La jornada central del festival más multitudinario del año estará repleta de solapes difíciles y cabezas para todos los gustos musicales del pasado, presente y futuro. En nuestra selección veréis desde rap hasta punk pasando por rock garajero y R&B de categoría. Una miríada de opciones entre las que elegir y unos competidores bien complicados que te harán posponer tu aparición en el bolo de Shellac otro año más, para disgusto de Steve Albini. Va a ser un día inolvidable, amigos.

1IMPRESCINDIBLES

The National

The National son cinco señores que hacen rock fundamentalmente triste y bonito. Todo lo demás que se quiera añadir es superfluo y sobra, salvo por un detalle: lo hacen mejor que nadie. Y, si no, basta con consultar su séptimo y más reciente disco, “Sleep Well Beast, que, sin ser siquiera su mejor trabajo, nos recuerda lo necesario y maravilloso que es de vez en cuando revolcarse en la autocompasión y volverse un blando. En directo, además, el extra de intensidad imprimido por Matt Berninger termina de redondear la catarsis musical de escuchar a The National.

Thundercat

El gato de trueno es el único bajista de nuestra época con el carisma de los grandes y un grado de reconocimiento en su trayectoria individual que apuntan a convertirlo en leyenda. Si, pese a todo, no te suena por méritos propios (su “Drunk” del pasado año es una perfecta definición de lo que significa ‘groove’) quizá te convenza diciéndote que es el colaborador de cabecera de mediocres como Kendrick Lamar o Kamasi Washington. Con trasfondo plagado de cultura popular, nombre de superhéroe y galones de músico estratosférico, la que tenemos con Thundercat es una cita obligada.

Migos

Decir que la música que escuchas, la ropa que vistes, la forma en la que hablas y los memes de los que te ríes están ahora mismo y en un porcentaje muy alto influenciados por Migos parece un tanto desorbitado, pero, por suerte o por desgracia, no lo es. Cierto que el “Culture IIdejó bastantes cosas que desear (y eliminar) con respecto a esa primera edición que, sin exagerar y con independencia de gustos, marcó la tonalidad de la presente era musical. Espero que con eso ya se sobreentienda por qué los Migos son el must por excelencia del Primavera Sound 2018. Rain drop, drop top, nada más que añadir.

Charlotte Gainsbourg

La delicada, polifacética y peligrosa hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin (con la que, por cierto, comparte espacio en el cartel del Primavera de este año) fue la sorpresa más intensamente agradable del 2017. Como argumento para no perdérsela este primero de junio, lo que voy a decir tal vez sea particularista y no valga una mierda, pero conozco a gente a la que el indie pop se la trae al pairo y, sin embargo, su último “Rest” los conquistó con fuerza. Por otra parte, si lo del arte no os convence, también podríais acercaros al escenario sobre el que toque por su calidad de leyenda e icono cool francés. Las razones para marcar a Charlotte Gainsbourg en el calendario son numerosas y variadas.

Tyler, the Creator

Mucho ha llovido desde el último paso de Tyler, the Creator por el Primavera Sound, allá por 2015: Odd Future (el colectivo que creó y lo catapultó a la fama) ya no existe, ha salido del armario, es súper amiguito de A$AP Rocky, Anthony Fantano le dio un strong 8 (y, en El Quinto Beatle, un poco más) a su último álbum de estudio, “Flower Boy”… Lo único que se mantiene son las ganas que tenemos todos de más despiporre agresivo/teenager en su actuación de este año, que ya no se producirá en un escenario tan íntimo como el Pitchfork de la última vez, sino en el gran Seat; Tyler, the Creator vuelve como estrellita consagrada.

Ty Segall (and The Freedom Band)

Lo suyo sería que le reservaran un hueco en el Parc del Fòrum al bueno de Ty cada año para que acudiese con cualquiera de sus formaciones. Mientras eso no pase, habrá que aprovechar cada ocasión en la que nuestro pastor se prodigue por estas tierras para ir en peregrinación a verle. Y si de paso lo hace con sus amigos más ilustres (Mikal Cronin, Charles Moothart, Emmet Kelly y Ben Boye) y sacando no un álbum (eso siempre), sino uno de sus discos más redondos, como para faltar a su llamada…

2JOYAS OCULTAS

El Último Vecino

Esta es la historia de un grupazo de Barcelona que necesita petarlo ya porque estamos hasta el moño de que se lo curren tanto dando mil directos pistonudos y sacando discos chachis y que todavía no tengan ni un mísero jet privado. A los de El Último Vecino los quieren por el mundo entero, desde Alemania a México lindo pasando por su ciudad natal y condal, por supuesto. Su próximo álbum está al caer, y hace nada le han hecho la sintonía a Looser, la serie dirigida y protagonizada por Soy una Pringada. Haceos un favor e id a darles cariño.

Jorja Smith

Es joven, británica, guapísima y con un bicharraco de voz en la garganta, lo que quiere decir que, si no lo has hecho ya y te gusta el alt-R&B, vas a perder la cabeza por su amor, como diría El Puma. Aún nos estamos alimentando de ella a base de singles y colabos (de entre las más notables, en el “More Lifede Drake y el “Isolation” de Kali Uchis), y su primer larga duración (esperamos) está al caer. Prepárense para una sesión de melismas sexys y acento inglés altamente seductora.

IDLES

Existen dos razones para que los toscos IDLES estén en esta selecta lista, y ambas son igual de importantes. La primera es ese pedazo de disco debut que es Brutalism, que supone una vuelta de tuerca al (post-)punk de esta década y una prueba más de la buena salud del género actual, con grupos de altísima calidad como ellos, Protomartyr, Preoccupations o Savages. Y la segunda, el troleo (¿involuntario?) que supuso la filtración por su parte del cartel del festival antes de que lo hiciese la organización. Genios y figuras.

The Black Madonna

Vamos a quitarnos el chiste de en medio rapidito: ni es Madonna, ni es negra. Aunque sería impreciso no decir que hay algo de ambas cualidades en Marea Stamper, original de Chicago. No existe ser humano mejor con el que cerrar una noche de viernes, así que sí, por favor: aguanta hasta las cuatro de la mañana para ver a The Black Madonna, porque lo merece. House y disco entretejidos en una malla envolvente preciosista que no te dejará parar de bailar. Y luego ya sí: de cabeza a la cama.