Unknown Mortal Orchestra, llamados de ahora en adelante UMO, es de esos grupos que engañan desde que se lee su nombre, más cerca del despiste que de una gran banda que encabeza festivales. Pero, ¿y qué?

A lo largo de estos últimos siete años, la banda neozelandesa liderada por Ruban Nielson ha demostrado que la anterior percepción es equívoca y simplista. Lo corroboran tres discos previos, “Unknown Mortal Orchestra”, “II” y “Multi-Love”, auténticas obras maestras del buen gusto y la transformación musical.

Pero si hay algo que tienen en común estos tres álbumes es el interés por la distorsión, elemento que han hecho suyo y se ha convertido en seña de identidad. Y es que parece que seguirán por la senda de lo rugoso y sucio si atendemos a “American Guilt”, single-adelanto de su nuevo disco. Hablamos con Nielson para que nos dé pistas sobre “Sex & Food”, uno de los largos más esperados del año.

Algunas canciones de este nuevo disco hacen referencia a la simplicidad de los últimos tiempos. ¿También tiene algo que ver que el título sea “Sex & Food”?

La razón por la que decidí titularlo así es porque todo parece demasiado complicado y no me gustaría dar la impresión de algo equivocado, político o serio. En lugar de hacer algo complicado quería hacerlo divertido y estaba preocupado por el título ya que es algo que, de primeras, te llena. Quería dar la impresión de que lo que se va a escuchar será agradable.

¿Crees que ambas palabras, sexo y comida, están íntimamente relacionadas con nuestras necesidades primitivas?

En mi opinión, eso es justo lo que parecen necesitar en Estados Unidos [Risas]. La gente está dividida, en desacuerdo con todo como la política, las clases sociales… y creo que tanto el sexo como la comida son las dos únicas cosas que entienden por igual y que les hacen felices. Quizá solo podría llamarse “Food”…

La gente está dividida y creo que tanto el sexo como la comida son las dos únicas cosas que entienden por igual y que les hacen felices.

¿Es fácil componer con tanta negatividad y pesimismo sobre bases optimistas?

Puede ser. Hay veces que encuentro cosas jodidas sobre las que escribir, tengo de fondo algo heavy y lo incluyo. Pero me parece más divertido coger una canción pop y verter sobre ella algo cínico u oscuro, eso me llena mucho más y creo que da algo nuevo que no esperas.

Hay muchas canciones en las que es prácticamente imposible escuchar lo que dices porque tu voz aparece distorsionada. ¿Cómo y por qué decides incluir este elemento?

A veces canto demasiado raro como para que me entiendan y creo que es interesante no entender lo que se dice inmediatamente después de escuchar algo. Creo que cuando canto digo cosas que suenan bien aunque no tengan coherencia y pienso en los sonidos o cómo debe sonar una estrofa antes de componer su letra. No me importa mucho que no se me entienda; todo el mundo sabe inglés, así que tampoco es un problema leerlas después si se buscan por ahí. Me interesa mucho más el sonido, la potencia que tiene cuando se escucha una canción, que el hecho de que se capte el mensaje primero.

¿Cómo te das cuenta de que la distorsión es un buen complemento para una determinada canción?

Me apasiona la distorsión, sus tipos y posibilidades. Nunca sé cuál le vendrá bien a cada corte del disco. Cuando escucho una canción o un álbum de alguien intento adivinar cuál es la distorsión que ha elegido y si es digital o analógica. Cada sonido tiene una distorsión distinta y es lo que intento demostrar en cada tema, a pesar de que no sea comercial; eso no me importa porque es muy divertido ensuciar las canciones así.

¿Y cómo consigues trasladar esos sonidos a un concierto en directo?

También intento seguir esa inquietud tan nerd que tengo cuando toco en directo las canciones que he grabado antes en un estudio [Risas]. Hay algunas cosas que son más difíciles de transmitir en un concierto pero la nueva banda tiene muy interiorizado eso… y simplemente lo amamos. Podemos llegar a pasar horas y horas hablando de qué distorsión queremos incluir.

