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Funk, rock y rap convergen en el segundo adelanto del debut de Staytons para entregarnos una pieza que fácilmente evoca las formas de Red Hot Chili Peppers en unas estrofas de marcado carácter rítmico, y a las que es preciso sumar el componente R&B en los estribillos, más delicados y melódicos.

No hace mucho que la banda asturiana Staytons se presentaba formalmente en sociedad con una bailable y adictiva “Singularity” que hacía gala de una producción exquisita a cargo de Igor Paskual. Sorprendían gratamente por su sonido, pero también por la presencia y actitud que mostraban sus integrantes en el videoclip de la misma. Juan Vicente Cabo Stroup (voz, teclados y guitarra), Venti Sariego (guitarra), Andrés Ribera (bajo), Luis Ángel Sánchez (trompeta) y Dani Valdés (batería) tienen entre 16 y 20 años, aunque parece que llevaran toda la vida sobre los escenarios. Su primer álbum promete ser un artefacto explosivo en el que recorrerán diferentes territorios musicales que los llevarán a transitar por caminos repletos de rock, funk, blues, punk, etc. Un compendio de géneros que confluyen en un estilo personal y sofisticado que, a priori, los hace diferentes.

“A Good Tempered Man” es su segundo adelanto, el cual supone una apuesta fuerte y bastante original por estos lares. Funk, rock y rap convergen en esta ocasión para entregarnos una pieza que fácilmente evoca las formas de Red Hot Chili Peppers en unas estrofas de marcado carácter rítmico, y a las que es preciso sumar el componente R&B en los estribillos, más delicados y melódicos, que guardan una cierta similitud con las propuestas del australiano Harts. Es poco probable que este último suponga una influencia directa para este conjunto, pero su “Smoke Fire Hope Desire” es una referencia bastante válida para hacernos una idea de la amplia demarcación en la que se mueven estos jóvenes. Presentan vigor y garra. Tienen talento, buenas canciones y un planteamiento tan fresco como sugerente.