Han pasado tres años desde que los chicos de Ought lanzaron “Sun Coming Down”, un puntal que define el post-punk de esta década de cabo a rabo: menos ceñido a las fórmulas típicas del revival, más atrevido en lo estructural y con líricas más trabajadas y cercanas a esa insurrección post-marxista que caracterizó al movimiento originalmente. ¿Cuánto ha cambiado el mundo en estos tres años? Bueno, tal parece que hemos vuelto a 1984 porque una nueva Guerra Fría se está cocinando a fuego lento, y las opciones ideológicas a todo nivel parecen limitarse siempre a dos opciones: a favor o en contra de (inserte su causa).

“Room Inside The World” o cómo poner en común a Sade con Bruce Springsteen

Grabado en el Rare Book Room de Brooklyn junto al productor Nicolas Vernhes, lo llamativo de los adelantos que fueron apareciendo desde finales de 2017 (particularmente “These 3 Things” y “Desire”) era el cuidado en los arreglos y estructuras más consistentes. No implicaba necesariamente que fuesen composiciones accesibles, pero tenían potencial para llegar a un público más allá del conquistado con sus dos discos anteriores.

En estos tres años Ought han decidido tomarse su tiempo. El crecimiento frenético de la banda, alimentado por la aceptación de sus dos primeros álbumes, hizo que el grupo optara por poner los pies sobre la tierra, pero al mismo tiempo les hizo tomar conciencia de que podían aspirar a mucho más. Es así como el cantante Tim Darcy decide irse en solitario con un aventurero “Saturday Night” donde se revelaba la necesidad de refrescar el sonido de Ought con incluso más fuerza que en “Sun Coming Down”, y a la vez firman con Merge Records para la grabación de su tercer LP “Room Inside The World”.

Grabado en el Rare Book Room de Brooklyn junto al productor Nicolas Vernhes, lo llamativo de los adelantos que fueron apareciendo desde finales de 2017 (particularmente “These 3 Things” y “Desire”) era el cuidado en los arreglos y estructuras más consistentes. No implicaba necesariamente que fuesen composiciones accesibles, pero tenían potencial para llegar a un público más allá del conquistado con sus dos discos anteriores.

Tonos ásperos que abordan la ausencia, la desconexión emocional y la fe perdida ya no sólo en rasgos concretos de la humanidad sino que ahora también incluyen el descrédito de una bandera o una causa nacional se ven reflejados tanto instrumental como líricamente en “Room Inside The World”, haciéndolo de algún modo un trabajo continuista sin sacrificar fuerza o capacidad de sorpresa en ningún momento.

El LP lo abre “Into the Sea”, que del piano con el que introduce se transfigura en una pieza típica de Ought: muchos cambios de ritmo, guitarras erráticas, una batería tan inusual como cabe esperar del post-punk y la voz de Darcy estableciendo unidad partiendo de sus tonos graves sin caer en exageraciones. Aquí se refleja algo decisivo a lo largo del LP, y es la ambición renovada de la banda.

Turno de “Disgraced in America”, donde se recurre a la jugada (más frecuente desde que Trump asumió la presidencia) de la desmitificación del sueño americano. Cuando Tim canta I’ll dance like a child again / I’ll die like a marine” es suficiente para mostrar la perdida de la inocencia y de la vida misma al servicio de motivaciones que no nos sirven a nosotros. Por su parte, “Dissafectation” es como un duelo a muerte entre lo androide, frío y despiadado de la instrumentación y la voz lastimera de Darcy.

Con esta placa los canadienses dan vida al que hasta la fecha es su trabajo más maduro y focalizado. Probablemente “Room Inside the World” sea la antesala para trabajos más desafiantes por venir.

