Pocas veces el pico de atención mediática de un grupo coincide con su momento de mayor creatividad y eso es justo lo que está ocurriendo con Parquet Courts. Vale, la banda nunca pasará de ser un nombre de clase media en cualquier festival internacional, tampoco es que hayan paralizado el mundo con el lanzamiento de “Wide Awake!” y es posible que el oyente medio de música de guitarras jamás acabe enamorándose de ellos. Pero para un grupo como Parquet Courts salir del underground neoyorquino al que deberían estar condenados es todo un logro. Y no hablo sólo de aparecer en los medios estadounidenses más grandes (algo ya impensable para una banda de dicha escena) porque ese escalón ya lo habían conquistado hace años, sino a convencer a casi toda crítica especializada, aparecer en algún que otro programa de televisión y rozar el millón de oyentes mensuales en Spotify. Si a principios de 2013 –tras haber quemado hasta la saciedad esa celebración del punk y la efervescencia del Nueva York de hace cuarenta años que es “Light Up Gold”– alguien me hubiera avisado de que Parquet Courts iban a rozar el mainstream no le habría creído. Si me dijeran que lo harían con este sonido, pensaría que me están tomando el pelo.

Lo que quiero decir es que Parquet Courts son cualquier cosa menos un grupo fácil, y así ha sido con cada giro que ha tomado su sonido. Después de un debut como aquel, cuando algunos empezaban a querer compararlos con unos The Strokes más garageros, van los tíos y –tras un brillante EP– se marcan aquel “Sunbathing Animal” en el que los pildorazos eran menores y asomaba una cierta pachorra post-punk que pocos entendieron. Meses después redoblan la apuesta en “Content Nausea”, que es toda una oda a la apatía y la desgana, con toques a lo Pavement, la intención artística del líder de The Fall y el noise indolente de Dinosaur Jr. He de reconocer que en aquel momento el cuerpo me pedía garage y lo-fi punk y aquello, de primeras, me pareció un gatillazo. La banda pasó de que su principal atractivo fuera acabar las canciones con el medidor de revoluciones ardiendo a hacer de la apatía su mejor virtud evitando, a la postre, el peligro de convertirse en otro grupo garage-punk más de aquella nueva hornada. Un par de años más tarde la evolución de su sonido alcanza su cima en el que para muchos es su mejor álbum: “Human Performance”. Savage y Brown se habían convertido en el cerebro de la banda definitiva de rock artie del siglo XXI. Más de tres cuartos de hora de rock inconformista que no trata de gustar a los rockeros, con momentos de rasgueos desenfadados, experimentación art-punk, melodías indie-rock y la sublimación de las guitarras sucias al ralentí, las voces arrastradas, la percusión hueca y un montón de cosas que deberían hacerlos aburridos o pretenciosos, pero que, por alguna extraña razón, sólo les convertieron en algo mucho más interesante y adictivo.

Una máquina que combina rock de espíritu artie con cañonazos punkies

Lo de quedarse en la zona de confort no va con Parquet Courts, y lo demuestran una vez más con un álbum en el que vuelven a ensanchar su cuadro compositivo sin miedo a pisotear unas cuantas líneas rojas.

“Human Performance”, en definitiva, fue uno de esos disco que definen una etapa en el sonido de una banda, uno que pide ser respetado con un moderado hiato productivo. Pero Parquet Courts no funcionan como el resto de las bandas, así que menos de dos años después ya tenemos “Wide Awake!” en el mercado. No hacía falta jurarlo, pero Austin Brown ya nos dejó claro cuando le entrevistamos que lo de quedarse en la zona de confort no va con ellos, y lo demuestran una vez más con un álbum en el que vuelven a ensanchar su cuadro compositivo sin miedo a pisotear unas cuantas líneas rojas. Su exploración artie les ha llevado a incorporar elementos del funk, dub e incluso la música disco a su receta. Si a eso le sumamos el nombre de Danger Mouse a la producción, el miedo a que Parquet Courts acabaran danzo un volantazo demasiado exagerado estaba más que justificado. Por suerte, el productor ha sabido respetar la mutante idiosincrasia de la banda y el resultado es un disco ecléctico pero perfectamente coherente, capaz de sorprender a nuevos oyentes y de deleitar a todos los que les hayan seguido la pista hasta ahora.

