Las Hinds son, probablemente, el grupo español que más conciertos ha dado en los dos últimos años –y no exagero nada–. Para cerrar 2017 publicaron un vídeo en su cuenta de Instagram en el que se las veía saludando una a una a todas las ciudades por las que habían pasado. Impresiona. De hecho, ahora mismo, un par de meses después del lanzamiento de su nuevo disco, están inmersas en plena gira por Europa –donde Madrid es sólo una fecha más– tras pasar por Estados Unidos y Canadá. Casi nada. Pero ellas se lo toman con humor y con las mismas ganas que cuando empezaron, porque parece que fue ayer pero ya va para seis años desde que lanzaron aquellas canciones en YouTube con las que giraron por media Europa para terminar grabando su primer disco. Muy diferente al segundo.

Abanderadas de lo que casi podría considerarse un ‘movimiento de liberación musical femenino’, abrieron camino en su día a otras bandas de mujeres con su desparpajo musical. Eso les costó críticas de la crítica y algún rechazo dentro de España. Ahora, dos años después, cada vez vemos más grupos con varias mujeres en su formación o bandas formadas íntegramente por ellas. En realidad, si todo fuera normal no tendríamos que destacar esto, pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Ellas lo hacen todo: canciones (obviamente), merchandising, videoclips e incluso el decorado de los conciertos. Hasta ese punto personal llevan su proyecto, sin el que casi no entienden su vida y que cuando paran bruscamente se agobian, como ha ocurrido para grabar este flamante “I Don’t Run”.

“I Don’t Run”. Toda una declaración de intenciones desde el título.

Ana: La verdad es que sí. Lo pasamos un poco mal escribiendo y grabando “Leave Me Alone” porque lo hicimos a contrarreloj. Somos un equipo muy grande y al no tener una multinacional detrás, sino que funcionamos con diversos sellos indies en muchos sitios, pues todo el mundo te intenta tirar: “Tenéis que venir a Japón”, “venid a Australia ahora que es el momento”, “no, mejor Estados Unidos, Canadá y México”… En resumen, que fue todo un caos porque además pasamos de dos singles a un disco. No hubo transición. No sé hacer nada y de repente un disco.

Cuando os conocí en Ochoymedio justo acababa de salir el disco. Cómo pasa el tiempo.

Ana: Teníamos dos singles nada más. Por eso nos lo hemos querido tomar con mucha más calma en “I Don’t Run”. Centrarnos en mantener la cabeza donde tiene que estar. Al final, lo importante son las canciones más que girar tanto. Así que con un año de antelación nos reservamos marzo para grabar y le dijimos a nuestro equipo que no nos pusieran nada ni en enero ni en febrero. Y funcionó.

La crítica nos la suda, sobre todo en España. Si no, no habríamos llegado hasta donde hemos llegado.

El disco lo habéis grabado en el estudio de Paco Loco… pero sin Paco Loco.

Ana: Él ha participado como ingeniero, pero el productor ha sido Gordon Raphael (The Strokes). El estudio ya lo conocíamos porque habíamos grabado allí el primer disco.

Amber: Es el mejor sitio del universo para hacer lo que sea y más para grabar un álbum.

Ana: Es un lugar muy cómodo en el Puerto de Santa María y comemos genial allí. Está el estudio, al lado la casa de los artistas y al lado la casa de Paco y Moni. Al estar aquí (Madrid) siempre hay tantas cosas que hacer de ocio, familia o tenemos entrevistas y trabajo que nunca sacamos tiempo. Seguro que si grabáramos un disco aquí, en Madrid, tardaríamos el triple sólo por no estar al 100% concentradas. Pero con Paco ha sido genial. Siempre sabe sacarte una sonrisa en el peor momento de estrés. Además, nos tira mucho para delante y nos da ánimos y confianza. Cuando hay que decidir que una voz se quede así para el disco y nos entran las dudas…

Amber: A lo mejor pensamos que están desafinadas, pero él nos dice que lo están porque estamos gritando de verdad, porque lo sentimos.

Ana: Sabe sacar lo más punk que tenemos y nos quita todas las dudas a la hora de componer.

Y con Gordon, ¿qué tal? Ha sabido sacar un nuevo sonido a Hinds.

Ana: Eso yo creo que es más de la mezcla. Con Gordon nosotras co-producimos el disco y nos daba bastante libertad para hacer lo que queríamos.

