Las Hinds irrumpieron en el panorama nacional como una fuerte patada en la boca que muchos anquilosados críticos musicales no supieron cómo tomarse. Y mira que en España ha habido, sobre todo en la época de la Movida, grupos no sólo femeninos sino también con espíritu, actitud y (por qué no decirlo) dominio de los instrumentos completamente punk. Pero por lo que sea, ver a cuatro chicas jóvenes disfrutando de la vida de músicas y mostrando su hedonismo en redes sociales no debió de gustarle a algunos anticuados.

Yo las conocí en un conciertazo que dieron en Madrid junto a Exnovios y Tall Juan en una repleta sala BUT. Durante algún momento de 2016 parecía que todo el mundo en Madrid era amigo de Carlotta Cosials. Cuando tocaban la última la peña empezó a montar jaleo y se subieron al escenario mientras el gorila de turno intentaba impedirlo. La propia Carlotta tuvo que decirle, como podía mientras cantaba, que les dejara subir. Y al final aquello parecía el videoclip de “Hey Jude”.

Ese era el fenómeno Hinds. Cuatro chicas que habían conectado con el público, de su edad principalmente, y que había generado una gran legión de fans con su autenticidad y con poco o nada editado: un par de canciones en Bandcamp y algunos vídeos en YouTube. Como veis, la juventud en España no escucha nueva música de guitarras, sólo oyen trap y no se interesan por la música en directo…

Queremos más pop happy y de alma lo-fi para disfrutar sin demasiadas preocupaciones

Las Hinds irrumpieron en el panorama nacional como una fuerte patada en la boca que muchos anquilosados críticos musicales no supieron cómo tomarse. “I Don’t Run” viene a consolidar su propuesta y a ellas mismas.

Pero bueno creo que aquí habíamos venido a hablar de su segundo álbum, “I Don’t Run”, y para ello tenemos que pasar por el primero, con el que se presentaban en esto de la industria. En él, trataban de transmitir su directo: pop happy y de alma lo-fi creado para disfrutar sin demasiadas preocupaciones. La única pega que se le puede poner a ese disco es que no destaca en la producción ni en la ejecución –ni falta que les hace–. No vamos a descubrir ahora que las Hinds no son precisamente virtuosas con el instrumento, como se encargó de recordar con sorna algún fan cuando tocaron en el escenario grande del FIB en el verano de 2016. Pero sí que son grandes a la hora de crear melodías, arreglos de guitarra sencillos pero efectivos y de trasladar todo eso al escenario.

Fotografía: Alberto Van Stokkum

“I Don’t Run”: la evolución lógica de las Hinds

En esta ocasión se han alejado pretendidamente del sonido lo-fi para grabar un disco con un potente sonido británico. Al más puro estilo The Libertines, banda con la que siempre me ha gustado compararlas, o incluso con los riffs potentes y coreables de The Strokes.

Con todo esto a sus espaldas y más de 100 conciertos encima durante 2017 around the world, ya tocaba un segundo LP que por supuesto esperábamos con bastantes ganas. Y en esta ocasión se han alejado pretendidamente del sonido lo-fi para grabar un disco con un potente sonido británico. Al más puro estilo The Libertines, banda con la que siempre me ha gustado compararlas, o incluso con los riffs potentes y coreables de The Strokes. Las Hinds han crecido muchísimo en lo musical y ahora sus temas suenan con un empaque brutal, tal y como demuestran en “The Club”, toda una declaración de intenciones de por dónde van a ir los tiros en este disco y donde cantan que “I wanna show you it’s cool to grow up”. En otras palabras: había que crecer musicalmente y en todos los sentidos.

En “Soberland” van incluso a mezclar las guitarras dreamy de Mac DeMarco con el punch de Twin Peaks para obtener como resultado otro de esos medios tiempos sexys que tanto les gustan y en el que se van turnando Cosials y Ana Perrote al micro con su energía habitual. De hecho, en “Linda” será ella misma quien empiece con la voz cantante en una pieza que recuerda a The Big Moon, a las que ahora se han acercado más que nunca con este “I Don’t Run” en el que desde el título cuentan que está bien esto de crecer, pero sin prisas. Y así sigue la cosa en “New for You”, primer adelanto con un videoclip desde el que ya reivindican el papel de la mujer en la música. En él se ven jugando un partido de fútbol con amigos y amigas. Una buena forma de gritar que el mundo está cambiando.

