Como decía el mejor eslogan publicitario de la historia del cine: “En el espacio nadie puede oír tus gritos”. Esto es un hecho científico debido a la bajísima densidad de aire presente que impide que las ondas acústicas puedan viajar a través de él. Pero puestos a ponernos científicos, por el espacio sí que pueden viajar las ondas gravitacionales. Y de ellas va esta reseña: de riffs tan pesados que generan ondulaciones en el tejido espaciotemporal mientras te atrapan en su campo gravitatorio. Porque a eso se dedican Matt Pike, Al Cisneros y Jason Roeder, también conocidos como Sleep.

Por deferencia a los conocedores del culto a Sleep y porque ya han corrido ríos de tinta sobre su historia no voy a perderme en disertaciones sobre “Dopesmoker”, los otros proyectos de sus integrantes (High On Fire, OM y Neurosis, respectivamente) o la complicada cronología del trío. Basta decir que Sleep son con toda seguridad la banda más reverenciada y mitológica del stoner rock (con el permiso de Kyuss). En realidad, su sonido no tiene tanto que ver con ese rock desértico de la escena del valle de Coachella como con un cruce mestizo del doom de Saint Vitus o The Obsessed y la rama pesada de la psicodelia espacial, véase Hawkwind. Aunque quizá sea más sencillo y acertado apuntar a sus progenitores más directos: Black Sabbath.

Sleep, o cómo enfrentarte a tu propia leyenda y salir reforzado

Con este su cuarto larga duración Sleep se alejan de la vertiente desértica del stoner para ahondar más explícitamente en su faceta espacial.

La leyenda de Sleep nació en los noventa pero ha sido en la última década y media donde se ha magnificado, vía Internet, hasta plagar la red de la icónica portada de “Dopesmoker”, mientras stoners de todo el mundo intercambian hazañas sobre la avalancha sonora de sus conciertos, la adoración a la maría de sus miembros o el escupitajo a la cara de la industria que supuso grabar un disco de más de una hora tras obtener su primer gran contrato, con su consiguiente cabreo y bloqueo de la publicación por parte del sello. Tras años de bootlegs y diferentes mezclas de dudosa fidelidad sonora circulando por ahí, finalmente dicha monstruosidad/maravilla de disco se pudo publicar con el estándar de calidad que merecía en 2012, a través del estupendo sello Southern Lord Records. Y ese era el último capítulo de la leyenda de Sleep, hasta el 20 de abril de 2018. Y es que el 4/20, día internacional de la marihuana, sin previo aviso y vía Third Man Records, el sello de Jack White, Sleep publicaron su cuarto LP: “The Sciences”.

Dos estrellas de neutrones girando cada vez más cerca

Un fenómeno cósmico de tal gravedad y magnitud que es capaz de sentirse en la esquina contraria del Universo. Yendo más al grano, nos encontramos una producción considerablemente más limpia y cuidada que en su obra cumbre, “Sleep’s Holy Mountain”. Esto, paradójicamente, mejora el sonido de Sleep, permitiendo que los riffs suenen más nítidos y más poderosos que nunca, sin esa capa de óxido que se nota en sus dos primeros discos.

Eso es a lo que se parece este “The Sciences”. Un fenómeno cósmico de tal gravedad y magnitud que es capaz de sentirse en la esquina contraria del Universo. Yendo más al grano, nos encontramos una producción considerablemente más limpia y cuidada que en su obra cumbre, “Sleep’s Holy Mountain”. Esto, paradójicamente, mejora el sonido de Sleep, permitiendo que los riffs suenen más nítidos y más poderosos que nunca, sin esa capa de óxido que se nota en sus dos primeros discos. De esta forma Sleep se alejan de la vertiente desértica del stoner para ahondar más explícitamente en su faceta espacial.