Amber: Nosotras le pedíamos consejo para el sonido de un pedal o de una caja y él siempre nos decía que lo que más nos gustara a nosotras. En ese sentido bien, porque nos estaba demostrando que confiaba mazo en nosotras.

Ana: 100% libertad. Sin embargo, con John la mezcla se nos queda más lejana…

Amber: El tío era un frikazo… [Risas]

Ana: Sabemos decir lo que nos gusta. Él nos pidió que hiciéramos un collage de imágenes de lo que se nos ocurría cuando tocábamos esas canciones para orientarse. Pero a él le dejamos más libertad porque no le íbamos a decir a un tío con un Grammy que hiciera tal o cual cosa. Casi siempre coincidíamos en el sonido porque nos gustaba lo que había hecho en otros discos.

Fotografía: Alberto Van Stokkum
Ya teníais un sonido muy británico, pero ahora habéis conseguido algo más potente. Yo siempre os comparo con grupos como The Libertines, por las voces que se entrecruzan, los riffs de guitarra pegadizos…

Amber: Yo cuando era adolescente sí que escuchaba a los Libertines, pero ahora tiramos por otro lado.

Ana: Tenemos muy claro lo que nos gusta y lo que no. De cada grupo cogemos una cosa que nos gusta. De uno cogemos las baterías, de los Arctic las melodías y las letras, de Twin Peaks los solos…

Amber: De pop y trap para las voces también cogemos detalles.

Ana: Somos unas esponjas de un montón de cosas.

¿Qué momento especial destacáis de la grabación?

Amber: “Finally Floating” fue la última canción que grabamos con Gordon. Sólo una guitarra y una batería porque Ade todavía no tenía la línea de bajo pensada. Estábamos sudando a tope y Gordon abrió la puerta y dijo: “¡En mi vida os había visto tocar así!”. Y fue una explosión de emoción.

Ana: Ahí lleva un ritmo de guitarra que tienes que clavar con el bombo. Es una canción de todo el rato subidón y me acuerdo que estábamos las dos sentadas y fue increíble.

Amber: Y también las voces de “Tester”. Me acuerdo que estábamos mirando desde la pecera y fue como una telenovela. [Risas].

Sobre todo en la música hay que ser feminista, porque si no te comen. Es necesario intentar ser quien quieras ser y por eso es tan importante luchar por nuestros derechos.

De las canciones de este LP me ha sorprendido bastante “Ma Nuit”, un tema que parece grabado en el salón de casa…

Ana: Tal cual. [Risas] Es una canción volviendo un poco a los inicios, a esas primeras grabaciones que hacíamos. Nuestra manera de componer es hacerlas más o menos así, después llevarlas al local y ahí elaborar un cruce entre melodías y letras. Esta pieza nació en acústico y siempre nos solemos grabar con el móvil para escucharnos en casa. Aquí me puse yo a tocar los acordes y Carlotta empezó a cantar en español…

Amber: Por primera vez en la historia. [Risas]

Ana: Y yo pensé cantar en francés. En esa grabación yo vivía lejos de casa de Carlotta y, de camino, estuve 45 minutos en bucle escuchándola. Estaba pensando que no tenía sentido en otro formato. Porque siempre nos imaginamos canciones para tocarlas las cuatro, pensamos en la batería…

Amber: Sí, de hecho teníamos pensado hacer una versión de esa canción tocándola en eléctrico, pero nos gustó así.

Ana: Es que no puede ser de otra manera. Nació así.

Amber: Además la grabamos con el JBL.

Ana: Sí, nos gustaba tanto la demo guarra que una vez estábamos en el estudio intentamos emularlo. Nos metimos las cuatro en la casa de los músicos y nos pusimos a hacerlo todo a una toma. Con las ventanas abiertas para que se escucharan los pájaros. Pero incluso con un micro no nos gustaba. No tenía el mismo eco ni el mismo feeling. Así que lo pasamos todo por ese mismo JBL [señala un pequeño altavoz portátil] y de ahí lo grabamos con un micro. También habíamos sacado la idea de la canción de Rosalía “Catalina”, que tiene un cambio brusco al final como hacia un sonido maquetero con eco. Me pareció muy impresionante.

¿Tenéis alguna favorita?

Ana: Nunca sé qué responder…

Amber: “Finally Floating”. Me encanta y es súper divertida de tocar. Es súper intensa.

