Han tenido que pasar varios años para que le empezase a coger gusto a la música hispanohablante. Acostumbrado al dominio del inglés en los géneros que más disfruto, siempre he dejado que mis prejuicios se interpusieran sobre grupos y músicos que cuentan con una calidad desbordante. Lejos de ser crítico, creo que todos –me incluyo– debemos apuntar nuestra mirada no sólo al arte que nos llega desde más allá de nuestras fronteras, sino también al que podemos alcanzar sólo con levantar un poco la mano.

Una bomba de relojería para la escena independiente

“Trópico Lumpen” es un esfuerzo enérgico, cambiante y con melodías que se incrustan en los vasos sanguíneos. Bajo un prisma punk rocker (pero con coloridos semblantes de otros géneros) nos hace vibrar y bailar en un plano de ficción pop que sabe reírse de sus propios clichés.

En este sentido, es la primera vez que me enfrento a un trabajo de estos jóvenes murcianos, y con grata sorpresa puedo decir bien alto que el resultado es mejor de lo esperado. La verdad es que no acudí a “Trópico Lumpen” con ninguna expectativa en concreto, pero desde que lo escuché y vi el primer videoclip Perro llamaron mi atención, y, ahora que he escuchado el elepé un buen número de veces, tengo que decir que mi sexto sentido no fallaba.

¿Pero qué debemos esperar? “Trópico Lumpen” es un esfuerzo enérgico, cambiante y con melodías que se incrustan en los vasos sanguíneos. Bajo un prisma punk rocker (pero con coloridos semblantes de otros géneros) nos hace vibrar y bailar en un plano de ficción pop que sabe reírse de sus propios clichés. Tanto los dejes indie en las melodías vocales como el atronador combo bajo-guitarra-batería ofrecen muchos momentos inspirados, bien ejecutados y divertidos. Una estampa anaranjada, a ratos fiestero-playera y a ratos ambigua y colosal que será una bomba de relojería cuando lleguen los festivales veraniegos.

Fotografía: Cristobal Osete

Un caleidoscópico viaje por el espacio

La transformación que observamos según pasan los minutos es interesante, porque a pesar de tener composiciones bastante heterogéneas “Trópico Lumpen” funciona como un todo. Desde los momentos más cañeros a las canciones más reposadas disponemos de un amplio abanico cromático que logra ofrecer diversidad para dejarnos satisfechos a todos.

Tanteamos el terreno con la escurridiza “Celebrado Primo”, primer single que hemos comentado antes. El bajo inteligentemente distorsionado sirve de contrapeso en una canción que funciona perfectamente como adelanto no sólo por su carácter de medio-tiempo, sino también gracias a su formidable trabajo melódico, siempre con el jugueteo de las guitarras presente. Y es aquí donde el producto encandila, ya que entre un conglomerado de espacios encontramos un componente al que agarrarnos y engancharnos, algo que sucederá durante todos los temas. De acuerdo con esto, la producción pseudo-opaca de “Trópico Lumpen” es una dirección muy acertada; podrían haber utilizado una visión quizás más punk o más puramente indie pero hubiese propiciado un resultado más genérico. Por su parte, “Sin Ser Yo Nada de Eso” aborda el meollo con un claro elemento más bailable. Resulta curioso como las estrofas anticipan un matiz folk en las voces que llegan a su clímax en los estribillos. En el apartado lírico, aunque no se distinga del todo su contenido sí que notamos un humor cotidiano irreverente y cínico, que sirve de crítica sobre muchos aspectos de nuestro día a día. El mensaje final es que esta joven banda sabe pasárselo bien y, sobre todo, reírse de ellos mismos.

La transformación que observamos según pasan los minutos es interesante, porque a pesar de tener composiciones bastante heterogéneas “Trópico Lumpen” funciona como un todo. Desde los momentos más cañeros a las canciones más reposadas disponemos de un amplio abanico cromático que logra ofrecer diversidad para dejarnos satisfechos a todos. Pero además es un álbum consistente e inteligentemente confeccionado para complacer del mismo modo a aquellos que sienten predilección por la variedad de géneros. Una de las características que endulza la propuesta sonora de los murcianos es el coqueteo con la electrónica, apareciendo en diferentes momentos como colofón y marca de la casa. Y por ahí fluctúa “Por Mí, Lo Que Veáis”, un atmosférico espacio que de primeras me ha recordado a grupos emo como Balance and Composure, sobre todo a su último trabajo (en el cual Radiohead tuvo mucho que ver). A estas alturas puede parecer que me he ido un poco de rosca, pero es que esa formidable línea de bajo tiene mucho de post. Es sin duda una de mis preferidas de toda la colección.

“Trópico Lumpen” es un desvarío juvenil enérgico y, a la vez, coherente consigo mismo. Tiene sonidos propios del multiverso, pero se ejecutan con una cercanía pop que hace fácil acoplarse a él.

