Cuatro chicas cuentan lo que les atormenta y les destruye. Es esa sociedad británica tan políticamente correcta que lo incorrecto duele más que en cualquier otra parte del mundo. El ruido es la mejor forma de dar voz a esos gritos de paciencia que con tanto trabajo les ha costado mantener… hasta ahora. Goat Girl es la banda revelación de rebeldía y antitradicionalismo.

Con motivo de la publicación de su primer disco –y de algunos singles anteriormente presentados que dieron buena muestra de lo que vendría después–, entrevistamos a dos de sus integrantes, Clottie Cream (vocalista y guitarrista) y Rosy Bones (batería), que luchan codo con codo en representación de una banda para quitarse el sombrero.

Publicaremos esta entrevista dentro de una sección que dedicamos a bandas emergentes, pero, ¿un grupo emergente es obligatoriamente aquel que presenta su primer trabajo?

Rosy: Claro, es como si diéramos a conocer a nuestro bebé como banda.

Clottie Cream: Hasta ahora sólo hemos tenido respuesta respecto a nuestros primeros singles, pero a partir de este momento podremos recibir una opinión sobre nuestro progreso, a pesar de que todo haya ido muy rápido desde que empezamos con ello. Sin embargo, hemos tardado un tiempo en encontrar productor.

¿Cuándo os disteis cuenta de que estabais confeccionando un álbum como tal?

R: En realidad no lo hicimos de esa manera (componer para un largo). Simplemente comenzamos a tocar sin saber dónde iban a parar esas canciones. Por eso no podemos decir que empezamos a concebirlo como tal en un momento concreto.

C: Durante este tiempo comenzamos a aprender cosas sobre los escenarios, nos marcaron algunas cosas y experiencias que tuvimos… quizá no disfrutamos en algunas ocasiones con ello y pensamos que no nos serviría para nada. De hecho, cuando empezamos con las primeras grabaciones no sabíamos ni qué queríamos lograr con ellas. Pero dimos con nuestros productores y entendieron el sonido que queríamos darle. Algo más experimental, no necesariamente con una estructura clásica sino algo más improvisado.

Queríamos algo más experimental, no necesariamente con una estructura clásica sino algo más improvisado.

Al contrario que en la mayoría de los discos actuales (incluyen diez canciones o menos), vuestro debut parte con diecinueve temas. ¿Es arriesgado?

R: No creo que ese sea un aspecto que nos diferencie, sobre todo porque algunos cortes son de poca duración. Quisimos incluir unas canciones que dieran cierta estructura al disco, que tuvieran una historia que contar, que provocaran algo, que representaran algo.

Hay partes del disco que son instrumentales y funcionan como puentes entre los temas. ¿Qué creéis que añaden estos cortes a esa narrativa?

C: Tenemos confianza en que cada pieza instrumental funciona por sí sola cuando se escucha por separado pero también complementan a las canciones que separan. Son partes que surgieron de algo improvisado y reflejan las situaciones que las rodeaban cuando fueron grabadas, algunas de ellas por la noche, y eso es lo que evoca… suenan a oscuridad e incluso a miedo. Además, se suman a los temas que siguen o preceden y funcionan como pausas y contrastan con las otras. Simplemente es otra forma de escuchar nuestra música, no sólo poniendo las canciones que son canciones porque hay voz, estribillo y, en definitiva, una estructura.

He leído algunos artículos en los que se os tilda de indie-rock y otros en los que se dice que rompéis las reglas, algo que es habitual cuando no se sabe cómo definir el sonido de una banda.

C: Creo que eso pasa simplemente porque entra mejor por los oídos y se percibe mejor ese género como etiqueta que decir que tocamos trash-rock, pero todo consiste en sentarse y escuchar algo de lo que hacemos. Lo que suena no tiene por qué sonar a unas influencias determinadas y, de hecho, suena a muchas cosas porque cada canción presenta texturas distintas y eso es lo que buscamos cuando hacemos música las cuatro. Esa etiqueta responde de manera rápida el camino al que se dirige un grupo porque no todo el mundo sabe distinguir qué está escuchando de manera instantánea. Entiendo que así sea pero estoy completamente en desacuerdo en que seamos una banda indie en esos términos [Risas].

Fotografía: Hollie Whitaker
Fotografía: Hollie Whitaker
En la nota de prensa de Goat Girl se incluía la siguiente frase: “Queríamos un productor que nos dijera qué era lo que iba a funcionar mejor”. ¿Fue eso lo que encontrasteis en Dan Carey?