Además de asumir un cierto riesgo al afrontar una nueva evolución y que la moneda haya caído por el lado correcto, hay otro buen puñado de cosas positivas que “Wide Awake!” nos deja y que reflejan ese estado de gracia al que aludía en el primer párrafo. Uno es la calidad de su sonido, y es que los norteamericanos cada vez se refugian menos en el lo-fi, ahora todos sus experimentos se hacen en alta definición, señal de lo seguros que se muestran de sus habilidades como instrumentistas. Sea como sea, lo cierto es que en cada uno de los palos que atraviesa el álbum la banda deja algún tipo de detalle: un ritmo que se quiebra, un arreglo interesante al teclado, un bajo que pide protagonismo, un pedal que crea una extraña pero pertinente atmósfera… En el apartado lírico Parquet Courts entregan uno de sus registros más inspirados y comprometidos, con un evidente reparto de tareas en la asociación bicéfala Savage-Brown. El primero, más incendiario y combativo, es capaz de construir un desesperado retrato de la cara más oscura del capitalismo y la sociedad posmoderna con unos versos que dejan a la altura del betún a la mayoría de sus coetáneos. Brown, algo más confiado que en otros trabajos, apuesta por la alegría, la pasión y el amor como receta contra el cinismo, aburguesamiento y nihilismo que impregnan las calles de las grandes ciudades, como Nueva York.

Fotografía: Ebru Yildiz

“Wide Awake!”: otro paso hacia delante y cinco hacia los lados

Su exploración artie les ha llevado a incorporar elementos del funk, dub e incluso la música disco a su receta. Si a eso le sumamos el nombre de Danger Mouse a la producción, el miedo a que Parquet Courts acabaran danzo un volantazo demasiado exagerado estaba más que justificado. Por suerte, el productor ha sabido respetar la mutante idiosincrasia de la banda y el resultado es un disco ecléctico pero perfectamente coherente.

Arrancamos con “Total Football”, una contundente bienvenida gracias al melódico carraspeo de Savage y el bajo juguetón de Yeaton. Fiereza punk y coros cuasi-hardcoretas en los que la banda ofrece su respuesta al debate entre el colectivismo y el individualismo exacerbado optando por el ‘fútbol total’ de la Holanda de Cruyff: cada uno tiene su papel en la sociedad pero, al igual que en un equipo de fútbol, si todos remamos en la misma dirección, somos más fuertes: “Swapping parts and roles is not acting but rather emancipation from expectation / Collectivism and autonomy are not mutually exclusive / Those who find discomfort in your goals of liberation will be issued no apology / And fuck Tom Brady!”.

Continuando con la faceta más efervescente del grupo tenemos “Almost Had to Start a Fight / In and Out of Patience”, dos petardazos por el precio de uno: guitarras sincopadas a lo Buzzcocks en modo desatado y un puente que las une perfectamente a unas enérgicas estrofas cercanas al ska. Un auténtico temazo que se cuela entre lo mejor de su discografía. Tampoco podemos olvidarnos de la denuncia de la normalización de la violencia, la pobreza y la pasividad ante el sufrimiento ajeno que explicita “Normalization” (“Faced with a decision: / What do I call bullshit? / A contemporary dilemma / Can I allow this?”) a través de la desgarrada voz de Savage y una endiablada base rítmica. Parquet Courts se desenvuelven de maravilla en estos arrebatos punkarras haciendo que cada pieza del LP que apuesta por estos sonidos sea tan adictiva como única, capaz de insuflar ganas de vivir y/o combatir hasta al más pesimista. En este sentido, uno de los puntos álgidos del disco se encuentra justo antes del final, cuando ligan esa dupla de breves fogonazos de post-punk musculoso y punk melódico –“NYC Observation” y “Extinction”– recordando las maneras de genios del art-punk como Wire en “Pink Flag”.

En el apartado lírico Parquet Courts entregan uno de sus registros más inspirados y comprometidos, con un evidente reparto de tareas en la asociación bicéfala Savage-Brown. El primero, más incendiario y combativo, es capaz de construir un desesperado retrato de la cara más oscura del capitalismo y la sociedad posmoderna. Brown, algo más confiado que en otros trabajos, apuesta por la alegría, la pasión y el amor como receta contra el cinismo, aburguesamiento y nihilismo que impregnan las calles de las grandes ciudades.