El bajo seguirá llevando la voz cantante, aunque moviéndose hacia un tercio mucho más agresivo. “El Sereno” aplica con destreza el filo hardcore. Breve, rápida y explosiva, porque a veces menos es más. Seguidamente, la introducción dada por el acorde de sintetizador nos teletransporta más allá del cosmos en “Supercampeones”. La electrónica dirige con valor una obra con resquicios a The Cure, cargada de un siniestro y efectivo halo (en el tono de “Por Mí, Lo Que Veáis”). Hasta esa corta e impactante letra (“Empiezo a sentir picor) reafirma la inmensidad de la instrumentación sobre un simple verso que vuela paranoicamente. Aquí debemos detenernos y mencionar que es en este tipo de propuestas donde Perro nos sorprenden más, utilizando toda su astucia e ingenio para elaborar estructuras de fantasía lúgubre pero estelar. Gran acierto.

Y de referencia friki a referencia friki. Si la anterior pieza estaba bautizada como el anime de fútbol más famoso de todos los tiempos, la que sigue tiene el título del gag más sobrevalorado –a mi modo de ver– de la fantástica serie animada Rick and Morty. “Pickle Rick” consigue que conectemos a toda velocidad. Somos la generación que se ha empapado de todo este boom cultural y caótico, y gracias a esa facilidad para que nos sentamos identificados y al carácter que transpira su música tienen bastante ganado. A nivel musical estamos ante otro de los cortes más punk-rock de la placa, con un jovial estribillo que exclama “¡Hey, chico!. Coreable, espídico y sumamente guasón. “Campamento Golifa” comienza con un riff de guitarra cercano al indie-rock de manual, marcando la señal que se transmite sin descanso. Más lenta pero no por ello tediosa, ya que también cuenta con un estribillo robótico y conciso de los que tanto nos gustan de la agrupación murciana.

Canciones para una generación

Es atrevido, sucio y enigmático; otra travesía punk hacia los confines de lo desconocido. Muy disfrutable.

No obstante y aunque a simple vista destaquen todas esas referencias a la cultura pop, también cuentan con bromas y chistes de su propia cosecha; un desvío que en vez de alejarnos nos atrae con más fuerza. Todos tenemos nuestros grupos de amigos, todos tenemos situaciones y un humor concreto, y por eso Perro facilitan que conectemos con toda su majadería. Pero antes de encender los motores para nuestro destino final también tenemos que hacer hincapié en la labor instrumental del conjunto, con líneas y riffs muy inteligentes para enriquecer una propuesta que de por sí no suele ser demasiado elaborada. Sin resultar pretenciosos ni cargantes ayuda a colorear sin prejuicios, otorgándole ese toque de cuento de aventuras. Y, cómo no, el bajo. Ese punch, ese protagonismo, ese tono. En ocasiones he tenido que rebobinar algún track para volver a escucharlo con atención. Chapó.

Disco Mascota” es nada más y nada menos que una odisea instrumental de carácter electrónico que podría funcionar como banda sonora de alguna serie de ciencia ficción ochentera. La cumbre de su experimentación, muy entretenida y hecha para mover el esqueleto. Si tuviera que ponerle alguna pega seguramente sería su excesiva duración, pero es que esas baterías harían menearse a todos los cowboys del espacio en cualquier punto de la galaxia. Y con ese formidable ingenio nos encontramos con “Cronobeicons”, muy popera, pero al mismo tiempo punkarra. Los interludios que reptan antes y durante los estribillos son francamente pegadizos, pero lo mejor –sin duda– es el outro. Ya he comentado varias veces lo que me gusta el bajo en este álbum, y aquí tenéis uno de los mejores ejemplos. ¿Acabo de escuchar “Julio Iglesias parece cansado? Un desmadre total. Bajamos ahora sí la intensidad en la etérea despedida que nos ofrece “Ese Tu Frescor. Una pieza reflexiva e hipnótica que también parece sacada del soundrack de algún filme de ciencia ficción, aunque esta vez de una de las escenas más dramáticas y trágicas. Me gusta que para el final hayan dejado una composición de estas características, de tal forma que podemos perdernos en lo más profundo de un agujero negro.

Después de disfrutarlo muchas veces puedo decir que “Trópico Lumpen” es un desvarío juvenil enérgico y, a la vez, coherente consigo mismo. Tiene sonidos propios del multiverso, pero se ejecutan con una cercanía pop que hace fácil acoplarse a él. Es atrevido, sucio y enigmático; otra travesía punk hacia los confines de lo desconocido. Muy disfrutable.

Perro – Trópico Lumpen

8.0

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Indie-punk más allá de los convencionalismos. “Trópico Lumpen” es variado en cuanto a dinámicas, pero muy disfrutable y popero. Perro realizan un gran uso del componente instrumental y de las letras para construir un puente entre lo atmosférico y lo terrenal. Al final del día no pararás de bailar y cantar mientras ríes con su humor característico y sus ganas de darlo todo.

Up

  • Muy variado e inteligente. Va desde el punk-rock hasta el espacio profundo.
  • Pegadizo, no olvida su esencia pop.
  • La cercanía con el oyente. Lleno de humor absurdo y ácido, pero crítico.
  • Ese oxímoron entre lo atmosférico de la música y las letras de andar por casa.
  • Los temas más reflexivos.
  • La instrumental. En concreto el bajo.

Down

  • Algunas letras resultan inteligibles. Pese a todo, creo que ahí está el punto
  • Quizá “Disco Mascota” es demasiado larga.