Hay algo en Jack White que todavía huele a espíritu adolescente. Sí, su último esfuerzo hasta la fecha, “Boarding House Reach”, es sin duda el proyecto más ambicioso –al menos post White Stripes– del icono norteamericano, con indudables ganas de estirar los límites de eso que llamamos rock, aunque a pesar de dejarnos unas pocas buenas composiciones gran parte del mismo está construido como un collage a partir de la mezcla de diferentes elementos sonoros que pocas veces termina de cuajar del todo. Porque, tal y como escribimos en el primer destacado de nuestra reseña, están muy bien todas esas ganas de pegarle un revolcón al rock and roll, pero uno acude a una canción de Jack White a disfrutar, a sudar, a hacer air-guitar y berrear el estribillo (susurrarlo si se pone tierno), a dejarse atrapar por la música y venirse arriba, aunque sólo esté machacando tus oídos con un una escala pentatónica. Y los estudiantes de instituto todavía más, como podemos comprobar en el escueto vídeo de más abajo.

Tiene poca historia, la verdad: Jack White tocaba la noche del 29 en la ciudad de Washington y repitió ayer, así que en el tiempo libre que tuvo durante el día decidió acercarse al Woodrow Wilson High School para tocar algunos de sus mayores éxitos (y también temazos, que los hay, de su nuevo elepé). ¿El momento más bestial? Como no podía ser de otro modo, al interpretar el hitazo que es “Seven Nation Army”.