Ana: Yo diría “Linda”. Con este disco he descubierto muchas cosas. Por ejemplo, Carlotta y yo tenemos voces increíblemente diferentes. Antes hablábamos de The Libertines, que se cruzan muchas veces cantando, y nosotras también lo hacemos porque al ser tan diferentes le da mucho color a la canción. Y en “Linda” me di cuenta de que es mi tono perfecto y me encanta cantarla y escucharla.

Supongo que ya tenéis bastantes críticas de este disco…

Ana: Un montón.

Porque hubo algunas del primero que fueron algo negativas. Sobre todo de medios españoles, cuando ya lo estabais petando por medio mundo… ¿Ha cambiado algo con este segundo disco?

Ana: La crítica… nos la suda. Sobre todo en España. Hemos tenido que aprender a que nos la sudara porque de otro modo no habríamos llegado hasta donde hemos llegado. Lo que sí te puedo decir es que la recepción de los fans ha sido acojonante. Y creo que la recepción de críticas ha ido mejor. No me quiero meter mucho en eso porque al final es la opinión de una sola persona y sabiendo cómo funciona la industria en España cuesta un poco, pero creo que esta vez va a ser de lejos donde más discos vendamos, por las cifras que nos están dando. Ha sido la vuelta a la tortilla en España. Es verdad que en España es más lento, porque a nosotras nos pasa que desde que sale un disco hasta que lo escuchamos pasan un par de semanas. La entrada para un concierto la compramos el último día… [Risas]. Fuera son más organizados y se compran antes el disco, las entradas e incluso se saben las canciones. En Madrid esa carrera ya ha empezado y está siendo todo una locura.

¿Creéis que habéis abierto camino para otras bandas en España?

Ana: En España y en todas partes. Y masculinas también. En España hemos abierto puertas. Y fuera nos preguntan mucho porque para ellos es muy exótico. En todas las entrevistas nos preguntan cómo es la escena de aquí. Y nosotras lo vendemos muy bien porque somos de aquí y nuestro grupo favorito sigue siendo Los Nastys. Madrid mola mucho, España tiene muy buena música y siempre estamos haciéndoles playlists. A ellos les gusta lo nuevo y a nosotras nos encanta enseñar lo que tenemos aquí.

Amber: Está claro que escena hay, porque hace poco vino The Guardian a hacer un artículo sobre los grupos de Madrid y fue increíble.

Fotografía: Press
Fotografía: Press
¿Y qué grupos de chicas os molan?

Ana: ¿Sólo de chicas? [Risas]

Amber: Sheer Mag, Mac DeMarco, Black Lips, Twin Peaks, los Growlers…

Ana: De todo: Yellow Days, Kitty Wells, Lemon Twigs…

Y bueno, volviendo a las interminables giras. El tema de dar más de 300 conciertos… ¿Cómo es esa locura?

Ana: La transición de volver a casa fue dura. Era una sensación de ‘no estoy bien ni girando todo el rato ni tampoco estando parada’. No sabes muy bien cuál es tu sitio. No es estar un año en Londres de intercambio o trabajando. Estás todo el rato moviéndote y en ningún lado concreto.

Amber: Pero luego llegar a Madrid también es raro, porque estando aquí un par de meses nos queremos tirar de los pelos. [Risas]

Ana: Es como: ¿qué hacemos? Aparte de ensayar y componer. Nos costó sus meses y el verano adaptarnos otra vez a no estar todo el rato cansadas y ocupadísimas. Realmente, ahora puedo hacer deporte, cocinar, hacer la compra, poner una lavadora, darme una ducha larga…

Amber: ¡Ahora voy a planchar porque me apetece! [Risas] Porque puedo.

Ana: Ahora todas nos hemos ubicado y somos capaces de tener las dos partes.

En realidad tampoco habéis parado mucho. Habéis anunciado gira para este año en Europa y Reino Unido y también en Estados Unidos y Canadá… Pero, ¿y España?

Amber: Justo hicimos una pequeña gira en diciembre.

Ana: Y como no tenemos tanto público de momento… A la vuelta de verano tocaremos, pero ahora estamos planeando septiembre y hay que ir a Japón y Latinoamérica. En Madrid y Barcelona sí que tenemos público y eso lo tenemos cubierto.

Entonces, ¿no creéis que en España haya mucho público en otras ciudades?

