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Porque, a estas alturas, hemos invertido demasiado en Skepta y nos negamos a aceptar que el glorioso día en que el grime por fin lo petará quizás no llegue nunca, renegamos a medias de este “Pure Water” de braggadocio machirulo barato y más de los mismos ruidos de maquinitas y le pedimos al rey de Londres que, por favor, salga un poco de su zona de confort.

No hay mucha confianza puesta en el grime, ni hoy día ni nunca. Siempre está que si apunto de explotar, que si hasta Drake quiere hablar como si viniese del norte de Londres… Pero no hay manera de que acabe de tomar las riendas oligárquicas de la cultura sónica del mundo, ni de lejos como el trap hizo y sigue haciendo desde su mucho más provinciana Altanta. Ni siquiera la acogida relativamente brutal de la que ha gozado Skepta a nivel planetario desde el laureado “Konnichiwa” contribuye a afianzar el futuro del género más auténtico que ha salido de Gran Bretaña desde la cultura rave. Gastadas ya las últimas radiaciones del Mercury Prize que recibió en 2016, así como los varios escarceos jugosos con la A$AP Mob en lo último parecido a una obra de larga duración con lo que nos ha deleitado (un EP de título “Vicious”), Skepta vuelve a dar señales de vida con “Pure Water”.

Supuestamente, el single es una anecdótica alusión a la cantidad de tiempo que pasa últimamente en la tierra de origen de sus padres, Nigeria, donde el “agua pura” (“pure water) es un formato de venta callejera de agua, metida en bolsas transparentes en lugar de embotellada. Letrísticamente, Skepta no se explaya con mayor profundidad a la hora de reflectar este recién descubierto africanismo en sí mismo (fue nombrado jefe tribal del pueblo de sus ancestros para conmemorar varias contribuciones comunitarias y nacionales suyas, entre las que cabe destacar la celebración de una edición nigeriana del festival de su colectivo, Boy Better Know, a principios de año). En lugar de incidir en alguna esporádica e ilusionante referencia al anticolonialismo (parafraseando a Fela Kuti en líneas comoI’m not a gentleman, I’m an African man), Skepta opta por pararse, abrir firmemente las piernas y comenzar a disparar desde la entrepierna bochornoso piropo tras otro a su prodigiosa capacidad fecundadora (“They say a girl is a gun, see a man walking with his wife and I disarm him). Esto sería, al menos y en su defecto, una variación refrescante si contribuyera a apartar lo que ya comienza a resultar una obsesión ególatra/paranoica/cansina de Skeppy: su exagerada recurrencia a los versos tipo “yo fam todos me envidian y quieren destruirme porque soy guapo y diseño nikes the ting goes skrrrah”. Pero no, parece que la vena conspiranoide sigue creciendo y, de hecho, de no ser por una base en su tónica habitual de efectividad, las debilidades de la lírica skeptiana, que nunca se ha caracterizado por su brillantez argumental pero sí por una estética magnética (algo así como un A$AP Rocky hablando rápido y con mala hostia), estarían en “Pure Water” demasiado a la intemperie.

Frialdad guay, digitalismo implacable, contraste y afilamiento rítmico, referencias a musiquitas de la Game Boy Color… La mayoría de las cualidades que hicieron grande a Skepta pueden rastrearse en “Pure Water” pero, sintiéndolo mucho, las carencias que antes nos enternecían empiezan a dar más grima que grime y, sencillamente, la necesidad de evolución aprieta.Pure water and lots of ice y a llamar a las musas de la creatividad, Skepta.