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Una canción preciosista en la que se remite a elementos naturales y que utiliza los árboles y su desarrollo como metáfora del amor. El primer adelanto de “Violética” (en el que encontraremos de nuevo la intimidad de los primeros discos de Nacho Vegas sin dejar de lado la crítica social) funciona para suscitar ganas de escucharla en su contexto completo y conocer lo que hay antes y después de ella.

Renovarse es uno de los retos más complicados a los que debe enfrentarse un artista a lo largo de su carrera. Al cabo de los años y las publicaciones las fórmulas acaban desgastándose y se pierde la frescura que cada uno puede aportar al mundo del arte. Por eso es necesario una pausa, pensar de nuevo las cosas y buscar otras vías. A veces resulta complicado y debe pensarse bien pero, en otras ocasiones, sucede poco a poco, de un modo más ligero y progresivo. Este último es el caso de Nacho Vegas. El universo poético maldito y doloroso de sus primeros discos ya dejaba entrever preocupaciones políticas y sociales que fueron acrecentándose con el paso de los años hasta llegar a “Resituación” en 2014, su último disco, tejido casi exclusivamente a través de canciones críticas y en el que preservaba la maestría lírica que Nacho Vegas lleva demostrando desde su primerizo “Actos Inexplicables”. Este cambio trajo consigo un buen número de detractores a los que, espero que con vergüenza, parecía no importarles un comino las duras y fatigosas situaciones por las que los españoles estábamos pasando. Tras la gira del disco el cantautor asturiano publicó un poemario titulado “Reanudación de las hostilidades” en el que volvíamos a visitar el lado más íntimo de Nacho.

Así las cosas (y después de un tiempo en silencio), hace unos meses recibimos la noticia de que Nacho Vegas regresaba al estudio de grabación y que el resultado llegaría en forma de un doble álbum titulado “Violética” como homenaje a la gran Violeta Parra y en el que encontraremos de nuevo la intimidad de los primeros discos sin dejar de lado la crítica social. Aunque, sinceramente, me da igual el último dato. No me importa cual sea el enfoque lírico de sus canciones, ya que Nacho Vegas no ha dejado de demostrar su capacidad lírica en ningún momento y confío en él. Eso sí, al leer que el productor principal de “Violética” es Paco Loco y los músicos acompañantes son miembros de León Benavente es inevitable que aumente la confianza y además nos llega otra agradable brisa al saber que volveremos a escuchar al asturiano junto a Christina Rosenvinge.

Tras una agonizante espera para los que admiramos al cantautor de Gijón, prácticamente por sorpresa nos ha llegado “Ser árbol”, el primer adelanto de “Violética” en el que encontramos las voces adicionales de Maria Rodés que empastan celestiales con las de Nacho Vegas. Los arreglos se muestran en su justa medida y la producción es, como siempre cuando hablamos de Paco Loco, impecable. Nos encontramos ante una canción preciosista en la que se remite a elementos naturales y que utiliza los árboles y su desarrollo como metáfora del amor. Las bonitas voces se acompañan de unas guitarras acústicas que parecen funcionar como ramas del árbol asturiano. La pieza, como adelanto en sí, sirve para lo que se propone en un principio: suscitar ganas de escucharla en su contexto completo, conocer lo que hay antes y después de ella, y preparar la alarma para el día 8 de junio.