Recuerdo aquella entrevista a Trent Reznor de 2017 en la que ya nos auguraba que quería volver a esa sensación de misticismo y anonimato desde la que se sentiría libre otra vez para realizar puro arte ‘a lo Bowie’. Después del EP “Add Violence” que nos dejó un poco fríos (a medias en esta transición), Nine Inch Nails vuelven al estudio con más fuerza que nunca en este 2018 para recuperar todo lo perdido; esa esencia de sus primeros pasos, los de “The Downward Spiral” y “The Fragile, que para mi gusto son y siempre serán los verdaderos, originales y únicos Nine Inch Nails.

En busca de nuevos horizontes experimentales

NIN arremeten con fuerza para demostrar que Reznor sigue teniendo un lado realmente experimental, oscuro y que da lo mejor de sí en cada uno de los cortes de este “Bad Witch”.

Porque es cierto que el tiempo no les ha hecho justicia. Una trayectoria de discos mediocres jugueteando con el mainstream no ha hecho más que deteriorar lo que podría ser la brillante carrera de un grupo que siempre ha cometido más de un desliz en el pasadola sobreexposición no les ha hecho demasiados favores ni a Reznor ni a todo lo que rodea a su proyecto. Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena y aquí arremeten con fuerza para demostrar que Reznor no ha quedado sólo para hacer rock alternativo de manual, sino que tiene un lado realmente experimental, oscuro y que da lo mejor de sí en cada uno de los cortes de este Bad Witch”.

Un repaso a las mejores etapas de Nine Inch Nails

“Bad Witch” va de revivir ese espíritu raruno, materializar ese búnker en el cual parece haberse encerrado Reznor para sacar este quasi-album que nos hace empezar a creer que NIN pueden tener una resurrección bastante prometedora, una nueva esperanza para sus fans (y no tan fans).

Algo indudable es que a Reznor le gusta dar la nota, destacar y sorprender con sus trabajos a todo su espectro de oyentes. Comenzando con Shit Mirror quizá pensemos que estamos ante otro disco más de los Nine Inch Nails industriales cuyo sonido está ya un poco más que explotado, pero la verdad es que esa fuerza electro-industrial se transforma en una producción bastante más cruda de lo que nos tienen acostumbrados, haciendo un viaje al pasado que continúa con “Ahead of Ourselves hacia el rock experimental más de la vena ochentera de This Heat y compañía. Y es que la cosa va de revivir ese espíritu raruno, materializar ese búnker en el cual parece haberse encerrado Reznor para sacar este quasi-album que nos hace empezar a creer que NIN pueden tener una resurrección bastante prometedora, una nueva esperanza para sus fans (y no tan fans).

Un beat demoledor de drill and bass nos guía hasta los cuatro últimos tracks que conforman la verdadera experimentación presentada a partir de Play the Goddamned Part. Este corte es la continuación de uno de sus tracks en “Hesitation Marks” indagando en el jazz más oscuro y experimental que llega a sonar similar a grupos como God con esa combinación freejazzera e industrial tan del underground noventero.

Una transición aún no completa

Trent Reznor vuelve a ponerse en forma, saca sus garras, juguetea con sonidos que nunca antes habíamos oído en sus proyectos, pero, además, añade todo lo que nos gusta de los Nine Inch Nails más experimentales y rompedores.

Con God Break Down the Door la influencia de Bowie y su “Blackstar” es más que palpable, un guiño claro a esa combinación de electrónica y jazz tan innovadora que tiene a Reznor dando un claro homenaje a uno de sus grandes ídolos. El saxo nos conduce por una melodía sombría que pronto se queda en un vacío abstracto, conformando uno de los tracks más originales que hemos podido escuchar hasta la fecha del bueno de Trent. Pero la cosa no queda ahí. Reznor nos lleva a terrenos inexplorados con I’m Not from This World (títulos bastante esclarecedores, por cierto), que conforma un tema más ambiental en la vena de sus proyectos de bandas sonoras. Un dark ambient palpitante que nos deja intrigados en todo su recorrido a la espera de sonidos industriales que parecen venidos de ultratumba, dando ejemplo de la versatilidad musical que puede alcanzar este ya reconocido artista que claramente busca una regeneración sonora en su totalidad.

Para acabar este corto pero intenso álbum Over and Out nos da una grata sorpresa final. Un tema de casi ocho minutos prácticamente electrónico en su totalidad. Cogiendo sonidos IDM y las baterías marca de la casa, suena a un corte de Nine Inch Nails perfecto, como si fuera lo que de verdad hubiera querido llegar a hacer en tantos otros discos en los que ha jugueteado con este género, pero esta vez dando en el clavo, tocando todas las fibras, poniendo en marcha una ingeniería sonora guiada por el mantra de Reznor que nos suena a puro cielo. Uno de los mejores temas que reconozco haber podido escuchar este 2018 y por el que merece más que la pena este álbum y, sobre todo, toda la vuelta de NIN a los estudios en un ejercicio de reconstrucción bastante admirable.

Nine Inch Nails – Bad Witch

8.8

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Con “Bad Witch” Trent Reznor vuelve a ponerse en forma, saca sus garras, se encierra en su búnker, juguetea con sonidos que nunca antes habíamos oído en sus proyectos, pero, además, añade todo lo que nos gusta de los Nine Inch Nails más experimentales y rompedores de sus mejores etapas en un corto pero intenso y disfrutable quasi-álbum.

Up

  • La reencarnación de Trent Reznor como un artista en busca de nuevos horizontes experimentales.
  • La variedad de estilos, haciendo un repaso a las mejores etapas de Nine Inch Nails.

Down

  • La duración. Nos deja con ganas de más.
  • La sensación de que Reznor está en una transición aún no completa del todo.