Alcanzar un estado de cierta popularidad es algo por lo que, al principio, hay que trabajar y luchar a cambio de nada, pese a que una vez se supera esa barrera imaginaria (unas veces en forma de padrino con influencias y otras como hit viral) todo se desata y toma vida propia. Antes, cuando se hablaba de una canción viral (si es que se usaba ese término) se relacionaba con el interés de algún promotor discográfico o alguien influyente en el mercado. Ahora, con Internet, parece que el panorama ha cambiado bastante y no paramos de hablar sobre algoritmos.

Aunque no es un secreto para nadie que compañías como YouTube se han convertido en instrumentos cada vez más lucrativos, lo que sí ha llamado la atención a muchos es el desarrollo de su nuevo sistema de algoritmos que ha permitido a varios artistas beneficiarse de él y popularizarse en la red, entre ellos Boy Pablo.

Pablo Muñoz, rostro, voz y sonido de Boy Pablo, subió su single “Everytime” un día cualquiera en mayo de 2017 y cinco meses después se encontró con que su videoclip estaba en la lista de recomendaciones de millones de usuarios del portal de vídeos más popular del planeta. Y así comenzó su historia.

Pablo es un chico de 19 años que ha respirado música desde su infancia. Nacido en Noruega e hijo de emigrantes chilenos, Pablo ha vivido desde la cuna una mezcla de culturas y estilos que le hicieron meterse en el mundo de la música desde su adolescencia y lanzar “Flowers” en 2016. A partir de entonces su desarrollo fue imparable y en pocos meses publicó otro single y su EP debut “Roy Pablo”, un compacto con aromas veraniegos y un sonido indie-pop que a más de uno le habrá recordado al archiconocido Mac DeMarco. Las comparaciones no han cesado y Boy Pablo no las rechaza, aunque sí advierte: se aproximan cambios con su próximo EP, un trabajo del que ya se ha podido vislumbrar algo a partir del tema “Losing You” y  que tiene previsto ver la luz entre agosto y octubre de este año. Sin embargo, creo que lo mejor es que lo comprobéis vosotros mismos.

Pablo, tienes ahora mismo 19 años y has estado ligado a la música desde muy pequeño. ¿Cómo fue tu primera experiencia con un instrumento y cómo se fue desarrollando tu pasión por la música hasta que decidiste convertirte en artista?

La mayoría de miembros de mi familia son músicos o se dedican a la música. Pero mi primer contacto fue gracias a la batería de mi hermano. Desde los cuatro años empecé a juguetear con este instrumento aunque no tuve suerte. Después, a medida que fui creciendo, conocí otros instrumentos como la guitarra o el bajo y me especialicé en ellos.

En casa siempre hubo una gran riqueza cultural porque mis padres son chilenos y la música latina nunca faltó.

Naciste en Noruega y eres hijo de inmigrantes chilenos. Imagino que habrás tenido una riqueza cultural enorme en casa. ¿Qué es lo que se escuchaba en tu casa cuando eras pequeño?

Mis hermanos siempre han estado muy ligados al mundo del rock and roll y el pop y desde luego eso ha supuesto una gran influencia para mí desde muy pequeñito. Como no podía ser de otra forma, en casa siempre hubo una gran riqueza cultural porque mis padres son chilenos, como decías, y la música latina nunca faltó. Esta última la escuchaba más mi hermana.

He oído que en un principio te descantaste por el punk, pero al final decidiste apostar por el indie o, mejor dicho, indie-pop. ¿Por qué este cambio tan notable? ¿Es más rentable apostar por el ‘indie’ en estos días?

Cuando rondaba los diez u once años escuchaba mucho punk en casa. Bandas como blink-182 o Green Day eran habituales en los altavoces de mi hermano, pero a partir de los catorce años me empezaron a interesar melodías más pop. Comprendí que la influencia del sonido de bandas como The Beatles podía encajar muy bien lo que conocemos como indie moderno. Debo añadir que a día de hoy es muy complicado encontrar una banda punk realmente buena, y eso no ayuda a que surjan nuevos talentos que quieran apostar por ese género.

Fotografía: William Glandberger
Fotografía: William Glandberger
Decidiste introducirte en el mercado musical hace un par de años, en 2016, con los singles “Flowers” y “Beach House”, dos canciones de tono relajado y pausado. Me ha encantado el solo de guitarra en “Beach House”. ¿Dónde se han metido esos solos tan melódicos del pop? ¿Te has propuesto recuperarlos?

Hoy en día, el sonido en el pop es muy electrónico y resulta complicado encontrarte con alguien que se proponga ser un artista de este género e incluya un solo de guitarra en alguna de sus canciones. La guitarra quizás sea un instrumento más propio de la música indie o alternativa, pero ya ni eso. Y es una pena que este instrumento tan bonito esté desplazando su posición a un mero sonido de relleno.

Entonces llega el EP “Roy Pablo” e inevitablemente te tengo que preguntar por tu hit “Everytime”. Se ha convertido en un autentico éxito en YouTube gracias a la cantidad de gente que lo ha escuchado a través del algoritmo. ¿Cómo funciona esto?

