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Para todo aquel que necesite un enésimo recordatorio de que Tyler, the Creator es el Big Mac de los liristas y todos los demás meros nuggets de pollo aquí tenéis “OKRA”, que solda lo mejor tanto de la rabia adolescente de los difuntos Odd Future como de la recién encontrada madurez de su fundador.

Sé exactamente lo que han pensado todos los fans de Tyler, the Creator que vayan a tener próximamente el intenso placer de verle en directo (en España será dentro del Primavera Sound 2018) tras escuchar “OKRA”: vamos a morir cuando toque esta. Pero no, no es que vaya a producirse una masacre colectiva frente al escenario, obviamente… O, bueno, al menos eso espero. Lo que sucederá es que la cantidad de testosterona que va a desatarse cuando caigan semejantes bajos será potencialmente peligrosa, es decir, que de un par de cardenales no se librará nadie que esté allí para pasárselo bien.

Hablamos del primer lanzamiento oficial desde el largo y admirado “Flower Boy” del pasado julio, sin contar aquel “ZIPLOCreminiscente a la costa este publicado por lo bajini en agosto. “OKRA” es todo de lo que no hay en su último álbum de estudio: minimalista y violento à la “Goblin” en la base, intrincado y poco coreable en las letras, brusco casi Death Grips en su ánimo… Y precisamente por todo eso llega con toda la intención de sellar la única cuestión que no había tratado específicamente el (por enésima vez) declarado ex-líder de Odd Future, quien, justamente, vuelve a reiterar en la letra acerca de su desconexión permanente del colectivo que parió en California allá por el año 2007, sustituida por una nueva y abnegada dedicación a su proyecto empresarial personalista, Golf (“Golf be the set, no more OF). Y es que “Flower Boy” confirmó a Tyler como muchas cosas, todas ellas positivas: maduro, auténtico, sólido, centrado, autocomprometido, perfeccionista… Pero no como la más esencial y la que debería ser más obvia: buen rapero.

Si versos con la potencia visual de “I’m Big Mac, I’m quarter pound, you chicken nugget no han servido para dejar las cosas suficientemente claras, planteémoslo de otra manera: ¿cuántas muestras de genialidad lírica como la de “OKRA” necesitan los aficionados al rap para dejar de mirar a Tyler, the Creator con esa inexplicable condescendencia respetuosa? ¿Cuándo vamos a dejar de pretender que es una de las personalidades más creativas e influyentes del hip-hop contemporáneo ÚNICA y CASUALMENTE por poseer una visión empresarial potente y una forma guay de vestir? Tyler es mucho más que un rapero, efectivamente, pero, aunque a veces ni siquiera a él mismo le parezca estético admitirlo, lo primero que es y será siempre es un rapero. Y “OKRA” vuelve a demostrar que uno de los mejores.