And I knew when I met you / I’m not the one you wanna be with / ‘Cause I can’t see you blossom in the future that I’m dreamin’”.
“Blossom (Wasting All My Time)”

Amigos, oficialmente el indie-folk de fondo lo-fi es el nuevo mainstream. Los Audiotree Live, las guitarras saturadas y la nostalgia serán a partir de ahora el pan nuestro de cada día mientras reivindicamos la obra de Have a Nice Life. El panorama cambia rápidamente, sí, pero en este momento estamos inmersos en una escena llena de artistas como Angel Olsen, tal vez la mayor abanderada de esa estirpe de cantautoras que, acompañadas en un principio simplemente de su guitarra, van abandonando poco a poco la melancolía acústica para abrazar riffs eléctricos directos al corazón.

El espectro femenino del género es realmente el nuevo mainstream del que estoy hablando. Sí, estamos de acuerdo en que están surgiendo nombres interesantísimos como Hovvdy, American Pleasure Club (los antiguos Teen Suicide) o Trace Mountains, pero es el momento de ellas. En la crítica del más reciente disco de Lucy Dacus hablábamos sobre esta nueva ola de cantautoras y, si bien aparecen nombres de un panorama más pop o alternativo como St. Vincent y Bat For Lashes, también encontramos un buen puñado de artistas que reivindican una faceta más orgánica, siguiendo el camino iniciado por Angel Olsen hace un par de años con el sobresaliente “MY WOMAN”. Aquí podemos mencionar a la propia Dacus, a Anna Burch, a Snail Mail o a Sophie Allison a.k.a. Soccer Mommy, nuestra protagonista de hoy.

Una reinvención más de la cantautora de indie-folk

Escuchando a aquella primeriza Soccer Mommy ya notamos las influencias que más tarde cristalizarían en este “Clean”, su debut en el formato de larga duración. Tenemos algo de la primera Taylor Swift, mucho de la innovación de Phoebe Bridgers y Jay Som en lo que respecta a la creación de atmósferas, uso de sintetizadores y el toque de eléctrica potente entre un mar de melancolía proporcionado por los punteos delicados de acústica.

La carrera de Allison –joven veinteañera estadounidense que se encuentra detrás del proyecto de Soccer Mommy– arranca a través de Bandcamp allá por 2015, momento en el que publica “songs for the recently sad”, cinco canciones –nacidas durante el último verano de instituto (antes de la universidad)– llenas de guitarras y voces lo-fi que irían evolucionando con los años en cuanto a complejidad y calidad como demuestraCollection”, recopilación de algunos de los momentos más destacados de su obra hasta 2017. Escuchando a aquella primeriza Soccer Mommy ya notamos las influencias que más tarde cristalizarían en este “Clean”, su debut en el formato de larga duración. Tenemos algo de la primera Taylor Swift, mucho de la innovación de Phoebe Bridgers y Jay Som en lo que respecta a la creación de atmósferas, uso de sintetizadores y el toque de eléctrica potente entre un mar de melancolía proporcionado por los punteos delicados de acústica.

Fotografía: Press

Soccer Mommy utiliza dos recursos en “Clean” para destacar sobre la ‘competencia’: primero aporta una mayor rotundidad y punch a sus composiciones sin olvidarse de la base acústica y preciosista, mientras que por otro lado juega con una mezcla experimental que busca complementar los toques ambientales y sintetizados que modernizan llevan más allá su propuesta.

Como decía, el indie-folk lo-fi es el nuevo mainstream y, como pasa siempre, si quieres destacar tienes que hacer algo novedoso o que, cuanto menos, llame la atención sobre la ‘competencia’. Soccer Mommy utiliza dos recursos en “Clean” para destacar: primero aporta una mayor rotundidad y punch a sus composiciones sin olvidarse de la base acústica y preciosista, mientras que por otro lado juega con una mezcla experimental que busca complementar los toques ambientales y sintetizados que modernizan llevan más allá su propuesta.

