en tiempos de influencers, youtubers y demás pseudoprofesiones vacuas y absurdas. Sólo por eso, ya deberían ser aplaudidos.

Pero Staytons, quinteto asturiano que ha irrumpido con fuerza en la escena española gracias a la consecución de importantes premios como el Concurso de maquetas del Instituto Asturiano de la Juventud o el #TalentoRibera2018 que les permitirá actuar en la edición de este año del Sonorama, no pretende aferrarse a su juventud en los elogios ni excusarse en ella en las críticas. Con un LP producido de forma oldschooliana, tan perenne como infalible, y con un director de orquesta a los mandos como Igor Paskual –guitarrista y compositor de Loquillo–, “Singularity” conforma una luz esperanzadora para el porvenir de la música nacional y una primera piedra consistente de un proyecto de casoplón avalado por multitud de influencias y dotado de actitud y aptitud.

“Singularity”: margen de mejora fruto de un ambicioso listón

Un debut en el que cada paso es meditado y en el que fallan algunos detalles particulares que, sin embargo, no resquebrajan el conjunto en ningún momento.

En tiempos de hits, singles y música a la carta, aparece una banda primeriza que presenta un elepé armónico, en el cual el orden de las canciones está concienzudamente pensado para que el conjunto no presente fisuras y junto a la incursión de estilos tan complementarios como el rock, el folk, el soul, el country o el jazz hacen que dicho trabajo –llamémosle “Singularity”– cumpla el objetivo de funcionar como grueso. Y eso, sin aún entrar en los detalles particulares, debería hacer que todos los que adoramos no sólo la música sino las obras hechas con mimo y sano anhelo, sea suficiente para llamar nuestra atención.

Fotografía: Promo

Primera piedra consistente de un proyecto de casoplón avalado por multitud de influencias y dotado de actitud y aptitud

“Singularity” cuenta con todos los ingredientes básicos que se requieren para un sólido trabajo de rock and roll. Desde una producción sobria hasta una utilización de instrumentos casi inmejorable pasando por una multitud de influencias que convergen en un trabajo anómalo, tanto por la edad de los miembros de Staytons como por los sonidos que hoy día son los que acaparan espacio.

El largo muestra que nada está hecho adrede desde las tres primeras piezas, que suponen los tres adelantos con los que Staytons vislumbraban su trabajo. Singularity, título homónimo del álbum, fue la carta de presentación del quinteto villanovense. Un tema pegadizo con toques funk y groove en el que la trompeta ejerce de elemento diferencial. Una estructura básica que aúna el enigmatismo de los Arctic Monkeys del “Suck It And See” con el jolgorio de Franz Ferdinand y el rockabilly de The Baseballs.

Le sigue I Think I’m Going to Buy a Boat, último adelanto publicado. Un riff constante e identificable junto a unos coros recuerdan al “Sympathy For The Devil” –salvando las distancias– en una canción que cuenta con un estribillo el cual, sin encontrar lógica, me lleva al “Señorita” de Justin Timberlake, primer track de ese “Justified” que, no olvidemos, era un proyecto compuesto por temas desechados por Michael Jackson. A Good Tempered Mancierra la trilogía de singles que Staytons presentaron en una primera y austera maqueta en sus inicios. Una composición que bien podría formar parte de la banda sonora de esa maravilla (que aprovecho para recomendar) llamada Sing Street, película que imagino y espero que los miembros de Staytons hayan visto. Y si no, que expliquen por qué se parece tanto a “The Riddle of the Model”.

Si se escucha “Singularity” de principio a fin, sin saber absolutamente nada de él y sin pararse a reflexionar más allá de lo que se está oyendo, pueden perderse fácilmente dos perspectivas: que se trata de un álbum debut y, sobre todo, que está compuesto por un grupo formado por chicos que no superan la veintena y que mantienen vivo ese desfasado sueño de querer formar una banda de rock and roll en tiempos de influencers, youtubers y demás pseudoprofesiones vacuas y absurdas.

