Viendo la naturalidad que irradia su actitud nada haría sospechar que Belako son un grupo internacional, pero así es. El cuarteto de Mungia, que ya tenía un respetable bagaje festivalero a sus espaldas, ha perpetuado su leyenda de directos de infarto por tierras extranjeras y vuelven al circuito estatal con más experiencia que nunca. Pero insisto: nadie lo diría. No cuando te los puedes encontrar tomando batidos una hora antes de empezar un bolo (de nivel espectacular, evidentemente) y te saludan efusivamente cuando les dices que eres el tipo que los entrevistó unos días antes.

Después de haber escuchado cómo suenan en estudio y en directo, de haber podido cruzar palabras con ellos y ellas tanto por teléfono como en persona, puedo asegurar que Belako son una banda con los pies en la tierra, cuyos miembros son plenamente conscientes de su calidad pero que no van a dejar que se les suba a la cabeza. Conversando con su batería, Lander Zalakain, hablador y jovial, y con su vocalista principal y teclista, la apacible y directa Cris Lizarraga, tengo el presentimiento de que aún no hemos visto lo mejor de la formación vizcaína, y, si siguen empeñados en no jugar jamás a lo seguro, al panorama musical español le esperan grandes sorpresas en los años venideros.

Lo primero que os quería preguntar es acerca del nombre del álbum, “Render Me Numb, Trivial Violence”. ¿A qué os referís con esa ‘violencia trivial’ del título?

Lander: Habla de todas las violencias a las que estamos expuestos y que nos llegan por diferentes medios de comunicación, como la televisión, redes sociales, Internet… Son cosas que nos llegan día a día, simplemente las tragamos y no hacemos nada. Nos hemos acostumbrado y al final vivimos con ellas.

Como en este último disco habéis abrazado aún más la electrónica, que ahora forma una parte más conjunta con el resto de los instrumentos, ¿cómo surge ahora el proceso compositivo?

Lander: Sigue siendo igual, cada tema es de una madre y la forma de crearlo es diferente. Por norma general, es Josu quien lleva una especie de ‘boceto’ de la canción y luego entre los cuatro le damos forma en el local de ensayo. Es verdad que este último disco tiene muchos elementos electrónicos, que juegan muy bien con todo lo que no es electrónico. Como lo hemos grabado en cinta y de forma analógica tiene una crudeza y un sonido sucio que se acerca más a nuestro directo y conjuga muy bien con esa parte electrónica que hemos grabado tanto en formato analógico como en digital. Incluso se pueden encontrar cosas grabadas con móvil, que es casi lo contrario, para jugar con sonidos diferentes a lo que habíamos hecho hasta ahora. Por eso este disco nos llena mucho en ese sentido.

Como hemos grabado en cinta y de forma analógica [el nuevo disco] tiene una crudeza y un sonido sucio que se acerca más a nuestro directo y conjuga muy bien con esa parte electrónica.

Sobre ese tema, habíamos oído decir cosas como que Cris había grabado “Strangers In a Box” cantando bajito con el móvil…

Lander: “Strangers In a Box” surgió hace mucho tiempo, de hecho es de las canciones más viejas de este nuevo disco. Estando Cris en Madrid grabó la voz con el móvil y así se quedó. “Stumble II”, por ejemplo, también está grabada digitalmente en casa y luego pasada por una grabadora de móvil, lo que le da una compresión muy guay y muy actual porque ahora todos escuchamos música con el móvil e incluso con el altavoz, de forma un poco barata pero que, bueno, tiene su punto también.

No sólo es que os hayáis acercado a una electrónica más oscura en este último trabajo, sino también al dance-punk e incluso a lo tropical, lo que es curioso porque suele aparecer en una música más pop, más desinhibida. Sin embargo, aquí habéis conseguido insertarlo en una propuesta post-punk especialmente oscura. ¿Cómo habéis conseguido esto?

Lander: Supongo que te refieres al rollo de temas como “Strangers In a Box”, que por ejemplo para nosotros es una canción reggae, con un punto de lo que tú dices, pero al final nace de lo que somos nosotros. En un comienzo se hablaba de nosotros como post-punk, como garage, pero nunca nos hemos querido quedar ahí. Belako escuchamos todo tipo de música y todo tipo de estilos de todas las épocas, y es lo que queríamos plasmar. De este sentimiento y esta variedad de sonidos queremos que salga el sonido de Belako, y al final “Strangers In a Box”, como ya te he dicho, es de los temas más viejos del álbum. De hecho, lo quisimos meter en discos anteriores como canción oculta y al final decidimos meterlo aquí porque vimos que pegaba bastante. No seríamos capaces de grabar un disco entero de un solo estilo.

