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Vamos a parar de tocarle la moral a A$AP Rocky, porque esperamos tanto de él que ya no sabemos ni lo que queremos que nos dé: “A$AP Forever” podría suponer el principio de todo Internet callándose la boca acerca de su supuesto estatus de llama que se apagó demasiado pronto. Atención, damas y caballeros, que A$AP Rocky está testeando su caída libre a la gloria.

¿Pero qué es lo que quiere la gente de A$AP Rocky, a ver? Vale, cierto es que “Live.Love.A$AP” fue poner el listón muy alto nada más empezar; hubo muchos que jamás se habían drogado en sus puñeteras vidas y que volaron un poquito con aquel ghettomístico “Purple Swag” que colocaba tanto como descolocaba. Igual de verdadero se reconoce, pues, lo de que “the bigger they are, the harder they fall, como dice Rocky en su recién salido de fábrica “A$AP Forever”, primer single oficial de un cuarto álbum que, presumiblemente, va a llamarse “TESTING” y que, supuestamente, saldrá este año rodeado de misterio, humo y cortinillas de estrella. Plagados están YouTube y Twitter de fans que creyeron encontrar en la nueva gran esperanza de Harlem una entrepierna estable a la que dar placer oral metafórico y que, en su lugar, se vieron en caída libre junto a una carrera musical que culminaba en bromitas del tipo de las que colgó en SoundCloud en enero, “like dominos, nigga, Geronimos. No vamos a negar tampoco que su último proyecto de magnum opus, “At.Long.Last.A$AP”, fuera bienintencionado aunque imperfecto, pero es que ni Anthony Fantano le da tregua: ¿qué hace o deja de hacer A$AP Rocky que nos decepciona tan profundamente? ¿Por qué le exigimos tanto? Pues no tengo ni idea, pero espero que un sample del “Porcelain” de Moby y una chulesca oda a la autenticidad puedan saciar nuestros puñeteros apetitos de excelencia, hostia ya.

Y no es casual que “A$AP Forever” huela a himno actualizado de Nueva York y cite a la vez a otro harlemita como Moby, precisamente; si bien el largo que se avecina del líder de la A$AP Mob va de testar nuevos sonidos, como da a entender su propio nombre, no se trata de probar cosas al tuntún, para nada: aquella filosofía consistente en esforzarse mucho para que todo parezca espontáneo del principio se mantiene hasta hoy, igual que la peste a Harlem. Abandona lo caleidoscópico y psicodélico que abrumaba en “At.Long.Last.A$AP” y regresa a un lugar en el que, discográficamente hablando, nunca lo habíamos visto estar: la costa este (siendo él un neoyorkino que exudaba adoración por Houston a través de todos los poros). Jamás antes fue tan frugal, estuvo tan despojado de adornos, ni había transmitido semejante sensación de… ¿Claridad? Los planos del vídeo de acompañamiento, además, poniéndose a tope por el suelo con los colegas, recuerdan a las escenas de entrañable bajo presupuesto de sus primeros clips, mientras que su siempre vanguardista estética giratoria (que va firmada, como de costumbre, por el oscurantista colectivo visual asociado a la Mob AWGE) es testigo de lo alto que ha volado desde entonces. En esta aparente y lenta carrera de fondo hacia la madurez parece haberle influido sobremanera (y viceversa) su amigo del otro lado de la llanura Tyler, the Creator, y aunque a pocos insatisfechos patológicos haya convencido, “Bad Company”, otro sencillo aleatorio lanzado la semana pasada, este también es síntoma patente de que algo tan raruno como “At.Long.Last.A$AP” pero tan arrebatador y efectivo como “Live.Love.A$AP” está al caer (o, como mínimo, un ensayo de ello). Relajaos, gente, que A$AP Rocky puede estar a punto de daros lo que queréis.