¿Te gusta improvisar con algunos temas para que no parezca que se escucha el disco sobre un escenario?

Me vuelve loco no saber lo que hago, incluso podría improvisar jazz con esta nueva banda. Ahora tenemos más músicos de jazz, así que quizá podríamos probar con eso: pasar de algo organizado a algo que ni está pensado, ponerlo junto y a ver qué sale. Vamos a intentar hacerlo al máximo. Pero no siempre podemos volar con algo y ponernos a hacer lo que nos da la gana porque la gente quiere escuchar las canciones como son. De esta forma, de seis veces que tocamos un tema en una gira quizá será en una cuando improvisemos.

¿Cuando acabas un concierto piensas que le has dado a la gente lo que buscaba de UMO?

Ufff, espero que sí. También es verdad que, como espectador, a veces no sabes ni lo que quieres. A veces te puede joder que hayan hecho una versión rara de tu canción favorita y otras veces te sientes agradecido de haber presenciado ese tema de manera distinta. Pero, en definitiva, intentamos hacerlo bien porque es gente que ha gastado dinero en vernos.

Me interesa mucho más el sonido, la potencia que tiene cuando se escucha una canción, que el hecho de que se capte el mensaje primero.

Debe ser difícil contentar a un público tan heterogéneo que busca escuchar un disco en directo por un lado y, por otro, intenta conocer la otra ‘cara’ de un grupo a través de una nueva experiencia.

Intentamos sonar lo más fieles al disco, pero no todo el tiempo. Simplemente no te sale… ¿y para qué? No gastas dinero en ir a un concierto y lo escuchas en casa. Nunca sonarás igual que en un disco por todo lo que hay detrás y la gente que piensa en eso es porque realmente le gusta la banda y no le importa que suene tal cual.

¿Qué canción del disco crees que define mejor la esencia de “Sex & Food”?

Mmmm… Elijo “Hunnybee”, probablemente sea mi favorita. Leí algo sobre que en Spotify la gente va saltando de canción en canción una vez hayan pasado unos quince segundos y, por eso, decidí incluir la voz mucho más tarde que eso para ver qué pasaba. Por el momento creo que es la que mejor encaja en este álbum.

Fotografía: Neil Krug
Fotografía: Neil Krug
Entonces, ¿por qué has decidido dar a conocer antes el single “American Guilt”?

Porque es una canción que pensábamos que iba a traer percepciones distintas. A algunos les iba a gustar porque son seguidores de UMO pero a otros les iba a parecer rara y ruidosa. Se la enseñé a mis amigos para ver cuál era su reacción y fue justo esa: dispar. O la amas o la odias. Demuestra exactamente los extremos de una opinión. Quizá si escuchas el disco entero y después el single te das cuenta de que forma un conjunto. En cambio, si primero te pones con “American Guilt” antes de que salga el álbum quizá te preocupes porque la banda haya cambiado su esencia, por así decirlo. Será una revelación.

Me vuelve loco no saber lo que hago, incluso podría improvisar jazz con esta nueva banda. Podríamos probar con eso: pasar de algo organizado a algo que ni está pensado, ponerlo junto y a ver qué sale.

¿Crees que tu música representa la escena psicodélica actual?

En realidad no me importa mucho en qué género se nos sitúe pero creo que tenemos un sonido determinado y que éste hace sentir cosas a la gente y que no suena a otras cosas, suena a una banda distinta.

Uno de los rasgos de UMO es el uso del sonido de baja calidad, lo-fi. ¿Es fácil estar al margen de los nuevos efectos de sonido de alta calidad?

Creo que es todo psicológico. Que pienses que tenga un sonido de calidad o todo lo contrario depende de cómo crees en ese sonido. A mí me llevó mucho tiempo encontrar el sonido exacto de la música que quería hacer. Empecé haciendo canciones muy limpias, con un sonido nítido… y me di cuenta de que eso no era lo mío.