Fotografía: Andrew Lipovsky (NBC)

Ya está aquí. Por fin ha llegado “Tranquility Base Hotel & Casino”, el nuevo álbum de estudio de los Arctic Monkeys. Más allá de toda la maquinaria de promoción previa que hemos ido desgranando para ofrecer el máximo posible de detalles ya sabéis que el sexto álbum de estudio del cuarteto de Sheffield es un sí claro para la redacción de esta casa pese a que no es un disco fácil de digerir y que su propuesta exige paciencia y una total predisposición por parte del oyente si de verdad se quiere disfrutar plenamente de los entresijos de una obra cuyas canciones tardan un buen puñado de escuchas en quedarse grabadas. Así, hemos explicado que “Tranquility Base Hotel & Casino” nos invita a explorarlo en profundidad gracias a, más allá de su exquisito contenido lírico, su infinidad de referencias y su apuesta por unificar el glam de Bowie con la música negra del siglo XX, el chamber-pop de The Last Shadow Puppets y el toque psicodélico de grupos como Mini Mansions.

¿Entonces impide su carácter homogéneo a los Arctic Monkeys pergeñar alguna canción con alma de hit (o más bien himno)? En absoluto, y para eso está “Four out of Five”. Tiene un riff de guitarra reconocible y una melodía mucho más afín, combinando el carácter R&B que tenía “AM” con el glam de David Bowie, más concretamente con la etapa de “Station To Station” y el Thin White Duke. Tiene las melodías pegadizas, los coros y todos los excesos que el glam requiere para elaborar una critica al carácter persuasivo de nuestra sociedad, el bombardeo de información al que estamos sometidos y la obsesión por calificar y juzgar todo lo que nos rodea en la era de Internet: “I put a taqueria on the moon / It got rave reviews / Four stars out of five”. Pero, ¿sabéis lo mejor de todo? Que en directo a su paso por el show de Jimmy Fallon ha sonado incluso mejor, y la muestra la podéis encontrar bajo estas líneas. La pose de Alex Turner y del grupo es la que hemos observado en actos y fotografías promocionales, y se han acompañado de sus colaboradores (entre ellos Cameron Avery).