Violence” pone de manifiesto que el afán exploratorio de su faceta más experimental no está reñido con el carácter combativo de su música. Se trata de un admitido homenaje a Funkadelic y la canción en la que banda y productor colaboraron más estrechamente; el resultado es de lo más meritorio y asombroso y abre nuevos caminos y formas de canalizar la ira y el desencanto de Savage. Le sigue su primera incursión en el dub de la mano de “Before the Water Gets Too High”. En esta ocasión la languidez apacible de la banda se ejecuta a través de un Omnichord (una especie de teclado electrónico ochentero) que acaba imprimiendo un aire mántrico y psicodélico al tema. Dentro de los medios tiempos experimentales también brilla la minimalista y exótica “Death Will Bring Change”, con mil tradiciones y décadas unidas en poco más de dos minutos y medio. Tampoco es nuevo el reciclaje de influencias, ya que al fin y al cabo Parquet Courts llevan desde su primer disco mirando cuadros ajenos (Modern Lovers, Velvet Underground, Wire, The Clash, Pavement, Talking Heads o Devo) para pintar su propio autorretrato, pero lo importante es que en cada una de sus obras ha aparecido de manera indeleble su propia marca personal. Esto es tan cierto que incluso cuando más bailongos y funkies se ponen –“Wide Awake”– acaba apareciendo por ahí alguna proclama o coro tabernario que les delata. Quizá el único pero del disco aparezca precisamente entre esta serie de pistas menos convencionales, me refiero a “Back to Earth”, un inevitable bajón en torno al ecuador del álbum.

Parquet Courts se han convertido en toda una máquina que combina rock de espíritu artie con cañonazos punkies con los que renunciar a cualquier aire de importancia, y quizá esto último sea lo mejor de todo. En “Wide Awake!” tenemos petardazos que entran a la primera, temas que crecen exponencialmente con las escuchas y, sobre todo, la excusa perfecta para recorrer una vez más, atendiendo a cada uno de sus giros, vueltas de tuerca y saltos al vacío, la discografía de una de las bandas más sólidas de nuestro tiempo.

Dejando los problemas sociopolíticos y existenciales a un lado, Parquet Courts demuestran saber brillar incluso cuando se remangan para hacer pop de toda la vida, ya sea por la vertiente de los Pavement más enamoradizos (“Mardi Gras Beads”), añadiendo algo de inspiración folkie a la receta (“Freebird II”) o resolviendo el disco con una espectacular “Tenderness” que da justo lo que promete por medio de una dulce línea de piano y unos rasgueos irresistibles que tienen ese toque de cuando a los Clash les daba por hacer pop-rock imperecedero en temas como “Train in Vain”.

Parquet Courts se han convertido en toda una máquina que combina rock de espíritu artie con cañonazos punkies con los que renunciar a cualquier aire de importancia, y quizá esto último sea lo mejor de todo. En cualquier caso… ¡qué mal nos están acostumbrando! En apenas 6 años llevan, al menos, cuatro álbumes bastante notables y un sonido personal que nunca deja de mirar hacia delante. Por cosas así hace 30 años una banda se ganaba un respeto casi eterno. Pero ésta es una época de consumo rápido en la que pocos son los discos a los que concedemos más de cinco o diez escuchas. Savage y Brown viven un poco ajenos a todo eso y se atreven a poner a prueba a sus seguidores una y otra vez ampliando su sonido y experimentando con las posibilidades del mismo. En “Wide Awake!” tenemos petardazos que entran a la primera, temas que crecen exponencialmente con las escuchas y, sobre todo, la excusa perfecta para recorrer una vez más, atendiendo a cada uno de sus giros, vueltas de tuerca y saltos al vacío, la discografía de una de las bandas más sólidas de nuestro tiempo.

Parquet Courts – Wide Awake!

8.4

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Parquet Courts vuelven a la carga dos años después de su fantástico “Human Performance”. Savage y Brown dejan otra buena colección de canciones para el recuerdo combinando su faceta post-punk-acelerado con la aprehensión de influencias funkies y poperas con las que, lejos de hacer de su música algo más ficticio y hortera, demuestran su capacidad para integrar diversos elementos dentro de un sonido propio y no darse nunca por satisfechos.

Up

  • El estado de confianza en que se halla la banda, todo lo que prueban les sale bien.
  • El sonido orgánico, casi de directo, que transmiten las canciones. Además han cuidado mucho el papel que juega cada instrumento, aportando siempre algo interesante.
  • Savage consolidándose como letrista.
  • Funk, dance-punk, dub, reggae… Incorporan nuevos sonidos a su art-punk.

Down

  • Quizá sea cosa del orden del tracklist, pero algunas piezas de su ‘nuevo sonido’ piden más escuchas, por lo que en un primer vistazo puede quedar la sensación de que el disco pierde fuelle.