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En “Miracle”, única canción de su próximo tercer disco que no ha sido producida por Greg Kurstin, Chvrches nos ofrecen una maraña pseudo-apocalíptica que lleva impresa la grandilocuencia impostada y hortera de grupos como Imagine Dragons o Fall Out Boy.

Hay grupos que se empeñan en repetir constantemente su fórmula. Hacen el mismo dibujo una y otra vez, y lo único que cambian en definitiva son los colores. Que se lo digan a Chvrches, por ejemplo, que llevan dos álbumes explorando –tal vez exageradamente– los límites del sintetizador con el arpegiador activado. Y es que podemos resaltar nuevamente lo redundante y a fin de cuentas básico que es su sonido, pero han logrado repercusión y éxito desde un primer momento y todos (lo reconozcamos o no) hemos acabado bailando con algunas de sus canciones. Bajo este prisma hemos de respetar la decisión –totalmente loable– de Lauren Mayberry y compañía, ya que no hacen más que seguir el primer mandamiento de la ingeniería: si funciona, no lo toques.

No obstante, parece que su fórmula característica empezaba a mostrar visos de agotamiento y/o a resultar, de algún modo, aburrida. Quizás éste ha sido el motivo principal debido al cual, de cara a su tercer trabajo en el formato de larga duración, “Love Is Dead”, Chvrches han querido dar un giro –parcialmente– a su propuesta. El trío ha comentado que esta vez van a por todas y que, a nivel lírico, buscan exponer que el ser humano como tal igual de bueno que malo y perjudicial dentro la sociedad tan jodida en la que vivimos. Para las labores de producción han decidido contar como sabemos con el archireputado Greg Kurstin (Adele, Liam Gallagher, Foo Fighters, Sia), quien les ha ayudado a salir de su zona de confort aportando al trío nuevos sonidos atrevidos y atípicos. Ésta es sin duda una premisa del todo interesante que podría permitir a Chvrches expandir los límites de su sonoridad. Sin embargo, después de grabar con Kurstin los de Mayberry decidieron trabajar con un productor diferente para, a última hora, terminar de confeccionar uno de los temas: “Miracle”. Y tal vez estamos ante la peor composición en toda la carrera de Chvrches.

Steve Mac es quien se encuentra tras la terrible maquinaria de “Miracle” (y de diversas canciones de artistas totalmente mainstream como Demi Lovato, Selena Gomez, The Vamps, “Shape of You” de Ed Sheeran…), encargado de llevar por el camino del pop barato y genérico a Chvrches; así de claro. Mientras que en otro momento de su carrera nos habrían dirigido hacia un estribillo luminoso, explosivo y efectivo, en “Miracle” nos ofrecen una maraña pseudo-apocalíptica que lleva impresa la grandilocuencia impostada y hortera de grupos como Imagine Dragons o Fall Out Boy. Chvrches y Steve Mac acuden al manual del pop básico ‘for dummies’ para dar forma a esta pieza: una introducción tensa, un puente que va adquiriendo cuerpo, esa pausa previa al estribillo… Creo que definitivamente esto ya lo hemos escuchado en alguna que otra ocasión. ¡Ah, sí! Todos aquellos grupos que sacudieron la escena mainstream con un sonido que aportaba cierta diferenciación (Coldplay, Muse, Imagine Dragons) se han visto absorbidos más pronto o más tarde en su carrera por esa imperiosa necesidad de conseguir el mayor número posible de oyentes/fans a cambio de sacrificar toda su calidad artística, y, lamentablemente los de Lauren Mayberry parecen no ser una excepción.

Los adelantos del tercer álbum de Chvrches hasta la fecha demostraban que –más o menos– estaban jugando sus cartas de manera oportuna. Dejando a un lado esa “Get Out” que no hace más que reincidir en la sonoridad y los orígenes de la banda tenemos que destacar que “Never Say Die” es un buen juego de pop sintético cuya elegancia termina de explotar en la genial “My Enemy” junto a Matt Berninger de The National, canción que incluso podría mirar de reojo a aquella “Gustavo” entre Jimmy Lavalle y Mark Kozelek. Quizás Chvrches tenían la sensación de que el trabajo con Greg Kurstin era excesivamente diferente a su producción anterior y por eso se acercaron a Steve Mac, con el fin de contrarrestarlo a partir de un ejercicio más accesible. Sin embargo, lejos de funcionar esta estrategia ha tirado por la borda todo su esfuerzo anterior que apostaba por innovar y ensanchar –dentro de lo posible– su sonido. Mal, Chvrches, realmente mal.