¿Ha variado el protagonismo de unos instrumentos sobre otros con esta nueva forma de grabar?

Lander: Depende mucho de la canción. Como te decía antes, no nos ponemos ninguna premisa para hacer los temas, y tampoco pensamos que tengan que tener esa estructura ‘guitarra-bajo-batería’ sí o sí. Intentamos hacer el tema y vamos viendo de qué forma puede quedar mejor y cómo se puede adaptar mejor al directo, porque realmente para nosotros el directo es muy importante e intentamos que todas las canciones se puedan llevar al directo sin que resulte demasiado complicado. Así decidimos qué protagonismo va a tener cada instrumento. Ahora con la electrónica hay muchas fases, muchos teclados… Es verdad que en “Render Me Numb, Trivial Violence” hay menos capas porque es una de las limitaciones de grabar en analógico, pero sí que hay algunos teclados que en directo metemos como base. Se puede decir que el bajo y la batería siguen teniendo un protagonismo importante, y en este disco quizá incluso más, porque si queremos que esa base rítmica suene potente tanto Lore como yo pasamos a hacer cosas más complejas, pero seguimos dejando protagonismo a la voz de Cris o las guitarras de Josu. Hay veces en las que ni siquiera hay guitarra, como en “Nice Church”… Al final todo va de elegir que las canciones tengan texturas diferentes.

Habéis estado en una gira enorme, que os ha llevado por México, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur… ¿Qué acogida está teniendo este nuevo sonido no sólo entre vuestros fans habituales sino en el extranjero?

Cris: Gracias a esas giras empezamos a mezclar nuestros temas más recientes con los más viejos, porque allí todo sonaba nuevo y todo tenía coherencia en directo. La acogida en general siempre ha sido muy buena, y eso te anima mucho cuando estás tan lejos de casa y ves que también funciona. Es muy estimulante.

Fotografía: Promo
El inglés siempre ha sido vuestro idioma principal, pero los temas en euskera también han sido una marca muy personal y característica de Belako. ¿Estas canciones surgen de forma premeditada para distinguirlas de las que están en inglés o nacen de forma espontánea?

Cris: Sí que pensamos que le da riqueza a nuestro sonido y en países en los que quizás ni siquiera conozcan el euskera eso puede sorprender mucho. Somos conscientes de eso y además es un idioma que siempre ha estado encasillado en ciertos estilos, así que nos hace ilusión cambiar la connotación que pueda tener en la música. Sí que pensamos “vamos a hacer este tema en euskera”, pero cada vez sale más de manera natural, como que hay temas que nos piden hacerse así. El público los recibe muy bien, les suena exótico.

Ya que hablamos de idiomas y, por tanto, de letras, me gustaría que hablarais un poco de “Over the Edge”, un tema muy crudo y directo que habéis escrito contra la violencia de género. ¿En qué momento visteis que podíais utilizar vuestra música para sumaros a las voces que hacen fuerza en la denuncia del machismo?

Cris: Lo cierto es que esto viene acompañado de un momento vital en el que, como individuos y ciudadanos, se ha dado una toma de conciencia general sobre este tema en el día a día, y eso se ve reflejado también a la hora de hacer música. Con esta pieza tenemos una manera de posicionarnos pero no pensamos quedarnos ahí, como ‘hemos hecho esto y ya está’. Seguiremos haciendo todo lo que podamos.

En un comienzo se hablaba de nosotros como post-punk, como garage, pero nunca nos hemos querido quedar ahí. Escuchamos todo tipo de música y todo tipo de estilos de todas las épocas, y es lo que queríamos plasmar.

¿Qué poder y qué responsabilidad creéis que tiene la cultura en general y la música en particular en este ámbito?

Cris: Lo que lleva haciendo siempre: intentar despertar las mentes adormecidas. Tenemos tendencia a tomarnos la cultura y las artes como vía de escape, de desinhibirse, que también está bien, pero lo interesante es ver que lo que hacen los medios que estamos criticando es adormecer el espíritu crítico, y creemos que hay que despertarlo. Debemos pensar en lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y en el hecho de que no estamos haciendo nada para cambiarlo.

Después de toda esta evolución, de este disco tan complejo y experimental y de estos resultados tan sólidos que habéis obtenido, ¿qué futuro queréis que tenga Belako a partir de ahora?

Cris: Un futuro ideal sería poder vivir de la música. Eso sería cojonudo. Sería la consecuencia de que estamos haciendo cosas que siguen gustando. Seguimos haciendo temas nuevos y seguimos en este momento que tenemos presente desde que hemos empezado, y mientras esto sea así y sigamos tocando por ahí y sacando discos esperamos que eso pague el alquiler.