Ana: Es que sinceramente diciembre no fue tan bien como esperábamos. Sobre todo en venta de entradas. Nos encantaría que fuera mejor y nos encanta girar en diciembre. Dedicar un mes de Hinds es porque lo merece, porque estamos muy muy ocupadas. Teníamos que hacerlo porque parecía que había ganas, pero fue un poco regular. Costó bastante vender entradas en las ciudades más pequeñas.

Hemos abierto puertas para bandas femeninas en España y en todas partes. Y masculinas también.

¿Seguís teniendo más público fuera que dentro?

Amber: No es el público, sino la cultura de ir a conciertos. Aquí poca gente va a un concierto un martes. Sin embargo, fuera sí. Aunque no sepan qué grupo toca o curren al día siguiente van a verlo.

Ana: Aquí las giras son diferentes. Tienes toda la semana vacía y como pronto puedes tocar jueves (si es que se puede), viernes o sábado… Entonces es complicado salir de gira así.

Amber: Nosotras vamos a estar dos semanas sólo en Inglaterra. Vamos a todas partes todos los días.

Ana: Cuando estás de gira tienes que tocar casi todos los días, porque no puedes permitirte estar con la furgo parada cuatro días entre concierto y concierto con toda la gente que llevamos. Aquí tiene que ser en fin de semana y… aun así no va mucha gente. Igual ahora que la recepción ha sido tan increíble cambian las cosas.

Cambiando de tema, sois un grupo que os curráis bastante los videoclips y tengo entendido que los producís vosotras mismas.

Amber: Todo lo hacemos nosotras.

Ana: El del partido de fútbol lo dirigió Carlotta y sigue estando ‘on point’. Nos pasa que Hinds es un proyecto tan personal en el que seguimos haciéndolo to-do, nos implicamos mucho. Anoche estuvimos hasta las doce de la noche diseñando el telón que vamos a llevar en los conciertos. Además, diseñamos el merch, camisetas, escogemos a los teloneros… Todo lo que hacemos sigue siendo nuestro y por eso los vídeos también.

Fotografía: Apple Music
No delegáis nada…

Ana: Bueno, nuestro equipo trabaja un montón, pero al final las decisiones son nuestras y siempre hemos decidido trabajar con gente que estemos muy seguras y nuestro manager curra como un cabrón. Es una mezcla entre no estar en una multinacional y tener la satisfacción de que algo que hacemos nosotras va a salir siempre mejor. Tardamos menos haciéndolo nosotras que delegando.

También tengo una pregunta obligada para vosotras. ¿Cómo vivisteis la manifestación del Día Internacional de la Mujer?

Amber: Fue el día más emocionante de mi vida. Además, estaban los directores del videoclip de “Finally Floating”, que son de Miami. Estaban flipando.

Ana: Fue precioso, todavía tengo mi cartel guardado por ahí. No hay opción de no luchar. Sobre todo, en la música hay que ser feminista, porque si no te comen. Es necesario intentar ser quien quieras ser y por eso es tan importante luchar por nuestros derechos.

Vosotras sois el ejemplo de que luchar por lo que quieres funciona. Vivís de la música y dais cientos de conciertos al año. ¿Cómo habéis vivido ese camino hasta la fama?

Ana: Pienso que el mejor consejo que se le puede dar a alguien que esté empezando es que se lo tomen súper en serio. Desde el primer día. No sé por qué nosotras nos lo tomamos tan en serio. Cuando empezamos cada semana teníamos una lista de cosas que hacer. Algunas eran muy pequeñas, como aprender a tocar de pie. [Risas] Pero luego teníamos que hacernos una foto de promo, dar un concierto de aquí a un mes… Y cada semana íbamos cumpliendo todo por amor al arte porque no había ninguna exigencia. A veces nos frustra mucho porque lo vemos en otros grupos y en amigos, que muchos se desligan del trabajo con la excusa de que ellos hacen su arte y ya está. Pero no es así, con eso no vale. O tienes el don para hacer las mejores canciones del mundo y eres Bob Dylan, que gracias por regalarnos tus canciones, o normalmente no funciona así. Sobre todo siendo un grupo de España, que hay que trabajar mucho más y hay que estar todo el puto día a tope. Trabajando de verdad en ello de nueve de la mañana a doce de la noche. Siempre hay cosas que hacer. Nuestro grupo de WhatsApp al principio se llamaba ‘Deers, quien no llora no mama’. Hay que escribir a los promotores y perseguir a cualquier persona que conozcas para poder tocar.