La banda escocesa regresa a España para presentar “Marble Skies”, un álbum en el que Django Django continúan con esa dicotomía en la que lucha la particularidad por la que muchos los consideran grupo de culto y los sonidos alegres que los llevan de gira por todo el mundo.

Si cinco años atrás celebrábamos la audacia de los británicos por mezclar sin prejuicios, ni método aparente, diferentes sonoridades y estilos en un disco que sorprendió por su riqueza y heterogeneidad; ahora, dos discos más tarde, lejos de continuar derribando fronteras y explorando nuevos horizontes, echan la vista atrás para refugiarse en una forma de proceder específica y menos arriesgada que compromete su esencia.

No obstante, más allá del riesgo con el que nos conquistaron, la capacidad para hacer grandes canciones permanece intacta, y así lo dejan ver en temas como “Marble Skies”, el rock clásico que se desarrolla en “Further” o la oscura y electrónica “Beam Me Up”, que evoca las formas de Depeche Mode.

Hablamos con Vincent Neff por teléfono, donde se muestra sosegado y refleja una madurez a la que la banda ha llegado casi sin quererlo.

Normalmente el tercer álbum sirve para consolidar un grupo porque en él a veces se incluye lo que se ha desechado de los dos anteriores, “Django Django” y “Born Under Saturn”. ¿Qué han aportado vuestros trabajos anteriores para soportar la elaboración de “Marble Skies”?

En nuestro primer álbum nos probamos como banda, con distintos estilos, y en el segundo cercioramos los resultados obtenidos en nuestro debut. En “Marble Skies” se junta la experiencia que ya tenemos con las ganas que teníamos de volver al estudio, así que contábamos con grandes alicientes. Aprendimos mucho de nuestros trabajos anteriores en cuanto a la composición de las letras se refiere. Además, en ambos contamos con total libertad creativa, mientras que en este nos hemos visto limitados, en el buen sentido de la palabra, porque sabíamos dónde queríamos dirigirlo.

En los anteriores discos contábamos con total libertad creativa, mientras que en este nos hemos visto limitados, en el buen sentido de la palabra, porque sabíamos dónde queríamos dirigirlo.

Creo que vuestras portadas son muy diferentes entre sí y muy creativas. ¿Qué es lo que vemos en “Marble Skies”? Parece una luna verde, un pollo verde o un pepinillo. ¿Qué aportan estas carátulas? Aparte de la primera impresión…

Yo diría que es una combinación de todo eso. Aunque no es tan importante saber lo que es como suponerlo, ya que nos encanta que cada persona vea una cosa distinta. ¡Incluso nosotros mismos vemos objetos distintos!

¿Cómo pensasteis el videoclip de “Tic Tac Toe”? ¿Por qué El Exorcista y El Séptimo Sello de Bergman?

Decidimos incluir esas escenas porque estéticamente quedaban muy bonitas y además estaban relacionadas con el paso del miedo a la diversión y de la muerte como un camino lento pero, sobre todo, extraño.

Uno de las sonoridades que caracteriza a la banda es el del sonido del oeste. Por ejemplo, “Further” es muy similar a “Firewater”, del primer álbum.

Es una combinación de distintas culturas: la escocesa, la irlandesa y la americana. Hemos intentado mezclar músicas que suelen generar controversia cuando se intentan combinar, por la idiosincrasia que todas ellas poseen. Como dices, nos hemos centrado en los sonidos del oeste de cada país y esperamos que el resultado guste tanto como nos ha gustado a nosotros.

Siempre destacáis que todos los miembros de la banda componéis. ¿Qué creéis que aporta que todos estén implicados en todo?

Nosotros intentamos construir un camino que en ocasiones puede resultar extraño. Al final somos cuatro y cada uno posee sus influencias y preferencias. Es fundamental que en la música se mezclen géneros y estilos con sus correspondientes efectos y eso es lo que cada uno de nosotros intenta aportar para un conjunto común que busca su propia esencia.

También habéis defendido vuestro afán por convertiros en una banda de culto. ¿Qué requisitos se necesitan para ello?

Es cierto que siempre hemos defendido que pretendemos convertirnos en banda de culto, pero al final somos una banda que hace rock. Nuestro primer álbum fue una grata sorpresa para nosotros y ahí logramos captar a seguidores que nos escuchan allá donde vamos. Creo que para ser una banda de culto lo primero que necesitas es un elenco de seguidores especiales. Me llaman la atención distintos grupos de Amsterdam que son considerados de culto únicamente por la peculiaridad de sus fans y eso es bueno. Nosotros contamos con seguidores en muchos países y eso nos permite salir de gira, pero creo que se diferencian los fans de Django Django de los fans de otras bandas y estamos agradecidos por ello. En cuanto a música se refiere, creo que una banda de culto debe hacer cambios en su carrera, pero de forma paulatina y sin perder su esencia. Los grupos que alternan descaradamente estilos acaban por estar en tierra de nadie.

Fotografía: Fiona Garden
¿Es posible ser una banda de culto en este momento? Ahora hay plataformas para escuchar música y el éxito se basa en la inmediatez, como que la gente no respeta el tiempo que necesita una banda para sacar un buen disco.

Creo que lo que nos diferencia en cuanto a actitud se refiere es que nunca hemos sido una banda que quiera producir un disco al año. Todo álbum necesita ser escuchado y digerido para poder exprimir todo su jugo y eso lleva bastante tiempo. El proceso de grabación es otro de los factores que tenemos muy en cuenta. Puede ser fácil o puede resultar insoportable. Nosotros no nos metemos presión a la hora de grabar y eso ayuda a que nuestros proyectos sean elaborados y, sobre todo, cuidados. Necesitamos libertad para componer y para grabar lo que queremos, sin estar pendientes del tiempo. Trabajamos únicamente para nosotros y así queremos seguir.

Con el controvertido contexto social que envuelve al Reino Unido están resurgiendo géneros como el punk y las letras reivindicativas. ¿Qué le ofrece el art rock a una sociedad enfadada?

Es verdad que el punk está resurgiendo como consecuencia de los tiempos que vivimos, lo que provoca que se vuelvan a escribir letras que hablan de situaciones personales y concretas. Aunque nunca me he cuestionado qué es el art rock, te diría que nuestra función es relajar a la gente que está enfadada, porque las opiniones se expresan mejor con la cabeza fría. Tiene que existir música para todos los estados de ánimo y alguien tiene que poner la pausa en medio de la tormenta. Intentamos observar con calma cómo se encuentra la sociedad que nos rodea y actuar en consecuencia con las armas de las que disponemos.

Necesitamos libertad para componer y para grabar lo que queremos, sin estar pendientes del tiempo. Trabajamos únicamente para nosotros y así queremos seguir.

Tenéis por delante dos fechas en España, país que conocéis bien y donde grabasteis el videoclip de “Surface to Air”. ¿Cómo definiríais público español?

Sois los hijos de la noche. Gente que vuelve a su casa al amanecer. La noche os refresca, os insufla energía, lo que hace que los que no estamos acostumbrados a este tipo de vida nos excitemos un montón. Ten en cuenta que nosotros empezamos la fiesta a las ocho de la tarde, mientras que vosotros lo hacéis a las dos de la mañana, lo que supone un cambio de ritmo trepidante. Recuerdo que tocamos a las dos de la mañana en Barcelona y estábamos extasiados, ¡eso en el este de Europa y en Reino Unido es impensable!

Estamos deseando comenzar esta gira.