Fotografía: Josh Brasted (WireImage)

Everything Now” no ha sido para nosotros –ni de cerca– uno de los mejores discos internacionales de 2017, aunque tampoco lo vemos tan horrible como se ha pretendido hacer creer. Así, ya os explicamos que los canadienses quisieron concebir un disco cuyo paratexto conceptual estuviera a medio camino entre el experimento y la extravagancia. Han procurado poner el dedo en la llaga del consumismo y la deshumanización, pero su frialdad tiene un límite y también nos ofrecen en “Everything Now” delicados y punzantes momentos de puro sentimiento. Con reminiscencias al pop setentero Arcade Fire lograron hacernos bailar mientras afloran crudas reflexiones sobre el mundo contemporáneo. En su momento el propio Win Butler quiso defender su creación a capa y espada durante una entrevista con Zane Lowe, pero ahora parece algo más comedido y cauto. O eso nos sugiere su charla con Laura Barton para The Guardian, cuando al principio asume que quizás “Everything Now” no sea una obra maestra al fin y al cabo:

Parte de mí espera que este disco sea nuestra mayor basura, nuestro álbum más horrendo. Porque si es así, entonces podríamos ser la mejor banda de todos los tiempos. Es muy gracioso para mí [Risas]. Si eso es lo peor que podemos hacer, estoy en paz.

Parte de la crítica respondió a los temas de los que estábamos hablando como: “¡Ya lo sabemos!”. “¿Estás preocupado por las grandes corporaciones? ¡Aburrido!”. Pero yo miro el momento en el que estamos. Tenemos una ‘reality star’ a cargo de los Estados Unidos, y todo lo que amamos y nos importa se filtra a través de esta increíble estructura corporativa. […] Hay algo distorsionado en la sugerencia de que una corporación como Apple pueda considerarse tan benigna. Algo como: “¡Oye, no somos Exxon, somos los buenos!”. Todos lo hemos aceptado.

“Voté por Obama, sólo he votado a los demócratas, pero no tengo un caballo en esa carrera, no estoy afiliado a nadie. Mis héroes son Martin Luther King y Gandhi”.

A ese respecto, Butler matiza que para él el problema es que la gente no entendió del todo la campaña satírica alrededor del disco, en parte porque en el mundo de hoy en día se ha perdido la capacidad para identificar qué es una broma y qué no. Además, también da pequeñas puntadas acerca de la problemática política en Estados Unidos (fácilmente extrapolable a más puntos del globo):

Nos sentimos muy inspirados por la era dorada de [la revista satírica de los setenta] National Lampoon. Según los estándares contemporáneos, algunas de esas cosas no funcionan: la foto que decía que habían encontrado a Hitler en el paraíso. Es realmente ofensivo, pero perfectamente ejecutado. Probablemente no lo estés haciendo bien si no está en ese límite. Muchos comediantes ahora dicen lo mismo: ya no actuarán en las universidades porque no se puede contar una broma. Las personas han perdido la capacidad de saber qué es una broma. Es muy orwelliano, es el canario en la mina de carbón. Los comediantes siempre han estado en primera línea sobre lo que la gente ha tenido miedo de hablar, y tan pronto como dejas de hacerlo es una pendiente descendente.

Creo que la izquierda estadounidense también es una locura. Soy independiente, nunca he sido un demócrata registrado. Voté por Obama, sólo he votado a los demócratas, pero no tengo un caballo ganador en esa carrera, no estoy afiliado a nadie. Mis héroes son Martin Luther King y Gandhi. Estoy mucho más del lado de MLK que del Occupy Wall Street en términos de mi filosofía personal. Lo que pasa con el movimiento por los derechos civiles es que se trataba de algo muy específico, y creo que la izquierda se está devorando a sí misma. Preocuparse de cosas que no son particularmente saludables; no se enfocan en lograr cosas reales, sólo en rascar la superficie.