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“Give Yourself A Try” parece el primer aviso para traspasar una nueva frontera con este proyecto de dos discos que han anunciado: la de ser una banda irritante además de lo insulsos que ya venían siendo. Lo difícil es saber si lo peor de su nuevo sencillo es la pista en sí o la propia indecisión de The 1975. Deciden irse por un 50/50 que no resulta ni excitante como experimento ni atractivo como canción pop.

La música popular está llena de callejones sin salida. A menudo provienen del escapismo y, de la misma forma que pueden brotar momentos brillantes (el glam-rock frente al movimiento hippie, el post-punk frente al punk, el grunge frente a casi todas las corrientes ochenteras), también pueden dejar la sensación de que esas mentadas revoluciones se pudrieron. Siguiendo esa senda que los Bee Gees, Queen y Duran Duran tuvieron que transitar antes de ver su trayectoria legitimada de un modo u otro, tenemos ahora a The 1975.

El problema con los mancunianos es que mientras a los anteriormente mencionados les tocó afrontar un tiempo del pop donde todo o casi todo estaba por hacerse, a ellos les ha correspondido vivir ese periodo de retromanía tan bien ilustrado por Simon Reynolds en su libro del mismo nombre, con sus respectivas quejas y cuestionamientos alrededor de valores como la originalidad o la autenticidad. Puro copiar y pegar de influencias (a menudo sin mucha consistencia), sin la atención o el cuidado necesarios a las melodías o las letras para poder llevar el plagio a buen término. De su debut homónimo recuerdo que, aun percibiendo el cliché, “Chocolate” y “The City” llamaron mi atención. Sin embargo, ni por un solo momento lograba quitarme la sensación de estar escuchando un LP con más pena que gloria.

Pues bien, ese callejón sin salida que representan Matthew Healy y compañía para un importante sector del indie es “I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It”. De tantos remakes del sonido glorioso de los ochenta (entiéndase ‘glorioso’ por igual como ‘sobrecargado’) este es de los más descafeinados que haya escuchado un servidor. Lo peor de todo es que entre esa mención de referencias como Michael Jackson, Iggy Pop y David Bowie desnudan aún más su propia incapacidad de lograr algo medianamente sólido que pueda justificar las menciones. Casi que hasta podríamos asegurar que en ese punto se convirtieron en el equivalente millennial de Thompson Twins.

El hecho de que su segundo álbum lograra el éxito suficiente para justificar una gira mundial habla fatal del mínimo común denominador y de la forma casi conductista en que se desarrolla ese espectro del pop. Todo se resume a un análisis de tendencias con cifras en mano, mencionar las influencias correctas para impresionar audiencias críticas y no críticas, y a por ello. Por supuesto, no es la primera ni será la última vez que ocurre, así como tampoco es algo necesariamente malo, Pero, ¿en serio es legítimo ser tan obvios? ¿Cuándo la honestidad frente a las propias limitaciones derivó en hipocresía para admitir que no pueden ni siquiera darle un mínimo de solidez a su saqueo de influencias? Y, sobre todo, ¿alguna vez se vio un ejercicio donde las pretensiones de un grupo orientado al pop fuesen tan inversamente proporcionales al resultado final?

No lo sé, pero “Give Yourself A Try” parece el primer aviso para traspasar una nueva frontera con este proyecto de dos discos que han anunciado: la de ser una banda irritante además de lo insulsos que ya venían siendo. La percusión es repetitiva como si quisiera incursionar en el post-punk más visceral de unos The Fall, pero en vez de ofrecer esa sensación de inquietud previa al caos tan propia del catálogo de Mark E. Smith es como si nos torturara en medio del eterno dilema de arriesgar o ir a la fija. El ruido sintetizado es una tortura que incluso opaca la voz de Healy, quien para la ocasión decide ponerse en esa línea emo al mejor estilo de Panic! At The Disco en “Death of a Bachelor” tanto en su interpretación como en el respectivo de vídeo. Y, como de costumbre, cumplen a medias con el objetivo.

Llegados a este punto lo difícil es saber si lo más irritante de su nuevo sencillo es la pista en sí o la propia indecisión de The 1975. Deciden irse por un 50/50 que no resulta ni excitante como experimento ni atractivo como canción pop. Ya veremos cuantas desventuras más quedan por venir con su inminente nueva aventura.