Pese a esta pulcritud, el álbum arranca en medio de una nube de ruido demencial. The Sciencessirve así para curar de espanto al oyente antes de ponerle en órbita, como el despegue turbulento y atronador de un cohete rumbo a Júpiter. Tras ello, llega el verdadero viaje. Marijuanaut’s Themees un tema inmejorable que se mueve en esa frontera difusa entre el stoner rock y el doom metal que siempre ha servido de hábitat a los de San José, pero sustituyendo el carácter ocultista y la temática de brujas clásica del stoner-doom por un rollo de sci-fi. Aparte, obviamente, de la obsesión por cierto derivado del cáñamo.

Saturn V rise,
as gravity dies
through ionosphere he flies”

Uno de los discos más pesados e imprescindibles del año

Sleep han regresado con un disco (de los escenarios nunca terminaron de irse), firme candidato a uno de los discos del año en el sector metal. Y lo mejor de todo es que lo han hecho por sorpresa y uno diría que sin demasiado esfuerzo (ahí está el monstruoso tema “Leagues Beneath”, sacado poco después de este disco), lo cual sólo hace que agrandar su leyenda y reforzar su aura de popes del stoner rock.

En la misma idea insisteSonic Titan, cuya similitud, al menos en su inicio, con “Dragonaut” es descarada. Lógico teniendo en cuenta que fue escrita poco después de “Sleep’s Holy Mountain”. Análogamente, Antarcticans Thawedes de la época de “Jerusalem/Dopesmoker”, y algo se le debe haber pegado del gigantismo de ésta, pues se alarga hasta rozar el cuarto de hora. Una epopeya sobre un pueblo congelado en el Polo Sur que regresa a la vida dispuesto a conquistar lo que se le ponga por delante. Pura épica cannábica.

Según el propio Matt Pike, para cambiar el chip entre High on Fire y Sleep tiene que meterse Quaaludes en la comida. Sin embargo, el ritmo paquidérmico de los californianos no suena forzado; al contrario: se adapta a sus progresiones pesadas como si ellos hubieran inventado el doom metal. Así, Giza Butler” sirve de homenaje en vida (los únicos que deberían hacerse) al genial bajista de Black Sabbath, mientras que la instrumental y psicodélica “The Botanistrinde pleitesía a la influencia de cierta planta en esta banda. Con estos dos conceptos siendo el eje del sonido stoner por definición, amén del punto extra de fantasía que añade la sci-fi, se termina de apuntalar el núcleo de este disco. En este sentido, aprovecho para deslizar una mención especial a Vinnum Sabbathi, banda mexicana cuyo “Gravity Works” del pasado año podría haber inspirado a Sleep tanto en portada como en temática. Si no fuera porque Sleep son los que empezaron cuando todo esto era campo, claro está.

Por ir concluyendo: Sleep han regresado con un álbum (de los escenarios nunca terminaron de irse) firme candidato a uno de los discos del año en el sector metal. Y lo mejor de todo es que lo han hecho por sorpresa y uno diría que sin demasiado esfuerzo (ahí está el monstruoso tema “Leagues Beneath”, sacado poco después de este disco), lo cual sólo hace que agrandar su leyenda y reforzar su aura de popes del stoner rock. Al Cisneros dijo recientemente a Rolling Stone que él apuesta a que en unos cientos de años Black Sabbath será como Beethoven. No sabemos si esto se cumplirá, pero de hacerlo, en las referencias a Black Sabbath sin duda tendrá que haber una nota al pie que diga:

*cuyos más dignos herederos fueron Sleep.

Sleep – The Sciences

8.8

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Los más leales sucesores de Black Sabbath son de paso la banda más representativa y reverenciada del stoner rock actual. Sleep han vuelto por sorpresa para dejarnos uno de los discos más pesados, e imprescindibles, del año.

Up

  • El retorno de los amos del cotarro stoner.
  • Una producción más aseada y mejor que la de sus trabajos antiguos.
  • La prueba de que no son un grupo que haya quedado exclusivamente para dar conciertos y vivir de las rentas.

Down

  • Que tarden otros quince años en volver a sacar un disco (debe ser cosa de los porros).