Presentar los tres temas más conocidos al principio permite captar la atención de la primera impresión con facilidad, pero se arriesga a que el resto del LP pierda fuelle. Solitudees una balada que minimiza con holgura ese riesgo y ejerce de punto de inflexión gracias a la aparición del piano y una estructura y voz que aluden a Elton John. No hemos llegado a la mitad del trabajo y la cantidad de sonidos que uno encuentra es reseñable, cuanto menos.

La parte media de “Singularity” es la que flojea con respecto al inicio. Como una Coca-Cola agitada que ha mostrado su poder en cuanto se ha abierto la tapa, el disco muestra una fuerza salvaje al principio que, poco a poco, va amainando. Pero ya sabemos que hay gente para todo, incluso locos que afirman sin dudar que la Coca-Cola sin gas tiene mucho más sabor. Black Polishes una canción que hay que digerirla con calma, ya que no posee la eficacia inmediata de sus predecesoras. Quien quiera un compendio de canciones efervescentes que se ponga un disco de los Ramones, que para algo eran los mejores en eso de ser frenético. Tanto “Black Polish” como Funeral Homeestán poseídas por ritmos negros y sugerentes. No son los temas más potentes del largo, pero cumplen su cometido de distinguir sus etapas sin permitir que el oyente se baje de la ola.

Herramientas para labrar una carrera prodigiosa

En tiempos de hits, singles y música a la carta aparece una banda primeriza que presenta un elepé armónico, en el cual el orden de las canciones está concienzudamente pensado para que el conjunto no presente fisuras y junto a la incursión de estilos tan complementarios como el rock, el folk, el soul, el country o el jazz hacen que dicho trabajo –llamémosle “Singularity”– cumpla el objetivo de funcionar como grueso.

Así se abre paso Gone, la composición más madura y sosegada y la clave que denota que Staytons han echado a andar por un camino interesante y prometedor. Instrumentos suaves comandados por una guitarra acústica y una voz cautivadora para el primer tema que, hasta el momento, supera los cuatro minutos. Eventidesigue la estela de esta segunda parte, y aun siendo consciente de que puede generar risas esta comparación, lo más destacado es el riff de guitarra en el que este redactor rememora el momento en que Fergie canta en “Pump It” de The Black Eyed Peas.

Beyond Walls corrobora un tramo final más reflexivo y menos enérgico en el que se vuelve a apreciar la influencia de los Arctic Monkeys, con una batería que más que nunca marca los tiempos con ese ritmo a priori anárquico que caracteriza a géneros como el jazz o el soul. Por último, New Feels, la canción más larga del disco, mezcla las características fundamentales del R&B con la actitud de los grandes crooners de la historia. Una fábula de más de seis minutos de duración en la que Staytons dejan por los suelos cualquier cliché que se tenga contra las bandas de adolescentes con una emotiva carga instrumental que confirma, por si había dudas, que estos chicos tienen todas las herramientas para labrar una carrera prodigiosa.

Staytons – Singularity

7.1

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“Singularity” es un álbum que cuenta con todos los ingredientes básicos que se requieren para un sólido trabajo de rock and roll. Desde una producción sobria hasta una utilización de instrumentos casi inmejorable pasando por una multitud de influencias que convergen en un trabajo anómalo, tanto por la edad de los miembros de Staytons como por los sonidos que hoy día son los que acaparan espacio.

Up

  • La producción liderada por Igor Paskual dota al elepé de un prestigio, seguridad y solvencia que todo primer paso requiere y debería poseer.
  • La gran variedad de géneros que se tocan y que aportan al álbum una complejidad mesurada.
  • “Solitude” y “Gone” demuestran que las baladas siguen siendo fundamentales para medir el grado de madurez de un grupo que, no me cansaré de repetir, no supera la veintena de edad.

Down

  • Que las tres primeras canciones sean las más similares en cuanto a estilo, y además sean los tres singles utilizados, restan fuerza al resto del álbum e interés para aquellos que conocen a una nueva banda únicamente por sus temas más sonados.
  • “Black Polish” y “Funeral Home” colocadas de forma consecutiva hacen flaco favor en un largo de solo diez canciones.
  • Que los más de seis minutos de “New Feels” asusten al oyen y no le permitan disfrutar del tema más completo del disco.