R: Partimos con la idea de que no sabemos nada de producción. No somos productoras, básicamente [Risas]. Pero sí teníamos distintas ideas de cómo debían sonar nuestras canciones, así que lo dejamos en sus manos poniendo sobre la mesa el contexto en el que nos gustaría que sonasen esas canciones y las historias que narraban.

No es raro leer que “sois la salvación a la resaca del britpop”, cuando en realidad no debería sorprendernos lo que se sale de la norma con la cantidad de música que hay…

R: Es raro saber que significas algo cuando sólo queremos disfrutar lo que hacemos como banda. No nos gustaría ser esa “salvación” ni un grupo que funciona como sucesor de otro artista, miramos más por cómo evoluciona nuestro sonido. No queremos pensar en qué pasara en el futuro, de momento tenemos una proyección a corto plazo y queremos hacer algo que sea realmente interesante, seguir teniendo la oportunidad de crear.

¿Creéis que es imposible hablar de una formación musical sin hacer referencia a otros grupos del pasado o actuales con sonido similar?

C: En realidad es bueno que hablen de ti con ciertas referencias, si son buenas, claro. Pero siempre que se tenga la intención de dejar claro que cada grupo funciona a su manera. Nosotras no recogemos el testigo de nadie de manera intencionada ni tampoco queremos ‘completar’ su sonido. Pero creo que es inevitable hablar de algo haciendo referencia a otra cosa porque ya se tiene una imagen asentada de esa otra cosa y aporta contexto. Ha habido y hay tanta música que es imposible englobarlo en una sola palabra.

En vuestra opinión, ¿es cierta la imagen que tenemos en Europa de la música británica? Porque de allí son algunos de los artistas más venerados como Joy Division o The Smiths, por ejemplo.

C: No entiendo por qué la gente no disfruta de lo que nos rodea ahora, es como que rechazamos el momento en el que hemos nacido y en el que vivimos y se fijan en lo que pasó en la música hace años. Ha habido una progresión y se han investigado potenciales tan importantes de la música recientemente que no tiene ningún sentido que lo hagan.

Si vuestras canciones no son políticas, ¿por qué pensáis que los periodistas tenemos la necesidad de preguntaros vuestra opinión sobre el ‘Brexit’?

C: Más que habar sobre la situación política intentamos hacer letras sobre sus consecuencias en la sociedad, y eso es lo que parece llamar la atención de quien lee las letras. En realidad no hacemos otra cosa que hablar sobre las referencias que tenemos, que son las que vemos allí, donde vivimos. Escribo canciones sobre las reacciones de las políticas que lleva a cabo el Gobierno. De todas formas, es una responsabilidad para el que escribe hablar de la condición del ser humano y sus reacciones con la gente que le rodea porque cada uno tiene su propia percepción. También es complicado decir algo con ironía sin que exista la posibilidad de que alguien se ofenda con ello.

Digamos que con este mundo tan sucio que nos rodea es necesario que cuatro chicas alcen la voz para cantar sobre lo que no les gusta de él.

C: Bueno, también estamos en el momento en el que la mujer ha dicho que ya basta y todas nos sentimos un poco más fuertes desde que dio comienzo el Me Too. Ahora puedes hablar con libertad sobre tus sentimientos y tu condición sexual sin que pase nada. Es necesario que la igualdad exista, sin importar el género de quien diga la verdad. Nunca he pensado que por ser una banda de chicas tenemos que hablar de todo eso, solo lo hacemos porque somos mujeres.

R: Contamos cosas que son importantes para nosotras y nos afectan. No deberían sorprenderse de que contamos esas cosas y de esa manera. Ahora no solo puedes decir lo que se te pasa por la cabeza, es que puedes actuar, hacerlo como quieras. Lo que es diferente para la gente es algo normal para nosotras.

Creo que nos etiquetan como indie-rock porque entra mejor por los oídos y se percibe mejor ese género como etiqueta que decir que tocamos trash-rock. Lo que suena no tiene por qué sonar a unas influencias determinadas porque cada canción presenta texturas distintas.

Una de las canciones con la que seguro que nos hemos identificado muchas mujeres es con “Creep”, que habla sobre el acoso en el metro.

C: Fue algo que me pasó con un tío en el tren. Me sentí muy incómoda y a la vez pensaba que no podía decirle nada… creo que tiene algo que ver con la cultura londinense, que te hace pensar eso, que tienes que conformarte con lo que tienes delante y que estás segura en todo momento, es decir, pasar por alto que ocurren estas situaciones. La sensación de que tienes que tener educación y compostura fue la que me frustró en ese momento, sabiendo que si decía algo ninguna de las personas que estaba en ese vagón iba a apoyarme o simplemente interesarse en si yo estaba bien. En realidad son esas malas situaciones las que activan tu mente para sacar algo creativo de ese mal rato.