Hasta aquí hemos podido notar que hay esmero en los arreglos, pero no necesariamente se traducen en algo sorprendente por parte de la banda. Sin embargo, con “These 3 Things” eso cambia notablemente. Darcy canta con más suavidad, casi expresando serenidad, mientras el ambiente explora el terreno con una instrumentación minimalista sin sacrificar esa aura inquietante que los caracteriza. Los arreglos de cuerda revelan nuevos matices y posibilidades para los canadienses, los mismos que se profundizan en una “Desire” que, descrita por el bajista Ben Stidworthy como “Sade conoce a Bruce Springsteen”, lo tiene a él mismo como protagonista de las acciones, estableciendo la melodía en un track que proyecta tanto espacio que hasta el mismo Darcy canta de manera inusualmente íntima para él.

Ese estado se mantiene con “Brief Shield”, en la que Tim expresa su sobrecogimiento (Over and done, place I’d run to / Deepest calm and tranquility / Brief shield in front of me”) ante esa atmósfera tan imponente, pero también una especie de macabra esperanza de que las cosas mejorarán: The shadow on the land, it creeps on patient / The ugly years of violent men, too creep on.

“Room Inside The World” no es un gran salto adelante, pero resulta evidente la evolución al no pecar en el uso (o abuso) de clichés post-punk y a cambio asimilar nuevas influencias que se manifiestan en su particular acople de formas y que, la mayoría de las veces, funcionan.

Luego de esa seguidilla renovadora la banda vuelve a su tono habitual para los últimos temas pero, sea por la novedad que los precedió o que simplemente no funcionan igual de bien, restan fuerza a lo que hasta el momento era un disco impecable. “Take Everything” retoma las guitarras del principio en una especie de vals pensado para establecer catarsis, evocando algunos tintes noise-rock en el proceso pero que no termina de cerrar, y “Pieces Wasted” además de no tener pasajes instrumentales memorables o atrapantes parece que intenta decir demasiadas cosas en una sola canción sin la misma inspiración o asertividad que acostumbran. La excepción a la regla es “Alice”, que concluye de manera tétrica, como si buscara disolver el sonido predominante en el LP o bien establecer vínculos con el sonido de su debut. Hay ecos de muerte, como evocando esa pose romántico-suicida-amenazante que ha dejado ver el post-punk en ciertas ocasiones a lo largo de su historia. Una buena recuperación con respecto a las dos pistas anteriores.

Tonos ásperos que abordan la ausencia, la desconexión emocional y la fe perdida ya no sólo en rasgos concretos de la humanidad sino que ahora también incluyen el descrédito de una bandera o una causa nacional se ven reflejados tanto instrumental como líricamente en “Room Inside The World”, haciéndolo de algún modo un trabajo continuista sin sacrificar fuerza o capacidad de sorpresa en ningún momento. No es un gran salto adelante (tampoco es que sea el primer grupo abordando esa clase de cuestiones), pero resulta evidente la evolución al no pecar en el uso (o abuso) de clichés post-punk y a cambio asimilar nuevas influencias que se manifiestan en su particular acople de formas y que, la mayoría de las veces, funcionan.

Ought – Room Inside the World

7.6

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Poco a poco Ought van labrándose su lugar entre los secretos mejor guardados de la escena independiente, y con esta placa le dan vida al que hasta la fecha es su esfuerzo más maduro y focalizado. Probablemente “Room Inside the World” sea la antesala para trabajos más desafiantes aún por llegar.

Up

  • Sin necesidad de alterar en exceso su registro o sus características más distintivas han aumentado de forma considerable el espectro de posibilidades en lo instrumental y hasta un poco en lo lírico.
  • No es un disco ‘anti-Trump’, pero en las letras saben abordar la introspección vista desde los tiempos que corren.
  • “Desire”.
  • El cierre con “Alice”.

Down

  • Algunas de las canciones de la segunda mitad parecen de relleno.
  • Deben sacrificar un flujo más claro en la suma de las partes y la escucha exige más concentración al oyente cuando se trata de encontrar ciertas gemas, pero el resultado final lo vale.