Mañana viernes 20 de abril C. Tangana pone en las calles –y plataformas de streaming– su nueva mixtape “Avida Dollars”. En nuestra crítica de “Ídolo” ya explicamos que, al fin y al cabo, el madrileño había conseguido lo que se propuso hace tiempo (conquistar el mainstream), pero eso no implicaba que la calidad de la mayoría de sus canciones ahí fuera de una categoría superior a mediocre. Sin embargo, también repetimos que 2018 ha comenzado bastante más esperanzador en lo que a nuestra relación con Pucho se refiere, y tanto “Still Rapping” como “Llorando en la Limo” han convencido bastante más. Ambas forman parte de “Avida Dollars”, cuyo título es fundamental entender antes de sumergirnos en el nuevo proyecto de Antón Álvarez Alfaro:

Hay poco de casual en el título de este nuevo trabajo. Avida Dollars nació como un insulto que la vieja guardia del surrealismo europeo acuñó para criticar el éxito de Salvador Dalí y su obra. Convertido en el primer artista-hombre de negocios de su generación, el genio de Figueres no dudó en abrazar aquel término creado por André Bretón para insultarle, y transformarlo en un símbolo más de su éxito.

Y precisamente sobre este concepto C. Tangana construye su nuevo tema –y adelanto– de la mixtape: “Baile de la Lluvia”, producida por los neoyorquinos Take A Daytrip. Sin duda alguna, tras más de tres minutos que reinciden en gran parte del imaginario que ha copado la obra más reciente del madrileño su tramo final resulta lo más interesante de toda la pieza, con una clara declaración de intenciones, una reflexión en torno a su figura y las críticas recibidas por ‘venderse’ y apartar su ‘calidad artística’ para conseguir mejores cifras y ventas (comparando de forma indirecta su caso con el de una figura más que respetada y prestigiosa a nivel mundial como Salvador Dalí) que tiende puentes entre dos términos tan a la orden del día como son el ‘trap’ y el ‘neoliberalismo’. No estamos locos, ni mucho menos, pero lo explicaremos más detenidamente a su debido tiempo cuando reseñemos “Avida Dollars”.

El arte de los negocios es el paso que sigue al arte. Durante los años hippies la gente despreció la idea de los negocios, decía: “El dinero es malo, trabajar es malo”. Pero hacer dinero es un arte. Trabajar es un arte. Los buenos negocios son la mejor de las artes”.