Siento cierta envidia por los grupos que se forman en el instituto y consiguen sobrevivir hasta la edad adulta. Es algo que siempre me ha parecido mágico y, a estas alturas, inalcanzable, debido a que hace años que dejé el instituto y a que cada vez es más complicado sacar tiempo y conocer a gente con la que coincidir en gustos para tocar un rato. Sin embargo, hay grupos como Forth Wanderers que no sólo consiguen sobrevivir a la turbia etapa del instituto, sino que se mantienen durante su estancia por la universidad y acaban fichando por una discográfica para lanzar su primer álbum.

Forth Wanderers: la definición de teen angst

Este álbum debut muestra una evolución respecto a sus EP’s, con melodías, estructuras y cambios de ritmo más trabajados, además de una mayor crudeza en su sonido y unas letras más directas a la par que personales. Sus canciones se mueven entre el emo y el indie-rock de carácter adolescente perfecto para todas aquellas personas que están pasando ahora mismo por esa etapa tan complicada y también para los que salimos de ella no hace mucho, para quienes incluso puede resultar algo con cierto toque de nostalgia.

No sabemos cuánto tiempo permanecerán juntos este quinteto de New Jersey (ojalá sea mucho) debido a que casi todos sus miembros estudian en universidades y ciudades diferentes y no tienen una vida acomodada ni asentada todavía, por lo que no nos gustaría dejar pasar un disco que quizás no se repita, siendo además bastante destacable.

Fue el guitarrista Ben Guterl, quien estaba pillado por Ava Trilling (vocalista y letrista del grupo), el que decidió enviarle una demo por e-mail para ver qué le parecía, y ella decidió ponerle letra para comenzar así un proyecto junto a Duke Greene, Zach Lorelli y Noah Schifrin (guitarra, batería y bajo respectivamente). De eso hace ya cinco años y desde entonces las cosas han ido sobre ruedas. En 2013 publicarían “Mahogany”, su primer EP, al cual seguiría “Tough Love” el año siguiente y finalmente “Slop” en 2016. Su esfuerzo por hacer música juntos, teniendo que comunicarse por correo e incluso grabar por separado en muchas ocasiones, se acabaría viendo recompensado al conseguir un contrato con Sub Pop para producir su primer larga duración, no sin antes haber recibido halagos de una artista como Lorde en las redes sociales.

Este álbum debut homónimo muestra una evolución respecto a sus EP’s, con melodías, estructuras y cambios de ritmo más trabajados, además de una mayor crudeza en su sonido y unas letras más directas a la par que personales. Sus canciones se mueven entre el emo y el indie-rock de carácter adolescente perfecto para todas aquellas personas que están pasando ahora mismo por esa etapa tan complicada y también para los que salimos de ella no hace mucho, para quienes incluso puede resultar algo todavía reconocible y con cierto toque de nostalgia.

Son composiciones totalmente transparentes y sin artificio, construidas mediante riffs de guitarra –que reflejan esa angustia juvenil del grupo– y otras veces mediante arpegios con un sabor agridulce entre los cuales se mueve una voz de carácter melancólico que acentúa aún más esa apatía y ese sentimiento de encontrarse perdido y confuso con uno mismo y con todo lo que nos rodea.

Fotografía: Julia Leiby

Reavivando la escena emo a base de guitarrazos y melodías agridulces

Su sonido muestra sin miedo su fijación por grupos como American Football u otros más recientes como Teen Suicide, mientras que sus letras también coinciden en cierto modo con la angustia juvenil de otros grupos como Car Seat Headrest o Julien Baker, aunque desde una perspectiva más inocente e inexperimentada aún.

Así, Ava explora las frustraciones, inseguridades, dudas y observaciones típicas de la juventud: los amores no correspondidos en “Nevermine” (“I am the one you think of when you’re with her / And what do you have? / Nothing on me / Just some regrets and a plea) y “Ages Ago”, los primeros escarceos sexuales y amorosos en “Not For Me” y “Be My Baby”, la soledad en “Company”, la sensación de estar totalmente perdido en “Saunter” y la de no ser suficiente en “Temporary”.

Aunque si hay una pieza que creo que destaca en este LP es “Taste”, un medio tiempo que combina un arpegio suave y cálido con la fría voz de Ava para volver a la temática del amor no correspondido, donde además hace gala de su capacidad para narrar historias con pocas palabras y llenarlas de emoción en compañía de la música.

La propuesta de Forth Wanderers no resulta novedosa pero tampoco lo pretende. Su sonido muestra sin miedo su fijación por grupos como American Football u otros más recientes como Teen Suicide, mientras que sus letras también coinciden en cierto modo con la angustia juvenil de otros grupos como Car Seat Headrest o Julien Baker, aunque desde una perspectiva más inocente e inexperimentada aún. Qué le depara a la banda es algo totalmente incierto por ahora, aunque nos encantaría que pudiesen estabilizarse lo suficiente como para explotar todo el potencial que destila este primer trabajo en el formato de larga duración.

Forth Wanderers – Forth Wanderers

7.1

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Desde New Jersey nos llegan Forth Wanderers, un quinteto con ganas de reavivar la escena emo a través un disco debut que explora abiertamente la angustia juvenil y todas las dudas y frustraciones que la rodean a base de guitarrazos y melodías agridulces. Nos muestra un grupo todavía novel pero con mucho potencial.

Up

  • Un debut bastante sólido y sobrio.
  • El carisma de Ava a la voz.
  • “Nevermine”, “Not For Me” y “Taste” son muy buenos temas.

Down

  • No tienen nada que les haga brillar especialmente, aunque sí potencial para ello.