La sombra de Miss Caffeina es alargada, o eso deben haber pensado Varry Brava a la hora de componer (y especialmente producir) su nuevo trabajo, “Furor”. La banda de Alberto Jiménez se ha consagrado en los últimos dos años gracias a su tercer álbum de estudio, “Detroit”, con el que han dado el salto definitivo al mainstream sin perder su esencia a partir de un sonido synth-pop ochentero con ciertos aires estéticos y efectos sonoros que funcionan como un reloj suizo dentro de esa temática post-industrial de canciones como la que titula el LP y con melodías efectistas como las de “Ácido” o “Desierto”. La buena recepción de estos nuevos terrenos en los que se mueve la banda y su capacidad para convencer por igual a consumidores de música activos, que hace una década entraron en el incombustible panorama ‘indie’ patrio a través de Vetusta Morla o Love of Lesbian, y pasivos, que toman como universo musical aquel que suena en Europa FM o Los 40 Principales, ha llamado la atención de otras formaciones que están tratando de personalizar su particular fórmula de éxito.

Varry Brava buscan su propia fórmula del éxito mirando a Miss Caffeina

Con “Furor” Varry Brava se han centrado en esa adopción del sonido de Miss Caffeina, elaborado también a partir de influencias de grupos españoles de la ola más electrónica de los años ochenta (encabezada por La Mode y Tino Casal) y de otros procedentes de la new wave británica (Tears For Fears o The Human League). Han logrado un sonido más evolucionado y maduro, alejándose por fin del universo Carlos Sadness.

Así las cosas, con “Furor” Varry Brava se han centrado en esa adopción del sonido de Miss Caffeina, elaborado también a partir de influencias de grupos españoles de la ola más electrónica de los años ochenta (encabezada por La Mode y Tino Casal) y de otros procedentes de la new wave británica (Tears For Fears o The Human League). Así, han logrado un sonido más evolucionado y maduro que el mostrado anteriormente, alejándose por fin del universo Carlos Sadness.

A pesar de ello, se puede decir que “Furor” habría funcionado mejor como EP que como álbum de larga duración, ya que aunque cuenta con varios pelotazos que aportan personalidad a la banda (y que la sitúan como una de las propuestas más importantes e interesantes para los amantes del pop electrónico de cara a los próximos años) tiene otros que no permiten acabar de creerse esa mutación, y que recuerdan más (sobre todo por sus letras) a grupos de fans excesivamente jóvenes de la tipología DVicio o Maldita Nerea.

Fotografía: Promo

“Furor”: acercándose al glam y los sonidos desinhibidos de los ochenta

“Furor” habría funcionado mejor como EP que como álbum de larga duración, ya que aunque cuenta con varios pelotazos que aportan personalidad a la banda (y que la sitúan como una de las propuestas más importantes e interesantes para los amantes del pop electrónico de cara a los próximos años) tiene otros que no permiten acabar de creerse esa mutación, y que recuerdan más (sobre todo por sus letras) a grupos de fans excesivamente jóvenes de la tipología DVicio o Maldita Nerea.

Por ir de lo peor a lo mejor y dejar al lector con un buen sabor de boca empezaremos con esos temas de temática excesivamente adolescente. El primero de ellos es “Las Noches Fugaces”, que a pesar de contar con una base muy en la línea de OMD se estropea por una letra que resulta difícil de creer en boca de alguien que tenga más de veinte años. Lo mismo ocurre con “Medalla” y “Nada Personal”, que tiran de una receta indie de manual acogiendo para sí los peores vicios de los Lori Meyers más enquistados de “Impronta”, y toman todas las papeletas de ser ese acompañamiento musical convertido ya en cliché para los horarios de la tarde-noche en festivales en los que lo importante no es la música sino el ambiente.

Por otro lado y pese su letra naif, el sonido Fangoria adoptado en “12&Medio” hace que esta vez sí logren un tema con más elementos y con el que mover al público. Lo mismo pasa con “400 Bailes”, un corte más funky, con un estribillo rítmico y pegadizo sobre buenos movimientos de guitarra y bajo que aporta algo diferente al álbum. Por otro lado, “El Sitio Perfecto” recuerda en parte a los últimos trabajos de Grises o We Are Standard, con una entidad y un protagonismo propios para la guitarra al estilo de los Vampire Weekend más desenfadados.

Varry Brava darán el salto de público definitivo gracias a composiciones de gran calidad y con una enorme producción como “Satánica” y “La Ruta del Amor”. Es una pena que las mejores piezas queden en entredicho por otros tres temas que parecen excesivamente destinados a jovencísimos alumnos de instituto hartos de Maluma y Bad Bunny.

Para terminar dejamos la triada de canciones más destacables de “Furor”. La primera de ellas es “Un Nuevo Giro”, pieza que abre el elepé y que recoge una buena dosis de glam al estilo de Roxy Music o los mencionados Tino Casal y La Mode. La melodía de “Un Nuevo Giro” es la mejor del álbum junto con la de “Satánica”, que comienza con un sintetizador misterioso para romper en una melodía viva y claroscura muy en la onda de Miss Caffeina, de grupos teen de los ochenta como El Norte o de las composiciones más electrónicas de La Guardia o Radio Futura. Así, “Satánica” se convierte en una adicción que se pega desde la primera escucha y que podría funcionar mucho mejor como single que la recientemente elegida “Nada Personal”. Finalmente, la sorprendente “La Ruta del Amor” homenajea lírica y musicalmente de manera magistral a la Ruta del Bakalao valenciana de los años 90, con referencias a esa juventud despreocupada y festiva que tomaba los parkings costeros en discotecas improvisadas, además de mencionar a salas míticas que empezaron siendo el hervidero del acid house en España.

En resumen, Varry Brava han logrado consolidarse delineando una personalidad propia con un buen puñado de temas que solamente quedan en entredicho por otros tres que parecen excesivamente destinados a jovencísimos alumnos de instituto hartos de Maluma y Bad Bunny. Olvidando eso, parece que darán el salto de público definitivo (por primera vez van a llenar la madrileña Joy Eslava) gracias a composiciones de gran calidad y con una enorme producción como “Satánica” y “La Ruta del Amor”.

Varry Brava – Furor

6.6

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Varry Brava han dado forma a su mejor álbum gracias a un sonido ochentero que recupera el espíritu naif de Roxy Music. No obstante, pecan al pensar en conectar excesivamente con un público para el cual el ambiente, la playa y la cerveza están muy por encima de la música en el concepto de festival que tenemos.

Up

  • “Satánica” y “Un Nuevo Giro” son dos de sus mejores producciones.
  • El homenaje a la Ruta del Bakalao valenciana; tan inesperado como efectivo.
  • Que haya grupos que sigan aportando granitos de arena al buen estado del synth-pop español.

Down

  • Seguimos sin saber cuál es su verdadero estilo, ya que su objetivo parece buscar ser atractivos para los promotores de los festivales del levante español.
  • A pesar de buscar un sonido más comercial sus singles no han hecho acto de presencia a gran escala.
  • Canciones como “Nada Personal” o “Medalla” no aportan nada al disco, al grupo ni al oyente.