El decimoctavo Primavera Sound está a la vuelta de la esquina, y desde El Quinto Beatle queremos poneros las cosas fáciles. Para ello, iremos desgranando lo más fino del cartel de esta edición por días, y os lo serviremos justificado como las respuestas de los exámenes de Conocimiento del Medio. Para abrir bocas, el jueves ya nos topamos con una serie de artistas imprescindibles, de los de marcar en rojo, y un puñado de joyas que quizá pasen algo más desapercibidas, pero en cuya música tenemos confianza plena.

1IMPRESCINDIBLES

The War on Drugs

¿Qué necesidad hay de meter a una banda que ha estado los dos últimos veranos tocando en Cataluña (y a la que encima acusan de algo apática en directo) en nuestra lista de imprescindibles de la edición de este año del Primavera Sound? Fácil: que Adam Granduciel y los suyos siguen empeñados en no sacar un disco mediocre. Y es que todavía no nos hemos recuperado de la hipnosis a la que nos sometió “A Deeper Understanding. Quizá verles en directo rompa el embrujo. Aunque un servidor apuesta a que lo hará irreversible.

Unknown Mortal Orchestra

Nos decía Ruban Nielson (el hombre detrás de la Unknown Mortal Orchestra) en la entrevista que le hicimos en abril, que “la comida y el sexo (nombre de su último disco) son las dos únicas cosas que todo el mundo entiende y les hacen felices”. Se equivocaba Ruban: escuchar los temazos psicodélico-futuristas de la UMO también cumplen esas dos condiciones a la perfección. Y es que si “So Good at Being in Trouble” o “Can’t Keep Up Checking my Phone” no son dos de los himnos más grandes fabricados en el último lustro, que venga Dios y lo vea.

Björk

No es que llevemos mucho tiempo sin ver por estos lares a la única voz de la música popular contemporánea que realmente merece todas las letras del calificativo ‘inclasificable’, pero sólo porque llovieran estrellas una única vez al año no dejaríamos de pensar que el espectáculo es demasiado extraordinario como para perdérselo, ¿verdad? Pues eso: es Björk, es “Utopia, y no importa que su actuación en el Sónar 2017 pareciera difícil de superar: no podemos dejar de ir a verla.

Fever Ray

Lo de Fever Ray es esporádico pero siempre efectivo. Hacía casi diez años que la sueca no publicaba nada en solitario (y cinco desde su último proyecto dentro del dúo fraternal The Knife), pero “Plunge” supuso, a finales del pasado año, la hostia bien dada que el electropop necesitaba. Sobrenatural en las formas y exquisitamente anclado en la realidad en el contenido, esta tipa que en su vida cotidiana se hace llamar Karin Dreijer hará flipar a los espectadores entre presencia escénica, visuales y un caos de banalidad, compromiso político, experimentación y estribillos pegadizos sobre los que surfea como si nada.

Nick Cave & The Bad Seeds

Reconozco que incluir a Nick Cave en esta lista es tirar por lo fácil. Pero no hacerlo supone incumplir diez tratados internacionales y violar la Declaración Internacional de Derechos Humanos. O debería. El verdadero cabezón de esta edición es un señor cuyo alcance real no acabaremos de asumir hasta dentro de unas décadas. En su larguísima travesía del blues al rock pasando por la experimentación, de yonki genial a convertirse en El Crooner, con mayúsculas, Nick Cave ha hecho de todo, y siempre bien. Esta vez, además, presentará en directo “Skeleton Tree, el disco publicado tras el trágico fallecimiento de su hijo, con lo cual lo de Cave no será un concierto más: será una liturgia.

Vince Staples

Vince Staples es el típico rapero de la nueva pero ya consolidada hornada del hip-hop que asegura que, si hubiera podido ir a una universidad guapa, hoy sería cirujano cardiotorácico, abogado criminalista o algo así, decente, concretablemente útil para la sociedad y esas cosas. A Vince Staples, como buen iconoclasta del rap y tipo con la humildad e inteligencia más aplastantes del gremio, rapear le parece una profesión un poco trivial. Qué bien que a Vince Staples le haya salido todo mal y haya acabado como cabeza de cartel del Primavera Sound 2018 con un “Big Fish Theory” bajo el brazo que fue de lo más disfrutable del año pasado. Sorry not sorry, Vince Staples.

2JOYAS OCULTAS

(Sandy) Alex G

Alex Giannascoli lleva la friolera de 13 discos entre EP y LP desde 2010, aunque la mayoría le haya(mos) conocido recientemente a raíz de su “Rocket” del año pasado, que le puso en la órbita de todos los amantes de los sonidos lo-fi y del indie noventeros sin ínfulas pero con profundidad. Un aire de folk maldito a caballo entre lo pastoral y lo millennial, capaz de ablandar el corazón más duro a base de temones como “Bobby” o “Proud”.

Zeal & Ardor

Una de las bandas metaleras de la primera jornada de festival más llamativas es particularmente extraña en su fusión genérica. Y es que, si bien los ritmos africanos y la pesadez del stoner pueden tener un nexo común en el caso de Here Lies Man (otro de los nombres destacados), entre el black metal y el blues, el color negro es lo único compartido. Sin embargo, eso no es inconveniente para Zeal & Ardor. La mente detrás del proyecto (a partir de una idea nacida en 4Chan, para más señas) es Manuel Gagneux, suizo americano inventor del crossover más ambicioso desde Los Vengadores: Infinity War.

Here Lies Man

Es cierto que, este año, la sección metalera siempre presente en el festival está un poco más recóndita que en pasadas ediciones. Pero a falta de unos Slayer, Sleep, Gojira, etc., basta con continuar centrándose en la letra pequeña para descubrir verdaderas joyas pesadas. Concretamente, el jueves se juntan dos de las propuestas más interesantes. Algo después de Zeal & Ardor y bien entradas las horas peligrosas de la noche les tocará a Here Lies Man, cuya mezcla entre afrobeat y stoner rock, conjugada en su hasta ahora único disco homónimo, sorprende por su éxito, tan improbable como rotundo.

Jlin

En el apartado electrónico de esta edición, que cada vez va cobrando más peso dentro del Primavera gracias, entre otros factores, a la creación de una divertida subsección del festival llamada Primavera Bits, hubiésemos echado de menos a Jlin. Hay mucho de matemática, rigor y laboriosidad en el “Black Origami” con el que nos petó la cabeza hace un año, pero no como en el colegio, sino en el mejor de los sentidos. Asertividad, originalidad y sensibilidad son todo lo que necesitas para darte el mejor (y, hasta la fecha, único) viaje electro/afro/asiático de tu vida. Para los que quieran descubrir nuevos mundos dentro de este, Jlin es su chica.