Eso es más mérito de YouTube que nuestro. Nosotros sólo hemos tenido suerte y hemos sabido aprovechar el momento. No sé mucho sobre el tema pero hicimos el vídeo, lo colgamos en la plataforma en mayo de 2017 y sobre octubre la gente empezó a verlo de forma masiva de manera totalmente casual. Ha sido algo totalmente imprevisto porque “Everytime” comenzó a salir en las recomendaciones de millones de personas. Y a partir de ahí empezó todo.

Por lo tanto, ¿el futuro de la música depende, en parte, de los algoritmos de Internet y no de las discográficas o los representantes?

Es probable. Ya conocemos a muchos artistas que han nacido en YouTube incluso antes de que se pudieran beneficiar de las mejoras en los algoritmos que ha introducido la compañía. A todos se nos viene a la mente Justin Bieber, que nos guste más o menos, es tan exitoso gracias a que un día se dedicó a subir vídeos cantando. Pero no es que vaya a ser el final de las discográficas, al contrario, ahora tienen un buffet libre para servirse. Ya no les hace falta recorrer festivales y pubs para encontrarnos.

Pero aprovechar las ventajas del algoritmo de YouTube puede hacer que tengas más seguidores a miles de kilómetros que cerca de casa, ¿no?

Sí. Es raro pero justamente me está pasando eso. Tengo más público en el resto de Europa o en América que en mi país natal. Aunque da un poco igual, porque en los últimos meses he observado que mi presencia aquí ha aumentado por el contagio internacional. Gracias a estos algoritmos el proceso se ha invertido: antes pasabas del local de tu barrio a llegar a los oídos de personas que vivían a miles de kilómetros de tu casa. Ahora llegas antes a esas personas y eso te hace un nombre también en tu ciudad o país natal.

¿Qué se cuece musicalmente hablando en un país como Noruega?

Yo soy de Bergen y aquí existe un término que se traduce como ‘La ola de Bergen’, lo cual significa que el nacimiento de grupos musicales en esta ciudad es constante y enorme desde hace décadas. Pero especialmente en los últimos años. No soy, ni mucho menos, el único que hace música por acá. Las bandas noruegas son muy buenas y quizá reciben menos atención de lo que sería justo, porque la gente sigue aún mirando hacia los mismos países.

Es una ciudad muy cultural y plagada de festivales y salas de conciertos de rap e indie. Se podría decir que somos el Seattle o Liverpool de Noruega.

¿Sueles frecuentar estos festivales y salas?

No soy mucho de festivales. Obviamente me gustan pero no he ido a tantos como quisiera. Por ahora soy más del ambiente de sala, que siempre es más privado e intimo. Además, creo que es donde realmente se puede medir la calidad de un artista. Ahí no hay fuegos artificiales que maquillen la actuación.

Fotografía: Ben Hovlandsdal
Fotografía: Jenny Hviding
La banda de Boy Pablo al completo
Fotografía: William Glandberger
Y con tanta gente siguiéndote surgieron las inevitables comparaciones. ¿Qué te une a Mac DeMarco? Porque algunos ya te ven como su sucesor…

Entiendo por qué me comparan con Mac. Mis primeras canciones están inspiradas 100% en él, porque me pilló en una época donde le escuchaba siempre que podía y es inevitable inspirarte en aquellos a los que escuchas. Para mí es un referente, pero debo decir que creo que he ido evolucionando en los últimos meses hacia un sonido diferente. No obstante, entiendo que la comparación se haga por el tipo de artista que es él y el que soy yo.

Tu música desprende un aroma muy veraniego, algo que no identificaríamos de primeras con Noruega. Al componer, ¿en qué te inspiras?

Precisamente en eso. Quiero el Sol y el verano de España y Sudamérica. Aquí, como sabes, no disfrutamos apenas del Sol. Mi primer single, “Flowers”, es una autentica oda a nuestro querido astro porque en invierno se echa mucho de menos en Noruega.

A partir de los catorce años me empezaron a interesar melodías más pop. La influencia del sonido de bandas como The Beatles puede encajar muy bien lo que conocemos como indie moderno.

Lo último que has publicado es el single “Losing You”, en el se aprecia un cambio de sonido, sobre todo un mayor protagonismo del bajo. ¿Es un aperitivo de otro EP o darás el salto al formato de larga duración?

“Losing You” va a formar parte del nuevo EP en el que estoy trabajando ahora mismo. Además, en las próximas semanas sacaré otro single que de igual forma se incluirá en el disco. Por ahora no te puedo adelantar mucho, pero sí te puedo asegurar que será una colección de canciones nuevas en las que se podrá apreciar mi evolución como artista y que por supuesto tratarán de amor. De todos los tipos de amor que conocemos en esta vida.

Las grabaciones comienzan la próxima semana y entre agosto y octubre se publicará (si todo sale según lo previsto).

Gira en 2018 por Europa… ¿Cómo está yendo? ¿Qué te has encontrado y que te falta por descubrir?

Es una gira que me está gustando mucho y en la que he tenido la oportunidad de conocer España. Estuve en Zaragoza y Valencia y la verdad es que fue una gran experiencia. La próxima vez creo que tiene que ser imprescindible visitar Madrid y Barcelona. Y si tuviese la oportunidad de elegir creo que me haría una gira por las grandes ciudades italianas.