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Childish Gambino vuelve a realizar un giro camaleónico de los suyos tras el aclamado “Awaken, My Love!” abrazando el trap nuestro de cada día para dinamitar el género desde dentro con una instrumental monstruosa y escupiendo líneas que podrían tomarse como broma si no fuera por la seriedad y el carácter trascendental que distingue a este corte de crítica ácida y letal.

No sólo está Donald Glover en la cumbre de su carrera actoral, con al menos dos estrenos millonarios de camino, sino que también se encuentra éste en un momento muy dulce de su aventura musical bajo el pseudónimo de Childish Gambino, con su álbum “Awaken, My Love!” aún resonando en los oídos de los que asistíamos con la boca abierta al cambio radical de Glover. Sin camiseta y con pantalones de cintura alta, hace ya un año y pico que Gambino se lanzaba a los escenarios de medio mundo para llevar a la vida un álbum lleno de funk, soul y R&B que poco o nada tenía que ver con el hip-hop de toque irónico por el que Gambino se había caracterizado hasta ese momento. El bienvenido cambio de paradigma dejaba infinidad de preguntas sin resolver, pero sin duda una destacaba más que las demás: después de esto, ¿qué co**nes será lo próximo?

Lo malo es que hemos estado un año en ascuas mientras los rumores de nuevo álbum extendían su sombra sobre la red. Lo bueno es que, cuando el glorioso momento ha llegado por fin, nadie  –repito, nadie– se había podido imaginar el pepinazo que Childish Gambino tenía entre manos. Así las cosas, “This Is America” nos ha cogido con el pie cambiado, con el estómago débil y ciertamente poco preparados para un terremoto musical cuyos destrozos aún no hemos sido capaces de cuantificar. Lo que es seguro es que se ha llevado unas cuantas vidas por delante, y quien no sepa de lo que hablo, que le eche un vistazo al magnífico videoclip que acompaña al single y que, sin ser indispensable para su disfrute, sin duda lo complementa de maravilla, rellenando su significado y elevando el tema a un nivel simbólico en el que su letra minimalista esconde más de lo que pudiera parecer.

Gambino vuelve a realizar un giro camaleónico de los suyos y digievoluciona desde su faceta Sly and the Family Stone, abrazando el trap nuestro de cada día para dinamitar el género desde dentro con una instrumental monstruosa en la que hippiescos y optimistas cantos de góspel sirven como el Jekyll de un Mr. Hyde con 808’s reventones y Childish Gambino escupiendo líneas que podrían tomarse como broma si no fuera por la seriedad y el carácter trascendental que distingue a este corte de crítica ácida y letal. Mucho le debemos a Ludwig Göransson, que se vuelve a lucir a los controles de producción, pero sin duda su esfuerzo estaría incompleto sin el todoterreno Gambino y su tracción a cuatro ruedas sobre cualquier tipo de terreno, algo que vuelve a demostrar aquí mientras imita el triplete trapero que invade las ondas como una mala plaga.

No contento con parodiar su estilo, Gambino se atreve a hacer referencias directas a la cultura por excelencia de nuestro tiempo, criticando la superficialidad musical de nuestros días con líneas como: “I’m so fitted / I’m on Gucci / I’m so pretty / I’m gon’ get it. Resulta irónico que sea precisamente en esta crítica al hedonismo trapero donde participan con ad-libs referentes de eso mismo que se critica como Quavo o 21 Savage, aunque parece que Gambino prefiere dirigirse especialmente a todos esos ‘Lil’ que pueblan YouTube y que narcotizan a una juventud que sólo quiere seguidores en Instagram y no está interesada en escuchar algo más allá del estribillo, por miedo a que los graves tremendísimos y la verdad desnuda y afilada de Glover les revelen algo demasiado desagradable.

Sin duda parece que se viene algo gordo, algo que volverá a sorprendernos y que cumplirá con las expectativas del ya clásico “Awaken, My Love!”. Sólo queda esperar y ver qué se cocina en la mente de un artista en estado de gracia, desear que sea grande, ruidoso y, sobre todo, que haya más, mucho más de esto.