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En este primer avance de su segundo disco las guitarras, siempre en primer plano, ganan fuerza y dinamismo, se exhiben tan opulentas y vigorosas que llegan a desprender cierto aroma a cuando Muse no eran una caricatura de sí mismos, pero la producción vuelve a ahogar la composición. Como resultado tenemos a unos Spring King más genéricos y con menos encanto.

Cuando descubrí a los Spring King a finales de 2015 nuestro romance pintaba francamente bien. Junto a otras jóvenes bandas anglosajonas los de Tarek Musa parecían proponer algo diferente a lo que nombres como como Blossoms, Circa Waves, The Bohicas, Catfish and The Bottlemen y un largo etcétera hacen sonar cada verano en el FIB, el Bilbao BBK Live y diversos festivales veraniegos sucedáneos. La fábrica de ‘los nuevos Arctic Monkeys’ que se sacó de la chistera hace casi una década la NME está haciendo un flaco favor a la industria musical británica y en definitiva a jóvenes talentos que no parecen tener sitio si buscan hacer una música de guitarras (evitemos las etiquetas indie-rock, garage, pop-punk, etc.) que no encaja dentro de esos patrones a todas luces prescindibles, casi siempre sinónimo de grupos intensitos, pretenciosos y superficiales. Algunas de esas formaciones han pasado por nuestros oídos y en su momento parecieron aportarnos algo, pero pocas han conseguido refrescar con calidad la escena alternativa de las islas (véanse The Big Moon, Wolf Alice, The Sherlocks o Shame).

El caso es que los EPs de Spring King me gustaron mucho, y el pepinazo que supuso “City” sólo generó más expectación alrededor de lo que sería su álbum debut “Tell Me If You Like To”, editado tras su fichaje por la multinacional Island Records. No obstante, el disco me generó sentimientos encontrados, ya que aunque la calidad de la mayoría de canciones era innegable sí notábamos cierta sobreproducción en muchos tramos y ciertas pretensiones forzadas que no les sentaban nada bien. En algún caso les funcionó –“Demons”– pero muchas veces tiraba por tierra todo su encanto lo-fi y garajero, por lo que mi duda era si serían capaces de ‘acoplar’ (por así decirlo) sus nuevas posibilidades con la propuesta raíz de los EPs a la hora de confeccionar su segundo disco. La respuesta todavía no la tenemos, pero sí han estrenado un nuevo single, “Animal”, que responde a la ambición propia y necesaria para afrontar un segundo trabajo de estudio que han prometido publicar antes de acabar 2018.

Así pues, ¿convence esta “Animal” más que las composiciones del debut? La verdad es que no, porque si ya expliqué que la sobreproducción era uno de los lastres del trabajo en la mayoría de ocasiones, aquí me da un poco la misma sensación. Y creo que es necesario fijarnos en la mencionada “Demons”, porque su mayor pepinazo hasta la fecha (“City”) no sufrió ningún lavado de cara y mantuvo su esencia original para “Tell Me If You Like To”. En “Demons”, no obstante, lograron empacar la anterior versión con matices propios de producción y un acertado nuevo solo guitarrero. Aquí las guitarras, siempre en primer plano, ganan fuerza y dinamismo, se exhiben tan opulentas y vigorosas que llegan a desprender cierto aroma a cuando Muse no eran una caricatura de sí mismos, pero algo falla: la producción vuelve a ahogar la composición de algún modo. Tarek Musa explica:

Hay una tensión constante entre la naturaleza humana y la progresión tecnológica: estamos pegados a la tecnología, a veces no estamos seguros de cómo soltarnos, al tiempo que luchamos contra el instinto animal y hedonista de desconectarnos y perdernos por completo.

Como resultado tenemos a unos Spring King más genéricos y con menos encanto, pero que curiosamente parecen responder a la dicotomía planteada por Musa. De seguir por esta línea seguramente el conjunto de Mánchester acabe cavando su propia tumba artística (que no comercial porque este sonido sigue funcionando para gran parte del público británico y europeo festivalero) tal y como ha ocurrido con algunas bandas que citábamos al principio. Ojalá que no sea así. Confío en ti, Tarek.