Internet es, pocas dudas podemos tener, uno de los grandes inventos de la humanidad, mínimo por extensión. Y, desde luego, ha sido clave en la creación de parte de la identidad de las últimas generaciones. Para los jóvenes de los noventa ha supuesto una nueva dimensión de la que absorber elementos culturales. Y es que si nos introducimos por esa gran ventana que es Internet nos encontramos ante un inmenso universo lleno de objetos y de sujetos. Y la gracia está en que Internet es en sí mismo una cultura, con sus propias dinámicas a la hora de relacionarse, sus propios estilos artísticos, su propia manera de hacer humor (en gran parte a través de imágenes), etc. Y todo siendo precisamente un condensador de todas las culturas vertidas ahí. Al final, la red de redes es una superidentidad, un superorganismo que bebe de y del que beben millones de organismos. Nosotros somos Internet y así es como Internet acaba siendo lo que es, porque después de que cada uno siembre lo propio en ese gran huerto recogemos lo que el resto de personas han plantado. Irremediablemente, en gran parte se pierden la noción de la geografía y de las fronteras, de la cultura única y propia, incluso del espacio y del tiempo. Y así es como surgen Superorganism, un pequeño superorganismo que parece una maqueta de lo que es Internet en sí.

Mi ritual implica escuchar un disco durante todo el proceso de escritura de la crítica. Sin embargo, con Superorganism justo antes de comenzar a escribir reproduzco su álbum en Apple Music y soy incapaz de pensar frases coherentes, ya que lo único que quiero y acabo haciendo es bailar. Al final, me quito los auriculares, enciendo los monitores y subo el volumen a un nivel considerablemente molesto para los vecinos. Los siguientes treinta y tres minutos son predecibles.

El pop de los hijos de Internet

Con “Superorganism” nos encontramos ante un álbum lleno de sentido del pop. Estas (presumiblemente) ocho personas saben qué quieren hacer y cómo lograrlo. Generalmente es complicado poner en común las ideas de tantas mentes a la hora de componer, pero este grupo parece hacer honor a su nombre y la química es perfecta.

Nos encontramos ante un álbum debut homónimo (“Superorganism”) lleno de sentido del pop. Estas (presumiblemente) ocho personas saben qué quieren hacer y cómo lograrlo. Generalmente es complicado poner en común las ideas de tantas mentes a la hora de componer, pero este grupo parece hacer honor a su nombre y la química es perfecta. Desde luego, se antoja imposible delimitar el género en el que se mueven Superorganism, pues se nota que sus influencias recorren todo el espectro que podamos imaginar dentro de la música popular, y quizás por eso nos gusta a todos lo que hacen. Otro de los aspectos más interesantes del álbum es su producción, simple y llanamente perfecta. Quizás la gran parte de las canciones del álbum están construidas con una estructura eminentemente pop, llena de estrofas que rodean a estribillos y que llegan en algún momento a intercambiarse por un puente, pero nunca estas estructuras se hacen aburridas, ya que no hay dos estrofas iguales aquí. Y perdonad, pero es que se ha acabado el disco. Voy a darle al play de nuevo.

Fotografía: Steph Wilson

“Superorganism”: aquí no valen revivals

Se antoja imposible delimitar el género en el que se mueven Superorganism, pues se nota que sus influencias recorren todo el espectro que podamos imaginar dentro de la música popular, y quizás por eso nos gusta a todos lo que hacen.

Empezamos con “It’s All Good”, la pista con la que se nos presenta al organismo gigante. El tema nos introduce en una vida muy joven pero llena de ansiedad y tristeza, una vida gris, de esas tan típicas de los adolescentes del siglo XXI. Sin embargo, éste es justo un momento de bienestar dentro de tu vida; no te preocupes, todo está bien (al menos de momento). Sigue así, agita tu cabeza, no intentes ocultar que esto te está gustando. La fiesta sigue con “Everybody Wants to Be Famous”, un manifiesto contra la inmensa ambición de popularidad que tanto atrapa a la sociedad consumista de nuestros días. Los distintos cambios de dinámica e intensidad durante la canción son un ejemplo a pequeña escala de lo que ocurre a lo largo del trabajo completo. Por su parte, “Nobody Cares” vuelve a las temáticas de ansiedad y depresión, quizás en la misma persona que nos presentaron en la primera pista. Queda claro con el título y su letra que a nadie le importa nada. Aunque parece una visión algo pesimista el hecho de que no le importes a nadie resulta una ventaja a la hora de ser quien quieras ser y hacer lo que te dé la gana. ¿Una letra con fondo autobiográfico de los miembros de Superorganism?

Reflections on the Screen”, uno de los últimos singles, trata un interesante tema: las relaciones a través de internet. No sabemos si es una declaración de amor a la red, o a una persona concreta dentro de la red, pero desde luego parece trazar una relación dependiente entre una persona y algo dentro de su pantalla. Y quizás ese algo somos todos nosotros. Quizás es la relación de necesidad que creamos con la gente que nos sigue y a la que seguimos en Instagram y en Twitter, sin que lleguemos a percibirlos como individuales, sino como un conjunto, un superorganismo que debe estar ahí para darnos ese feedback que necesitamos.

Las melodías pop en la apática voz de Orono, las texturas psicodélicas, la producción alocada y caótica, las innovadoras y refrescantes líricas que tratan (y critican) temas y problemáticas absolutamente actuales, las increíbles ganas de bailar… Un interesante debut que pone a Superorganism cercanos al centro del tablero.

