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André 3000, el hombre y la leyenda, ha vuelto. Y, por enésima vez, como nunca lo habíamos visto antes. Sus padres se le fueron hace ya siete años, pero por fin ha encontrado un rato para recordarlos y grabar “Me&My (To Bury Your Parents)”. Le ha costado más de una década salir de su monasterio antisocial pero, como ya sabíamos, ha valido la pena (nunca mejor dicho) esperar.

Me and my father driving to the football game
Me ridin’ shotgun, my window rolled down
He sipped Cognac and kept us all laughin’
I was much happier when he was around”.

I was much happier when he was around. Sólo hay dos cosas seguras en la vida: la muerte, y que algún día que quisiera que no llegase nunca, volveré a esta canción y la entenderé como ahora (por suerte) no soy capaz. Se esconde algo casi invisiblemente sincero y perturbador en esa última frase del soneto cansado que es “Me&My (To Bury Your Parents)”, mitad de un doble single sorpresa lanzado muy pertinentemente en el día de la madre (versión gringa) vía SoundCloud, y titulado “Look Ma No Hands”. No es una simple expresión de tristeza melancólica, sin más ornamento sintáctico que su conmovedor contenido (este es, la pena por la muerte de unos padres); se trata también de la extraña confesión de un fracaso, la valiente y pacífica admisión de que, a partir de un cambio tan atroz como es la pérdida del amor más incondicional que existe, la existencia baja a un nivel peor y es imposible volver arriba, donde se estaba antes. “Era mucho más feliz cuando mi padre vivía, y sé que ya nada será igual”. Es difícil, en los mares de palabras trivializadas de la música popular, ser tan discreto y tan impactante al mismo tiempo.

Pero es que este patético gesto de dolor interiorizado, abrazado con compasión por un piano de Kevin Kendrick, lo firma André 3000, ese hombre, y todo lo que parece imposible para un artista normal es pan comido para él. Mitad del revolucionario dúo OutKast, parido por aquella Atlanta de los noventa que, sin Migos, ni Young Thugs, ni peak traps, ni series dirigidas por Childish Gambino, no era nada, André 3000 es una de esas misteriosas y escasas figuras en la historia del rap que escapan al control del bien y del mal; está por encima de todo.

Sería pecar de olvidadizos el creer que nos está sorprendiendo con este baladón a lo hermanastro del depre/alegre “Bennie And The Jetsde Elton John, pero también sería pecar de mentirosos porque, por enésima vez, lo ha hecho. Ni una pista del 3 Stacks estrambótico, barroco, alienígena, a veces histriónico (para bien) de antaño, el André que fue todos antes que todos (hasta fue Kanye antes que Kanye, pero con bastante más saber estar), el André que está en el top 5 de cualquiera. Ese André que es espectacular, vegano y sobrio en el imaginario colectivo reaparece quince años después del huracán “Hey Ya!”, y reafirma su puesto en cada pódium personal desprendiéndose precisamente de todo lo que lo puso ahí arriba en primer lugar. La otra cara del single (un “Scooby Doo Pa Pa” para intelectuales versión jazz, con James Blake en las teclas y el protagonista al clarinete) ya pilla desprevenida por desconcertante, pero el impacto de “Me&My (To Bury Your Parents)” es fulminante. No, nadie está cortando cebollas cerca de tus orejas. Simplemente estás llorando de gozo; no te acordabas de que eras mucho más feliz cuando André 3000 hacía música.