La tónica general de “I Don’t Run” es bastante clara: canciones muy guitarreras pero que ahora suenan redondas, como lo haría cualquier grupo de indie-rock británico. Perdemos la frescura, sí, pero ganamos en calidad de sonido, y al final se agradece bastante. Aunque han vuelto a grabar en el estudio de Paco Loco, resulta obvio que se nota la mano de Gordon Raphael (productor, entre otros, de The Strokes) a la hora de conseguir un sonido que se aleja de “Leave Me Alone” para cristalizar en algo más complejo y compacto.

Pero también hay momentos para el lo-fi garajero, como en esa “Echoing My Name” donde vuelven las Hinds del primer disco con una melodía casi naif que va creciendo progresivamente hasta un estribillo que, como siempre, cantan a voz en grito. Y esa es la tónica general de “I Don’t Run”: canciones muy guitarreras pero que ahora suenan redondas, como lo haría cualquier grupo de indie-rock británico. Perdemos la frescura, sí, pero ganamos en calidad de sonido, y al final se agradece bastante. En “Tester” ocurre algo parecido, con un inicio lento y dulce que rompe pronto para terminar por ser uno de los temas más potentes y bailables, destinado a crear muchos alegres pogos este verano por todo el mundo.

Aunque han vuelto a grabar en el estudio de Paco Loco, resulta obvio que se nota la mano de Gordon Raphael (productor, entre otros, de The Strokes) a la hora de conseguir un sonido que se aleja de “Leave Me Alone” para cristalizar en algo más complejo y compacto. Así ocurre en “Finally Floating”, donde la potente batería y los riffs pegadizos están presentes y donde vuelven a cruzarse las voces como los más gamberros The Libertines hacían en “Can’t Stand Me Now” y en tantas otras. Las dos voces vuelven a luchar y a flotar hasta un solo final el cual vuelve a demostrar que muchas veces en la música menos es más. Llega el momento de parar y relajarse con “I Feel Cold but I Feel More”, otro momento para flotar en el que el bajo de Ade gana fuerza y se muestra mucho más presente en toda la canción entre chillidos marca de la casa justo antes de llegar a la recta final de este trabajo.

Se cierra una etapa para las Hinds. La del paso de espíritu joven al de la madurez a través de un segundo trabajo de larga duración que suena mucho mejor y en el que demuestran que no han querido continuar simplemente con lo que les ha funcionado todo este tiempo.

Para “To the Morning Light” regresan las Hinds más divertidas, con sus voces saturadas y un riff juguetón, certero pero que demuestra que no han perdido esa frescura a la hora de componer y acomodar los cortes. Así, los cambios de intensidad y ritmo vuelven a jugar con las guitarras pretendidamente sencillas que crecen hasta el final. Sin embargo, también tenemos momentos para el pop más clásico en “Rookie”, donde coquetean con ritmos beatlescos sesenteros entre subidas y bajadas antes de llegar al clímax final. Tras esto, que parece el cierre lógico del disco, queda una especie de bonus track casero: “Ma Nuit”. Aquí vuelve el lo-fi de una latosa guitarra española y se atreven a cantar a caballo entre el castellano, el inglés y el francés; una pieza tan políglota como melancólica que pone punto y final a “I Don’t Run”.

Y con él se cierra también una etapa para las Hinds. La del paso de espíritu joven al de la madurez a través de un segundo trabajo de larga duración que suena mucho mejor y en el que demuestran que no han querido continuar simplemente con lo que les ha funcionado todo este tiempo, dando un salto de calidad en el sonido y en la ejecución.

Hinds – I Don’t Run

7.5

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Hinds vuelven dos años después de su debut en largo con “I Don’t Run”, un segundo disco de sonido redondo y potente pero con el mismo espíritu juvenil de siempre, demostrando que se puede crecer sin perder la magia y el estilo de sus primeras composiciones.

Up

  • Sin duda, el sonido en general. Los sencillos riffs de guitarra ahora aparecen mucho más vigorosos, las baterías y los bajos rellenan. Una evolución lógica.
  • Las canciones que continúan hablando de hedonismo adolescente siguen funcionando.
  • Su acercamiento a grupos más potentes (The Strokes, The Big Moon) sin dejar de lado su espíritu lo-fi.

Down

  • La última canción es un bonus track divertido, pero nada más.