Ya os dijimos que Protomartyr no son una banda de rock al uso, por más que ellos no vean nada especial en todo este asunto. Los de Detroit lanzaron hace ya varios meses su cuarto trabajo de estudio al mercado que, fichaje por la gran Domino Records mediante, les sirvió para confirmar la solidez de su propuesta, terminar de convencer a agnósticos y, cómo no, colarse en la parte alta de nuestra lista de mejores álbumes internacionales de 2017.

Ahora, aprovechando la presencia del cuarteto en nuestro país justo antes de que empiecen a caer las primeras gotas de la tradicional tormenta festivalera que recorre la península desde los últimos días de la primavera hasta bien acabado el verano, nos hemos puesto en contacto con Joe Casey para que, con mayor o menor sarcasmo, compromiso político o apatía punk, nos responda a algunas preguntas sobre su nuevo estatus en la escena, la posibilidad de un post-post-post-punk y su tendencia a comerse demasiado la cabeza.

Creo que es bastante inusual ver una diferencia de edad tan grande entre el vocalista de una banda y el resto de los miembros de la misma…¿Cómo es que acabaste formando una banda así?

Mmm, no creo que sea tan inusual en realidad. Conocía a Greg, nuestro guitarrista en el trabajo… No sé, es un poco la típica historia aburrida de siempre. Formamos una banda y la llamamos Protomartyr simplemente porque pensamos que sonaba a nombre de banda de rock, y creo que estábamos en lo cierto.

¿Qué nos puedes decir de vuestras influencias menos obvias?

Bueno, una banda local de Detroit llamada Tyvek fue una influencia para mí desde el principio. Éramos amigos y al ver cómo salían y recorrían el mundo con su música me inspiraron a hacer lo mismo, pero con peor música. [Risas]

Una evolución sónica es imposible sin práctica, sin tocar en directo y sin una sensación creciente de confianza en ti mismo y autoconvencimiento de que en realidad no eres un fraude.

Te hemos visto rechazar en varias ocasiones la etiqueta revival como apellido del tipo de música que practican Protomartyr. ¿Crees entonces que es posible hacer música de guitarras hoy en día sin partir de una actitud revivalista?

Por supuesto, estoy seguro de ello. Al final la guitarra no es más que un instrumento, eso es todo. ¿Qué pasa entonces? ¿Es usar ordenadores como Kraftwerk algo muy moderno? ¿Qué música no es revival en ese caso? La música electrónica de baile ha estado por aquí desde antes que yo naciera, y eso que soy un viejo…

Entonces, considerando la palabra post-punk como una definición negativa, como la negación de todo lo que vino antes, ¿no sería un error afirmar que hay un sonido genuinamente post-punk o una escena revival de dicho género?

La verdad es que no estoy de acuerdo con quienes nos clasifican como un revival. Quizá hay unos cuantos imitadores ahí fuera, quizá alguien más inteligente que yo pueda explicarme cómo se supone que debería sonar el post-punk. ¿The Fall?, ¿Tuxedomoon?, ¿The Raincoats?…

Entrando en vuestro sonido. Creo que podría decirse que con el tiempo habéis apostado por un sonido más oscuro, amplio y casi ambiental. ¿Ha surgido de manera espontánea?

No, no diría eso en absoluto, una evolución sónica es imposible sin práctica, sin tocar en directo y sin una sensación creciente de confianza en ti mismo y autoconvencimiento de que en realidad no eres un fraude.

Fotografía: Press
No sé quién se ocupará de ello, pero algo que sí se ha mantenido constante son el estilo de las portadas de los discos y el diseño gráfico, que por cierto me parecen realmente atractivas…

Yo soy el responsable del diseño de todas las portadas de los discos, así que gracias. Alex, el baterista, es probablemente el verdadero artista de la banda. De haberlo sabido en el momento en que asumí la tarea de encargarme del diseño del álbum, seguramente le habría obligado a hacerlo. Él es quien diseña todas nuestras camisetas, al menos. Me alegra que digas eso de la constancia, nuestra intención era uniformar el estilo en todos los álbumes así que eso significa que lo hemos logrado.

Parece que con “Relatives in Descent” habéis obtenido el reconocimiento que merecíais hace tiempo, especialmente en los EEUU. ¿Se ha abierto una grieta en el mainstream para vosotros?

No tengo ni idea. Sólo sé que estamos contentos con poder tocar en distintos lugares y que la gente venga a vernos. Creo que hasta ahora nunca habíamos tenido sold outs en nuestras giras. La verdad, no creo que hagamos una música particularmente digerible, así que nos llena de satisfacción tener unos cuantos fans por ahí, eso es lo que nos permite continuar haciendo esto.

El fichaje por Domino parece la confirmación definitiva del paso de banda culto a algo más grande. ¿Cómo lo estáis viviendo?

Pues comiendo caviar y desarrollando un gusto especial en drogas aún más caras (risas). No, nada ha cambiado realmente, excepto que nos ha permitido vivir de la música al cien por cien y renunciar a nuestros trabajos cotidianos. No creo que sea algo sabio,  financieramente hablando, pero nos ha permitido perseguir a esta ridícula musa a tiempo completo.

 ¿Es usar ordenadores como Kraftwerk algo muy moderno? ¿Qué música no es revival en ese caso? La música electrónica de baile ha estado por aquí desde antes que yo naciera.

No sé si estáis de acuerdo con eso de que “Relatives in Descent” es vuestro disco más político. ¿Estamos ante un disco anti-Trump?

No es más o menos político que cualquiera de nuestros otros registros. Supongo que los temas parecen más universales cuando una completa mancha de mierda como ese hombre está en el cargo. Ciertamente no me propuse escribir ‘políticamente’, pero a veces el mundo emocional de la escritura lírica choca contra las preocupaciones del mundo real.

En una entrevista reciente en Mondosonoro, después de hablar de “Corpses in Regalia”, dijiste que tal vez prestes demasiada atención a las noticias y que lo que sucede te afecta mucho, lo que te hace sentir impotente, ya que no puedes hacer nada. ¿Merece la pena trasladar esas preocupaciones a tu música?

Incluso si no estuviera en una banda, me preocuparía. Soy alguien preocupado de nacimiento. Así que no, no podría hacer las cosas, ni tampoco mi música de otra manera…

Hoy en España buena parte del debate político gira en torno al paro, la precarización del empleo juvenil y la insostenibilidad de las pensiones de jubilación para las siguientes generaciones. “My Children” parece estar compuesta pensando en esto. En todo el disco muestras una visión bastante pesimista del presente, ¿crees que el futuro será todavía peor?

Oh, por supuesto que lo será. En el futuro, estaré muerto y no habrá más de mí para mejorar el mundo con mi existencia y mis entrevistas para revistas musicales. No sé cómo se recuperará la humanidad cuando llegue mi hora y la palme. En el fondo espero que nunca se recuperen de la pérdida.

¿Qué me puedes decir sobre vuestros shows para hacer que un amante de la música de guitarras español vaya a veros a Madrid o Barcelona?

A veces deberías probar cosas nuevas, incluso si son estúpidas.