Sprorgnsm” se antoja totalmente sorprendente. Estaba esperándonos, oculta entre tantos singles promocionales; quería que la descubriéramos así. Nos encontramos una interesantísima imaginería que remite al nombre del disco y del grupo. Queremos ser un superorganismo y conectarnos entre nosotros para que todos seamos todo. Y eso es precisamente esta banda: un colectivo de personas que nace gracias a las posibilidades comunicativas de Internet. Todo perfecto, ¿no? Observemos la letra detenidamente. Hay algo de cierta forma aterrador en todo esto, y la voz de un hombre nos anuncia esa parte espeluznante: No está del todo claro dónde acaba un ser humano ni donde empieza otro, ya que tú eres yo y yo soy tú. Nos avisan de que debemos tener cuidado con Internet, pues su llegada parece haber producido una pérdida de la individualidad en los seres humanos.

Something for Your M.I.N.D.” fue el primer single que compartió en las redes y su programa de radio Frank Ocean y que catapultó al colectivo a la ‘fama’ mundial. Siguiendo con esa imaginería virtual, de hologramas y objetos del capitalismo cotidiano como los refrescos, Superorganism vuelven a hablarnos de algunos problemas de la juventud con ese “M-I-N-D”, que parece esconder en su deletreo: “Am I empty?”. “Nai’s March” podría haber sido la canción perfecta para Lost in Translation, la genial película de Sofia Coppola en la que veíamos a una Scarlett Johansson perdida entre las gigantescas proporciones de Tokio. La letra del tema remite a la gran ciudad japonesa, dejando entrever una relación de amor/odio entre la escritora y el lugar.

Por desgracia, Superorganism parecen en ciertos momentos no tener más ambición que conseguir que pases un buen rato sin preocupaciones, aunque en sus letras exista cierta crítica social y sea un aspecto importante en su música. No encontramos nada de relleno, por supuesto, ya que todas son piezas breves y muy directas que pretenden transmitir mensajes profundos en poco tiempo, pero precisamente para eso hace falta más meditación.

Entramos en la recta final del disco con “The Prawn Song”, pieza en la que regresa la crítica social y mientras Orono asegura que quiere ser una gamba el mismo hombre que nos avisaba de los problemas de ser un superorganismo nos avisa de que las gambas son animales con un altamente sofisticado sistema social en el que cada individuo está especializado para tareas muy particulares. Irónicamente, la canción suelta pequeños latigazos sobre la especie humana comparándola con las gambas, y es que, ¿acaso “habéis visto alguna vez a una gamba provocar una guerra mundial?”. “Relax” habla precisamente sobre eso: relajarse. No obstante, la pieza entra en una dualidad cuando nos pide relajarnos pero lo impide con esa música totalmente cambiante, grabaciones de vehículos y sus pitidos, efectos sonoros vocales, golpes y mil sonidos más. Así las cosas, “Night Time” funciona como un adecuado final al viaje, una canción en la que encontramos un mantra que repetidamente nos pide que despertemos, ya que posiblemente todo lo que vivimos en Internet no sea más que un sueño irreal. Curiosamente, al final de la composición, sobre un canto de pájaros, nos despierta la alarma de un móvil que vibra y suena.

Qué intenso, ¿no? ¿Tú qué tal? ¿Bien? Vale, perdón, vuelvo al disco, que me descentro. Las melodías pop en la apática voz de Orono, las texturas psicodélicas, la producción alocada y caótica, las innovadoras y refrescantes líricas que tratan (y critican) temas y problemáticas absolutamente actuales, las increíbles ganas de bailar… Todo se junta en un interesantísimo debut que pone a Superorganism muy cercanos al centro del tablero. En la cansina y aburrida época de los revivals da gusto encontrarnos con propuestas y proyectos hijos de su tiempo que buscan refrescar y actualizar la música. Sin embargo, también es cierto que no todo lo que reluce es oro. Encontramos algún que otro problema en el disco. Por desgracia, Superorganism parecen en ciertos momentos no tener más ambición que conseguir que pases un buen rato sin preocupaciones, aunque en sus letras exista cierta crítica social y sea un aspecto importante en su música. No encontramos nada de relleno, por supuesto, ya que todas son piezas breves y muy directas que pretenden transmitir mensajes profundos en poco tiempo, pero precisamente para eso hace falta más meditación. A Superorganism les falta parar en algunos momentos, aportar más tranquilidad. Con “Superorganism” han demostrado que son genios a la hora de divertirnos, pero la diversión debe a veces verse contrarrestada con un poco de pausa, pararse a pensar.

Superorganism – Superorganism

7.7

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Superorganism nos presentan su primer álbum, un trabajo con un sentido del pop increíble ya que saben qué quieren hacer y lo hacen bien. No abruman con momentos aburridos e innecesarios, su música es muy directa y rápida. Además, las letras critican y hablan de cuestiones totalmente a la orden del día. Da miedo pensar en qué puede ser lo siguiente, pero tienen nuestro voto de confianza..

Up

  • Superorganism saben cómo ejecutar a la perfección su propuesta.
  • Las letras. No son estupideces edulcoradas y tienen cierta carga filosófica.
  • La producción es increíble.
  • Bailad, malditos.

Down

  • El caos es atractivo, pero hay que saber combinarlo con cierto orden.
  • Falta algo de ambición por parte del grupo que veremos si muestran en futuros discos.