Está claro que en casi seis décadas de rock ‘n’ roll ya ha habido grupos que han sonado a casi todo. Tanta variedad es de hecho la culpable de que haya una enorme cantidad de etiquetas y adjetivos aplicables al rock (y no el empeño de los críticos y snobs). Sin embargo, el efecto colateral de esta precisión en la descripción es que la inmensa mayoría de bandas actuales encajan tan bien en estos compartimentos artificiales que aportan poco al estado del arte del género. Es por eso que se agradece tanto la existencia de grupos que, como termitas de dibujos animados, carcoman las tablas de esos cajones y entremezclen en su ADN estilos y subgéneros a priori bien diferenciados.

Texxcoco, a quienes llevamos reivindicando desde el que fuera su primer concierto en territorio continental allá por el 2016, son ese grupo. Y las paredes que han agujereado a base de guitarrazos son las que separan el noise del garage, el punk del indie Pixies, y el pop de la oscuridad de Interpol. Así escrito suena tal vez demasiado ambicioso y hará enarcar más de una ceja. Afortunadamente no soy yo el que te va a convencer de su música, pues para eso acaba de ver la luz su primer disco en el formato de larga duración: “Disorder”.

Texxcoco o el descontrol como única norma

Las paredes que han agujereado Texxcoco a base de guitarrazos son las que separan el noise del garage, el punk del indie Pixies, y el pop de la oscuridad de Interpol.

Para describir el sonido de Texxcoco hay que recurrir a partes iguales a la urgencia de sus reverenciados Thee Oh Sees, pero también al toque oscuro de The Cure y la potencia de Pearl Jam. Adriana Moscoso (cantante y guitarra), Héctor Pérez (guitarra), Joshua Delgado (bajo) y Cristian Muñoz (batería) le añaden a ese sonido un algo intrínsecamente canario, un deje tropical que impregna todos sus temas. “Disorder” es, como su propio nombre indica, desordenado, pero también ligado por la fuerte personalidad de un grupo cuya única norma inquebrantable es perder el control en cada tema.

Fotografía: Fer Valenti

“Disorder”: manual variado y magistral de rock ruidoso, garajero y con un toque subtropical

Texxcoco son una de las puntas de lanza de una nueva generación de bandas españolas que están renovando la escena y aportando una frescura que parecía peligrar en la escena independiente. Su fusión de grunge, post-punk, garage, rock ‘n’ roll y jangle tropical se absorbe vía tímpanos que da gusto.

Así, nacida del caos, empieza a sonar Crazy Mama. Desaliñada, eléctrica, chirriante, acelerada, y una decisión arriesgada como tema de apertura. A partir de ahí, la cosa va para arriba. Así, Lucifernando” —uno de sus clásicos en directo– ostenta el honor de tener el mejor nombre de canción del año, mientras que el principal logro de la gran The Otheres martillearte la cabeza contra la mesa mientras un punteo extraordinario sobrevuela la habitación. Si No Controlsigue en esa línea de rock sucio y quema-amplificadores,Depressure suena a noise crudo y oscuro, algo gótico. Como unos Belako de “Eurie” más aguerridos o una revisión millennial del “Boys Don’t Cry” (al que recuerda también la portada de Lía Ateca). Un nuevo matiz, el gris oscuro, que añadir a la variada paleta de colores de los canariones, y de hecho uno de los mejor conseguidos.

Cuando me senté a escribir esta crítica me dije a mí mismo que no iba a comentar el tema de la censura del ya viral vídeo de Velvet Love, porque ya se ha escrito mucho (y mejor que yo) sobre el asunto. Y porque lo que de verdad les gustaría a Adriana y compañía es que viviéramos en una sociedad tan normal que no se escandalizase por ver unos pezones. Por desgracia sólo hay que darse una vuelta por los comentarios del videoclip para comprobar que las reivindicaciones siguen siendo necesarias. Así que me limito a felicitar desde aquí a la banda, que le ganó la batalla a un gigante como YouTube por el puro peso del sentido común. La canción, que es lo que nos ocupa, muestra que entre guitarras jangle y un aire mucho más relajado la voz de Adriana brilla tan bien, si no mejor, que en medio del ruido.

Para describir el sonido de Texxcoco hay que recurrir a partes iguales a la urgencia de sus reverenciados Thee Oh Sees, pero también al toque oscuro de The Cure y la potencia de Pearl Jam. “Disorder” es, como su propio nombre indica, desordenado, pero también ligado por la fuerte personalidad de un grupo cuya única norma inquebrantable es perder el control en cada tema.

Ni siquiera un Interludio significa lo mismo para Texxcoco que para el resto de los mortales, por eso la susodicha es una de las balas más afiladas del cargador que es este disco. Pero es la enésima cara de Texxcoco la que me termina de enamorar. Y es que Thank You for Being a Whoreharía que Alicia Bognanno de Bully sintiera entre envidia y preocupación por la competencia. Un temazo punk vieja escuela construido a ladrillazos que no termina, se derrumba, antes de los dos minutos. Le siguen I Wondery el primer single del disco, la fresquísima No Beach, que son menos cosecha del 77 pero igualmente rabiosas. En el cuadragésimo séptimo golpe de mano estilístico del disco, I.D.G.A.F le pega duro y seco al grunge (¿hay otra manera?). A la vez, probablemente es aquí donde más claramente se ve el homenaje a Joy Division del título del disco, aunque mezclado con la energía eléctrica de la banda resulta en un tema desquiciado que en la Seattle de los 90 habría arrasado salas de conciertos.

Por su parte es Brain Eraser el único momento en el que inconscientemente desconecto de la música, pese a que tampoco se pueda hablar de tropezón. La cosa remonta para el final, en una Disorder que suena a remedio casero contra la resaca de todo lo anterior con un fantástico toque al Dinosaurio Junior. Y es que aunque mezclar alcoholes es lo peor para sobrevivir al día siguiente, la fusión de grunge, post-punk, garage, rock ‘n’ roll y jangle tropical de Texxcoco se absorbe vía tímpanos que da gusto.

Texxcoco son una de las puntas de lanza de una nueva generación de bandas españolas que están renovando la escena y aportando una frescura que parecía peligrar en la escena independiente. Junto con Carolina Durante, Favx, Medalla, Holy Bouncer, los Nastys, la Plata y demás, el futuro más inmediato del rock en nuestro país no parece peligrar, siempre y cuando siga habiendo oídos abiertos y gente en los pogos.

Texxcoco – Disorder

8.3

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115

Texxcoco aprueban con nota su prueba de fuego. Y es que para fuego el de los trece temas que componen este “Disorder”: manual variado y magistral de rock ruidoso, garajero y con un toque subtropical.

Up

  • Constatar el crecimiento imparable de una banda tan joven.
  • Sucesión de temas que por sí solos enganchan, sin bajar el nivel en ningún momento.
  • Dinosaur Jr., Joy Division, Thee Oh Sees, The Cure: todas tus bandas favoritas en el mismo vaso.

Down

  • Dejan a explotar en el futuro esa vena oscura y gótica que se les intuye.
  • “Crazy Mama” y “Brain Eraser” por debajo del nivel medio.
  • Poned las letras en Internet, muchachos.