La tríada encargada de abrir el álbum expone a la perfección estas ideas. “Still Clean” arranca de forma acústica para ir añadiendo elegantes toques de sintetizador que nos dirigen con suavidad a “Cool”, primer pildorazo del largo donde toda esa belleza se convierte en distorsión, con guitarras saturadas y estribillos adictivos que culminan en un final sucio con una modulación del pitch bastante interesante. Por último, “Your Dog” tiende un puente entre la tímida Sophie Allison de los inicios y la actual entremezclando y buscando el contraste entre unos ingenuos punteos saltarines y una letra que denuncia las relaciones tóxicas y abusivas.

¿Quién no encaja a estas alturas en el rol de chica-con-guitarra que se abre en canal y canta sobre el amor contrastando momentos calmados con otros más enérgicos? Sophie Allison se encuentra dentro de una escena donde la mayoría de artistas están convergiendo en un mismo punto, pero ella es una excepción. Soccer Mommy recoge el testigo de Angel Olsen brindándonos innovaciones en el apartado técnico sin dejar de ofrecernos lo más importante: canciones con las que emocionarse.

Flaw” y “Blossom (Wasting All My Time)”, pese a no aportar nada novedoso, proporcionan al disco un breve espacio para respirar e introducir momentos de calma acústica y preciosista donde Sophie nos habla de noches de borrachera, besos robados y la búsqueda de alguien que quiera pasar con ella el resto de sus días. Por su parte, “Last Girl” expresa tristeza e inseguridad sirviéndose nuevamente de guitarrazos elegantes y algo intensos que terminan por explotar en “Skin”, si acaso la canción más redonda de toda la placa: estructura con altibajos más acentuados, ligero noise y lírica 100% personal y emocionante. Pero la cosa no acaba aquí, ya que “Scorpio Rising” resurge tímidamente de las cenizas del corte anterior para alcanzar un clímax que nos deja sin aliento. Sophie cita esta pieza como el núcleo de todo el álbum, ya que a pesar de escudarse entre guitarras ligeramente distorsionadas y una actitud pasota en la letra descubre que no puede evitar sentirse débil y apegada a esa persona que ama y la rechaza. La recta final se queda en el aire con “Interlude” (interesante minuto y medio con detalles ambientales y sucios que llevan la composición más allá) hasta llegar a “Wildflowers”, que echa el cierre de forma tranquila, acoplando una suave guitarra acústica con unos teclados luminosos que nos hacen pensar en la delicadeza de Sufjan Stevens y su habilidad para tocar la fibra sensible del personal.

¿Quién no encaja a estas alturas en el rol de chica-con-guitarra que se abre en canal y canta sobre el amor contrastando momentos calmados con otros más enérgicos? Sophie Allison se encuentra dentro de una escena donde la mayoría de artistas están convergiendo en un mismo punto, pero ella es una excepción. Como vengo reflejando desde las primeras líneas de esta crítica y al igual que hizo Angel Olsen en su momento, Soccer Mommy consigue ir un paso más allá que el resto. Mientras Olsen lo consiguió con desarrollos largos y dejando más de lado su rol de cantautora pura, Sophie recoge el testigo brindándonos innovaciones en el apartado técnico sin dejar de ofrecernos lo más importante: canciones con las que emocionarse, haciendo de su sufrimiento por amor el ‘disfrute’ de todos nosotros. Un esfuerzo admirable.

Soccer Mommy – Clean

8.0

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Dentro de este enjambre de cantautoras de indie-folk con retazos de rock guitarrero aparece Soccer Mommy dando un puñetazo sobre la mesa y destacando sobre sus coetáneas a golpe de distorsión y mezcla experimental, confeccionando un genial equilibrio con piezas que nos permiten empatizar con ella y sus desengaños amorosos.

Up

  • “Still Clean”, “Cool” y “Your Dog” definen a la perfección el transcurso del álbum.
  • Perfecto equilibrio entre los momentos más acústicos y los más eléctricos.
  • El sutil toque de sintetizadores.
  • Cuando logra llevar algunas composiciones más allá al introducir detalles atmosféricos.

Down

  • El hecho de empezar con tres canciones tan potentes provoca que la segunda mitad salga algo desfavorecida.