Aún recuerdo cuando unos chavales de la que era mi clase hace ya unos cuantos años vinieron con el móvil a ponerme un tema que unos conocidos suyos habían grabado. No tengo muy claro si por aquella etapa eran ya PXXR GVNG o no, pero igualmente casi tuve que aguantar la risa al oír lo que fuera esa cosa que me enseñaron.

Sonaba a algo que desde luego yo no había escuchado en mi vida. ¿Rap? Supongo que acostumbrado a escuchar a raperos estadounidenses aquello no podía etiquetarse exactamente como ‘rap’. ¿Un sucedáneo? El tiempo hablaría.

Esa no fue la última ocasión en la que los escucharía, ya que algunas veces por casualidad y otras a través de esta gente PXXR GVNG formaban parte de mi día a día, y recuerdo perfectamente el momento en el que salió el vídeo de “PXXRIN” porque ya no me reía tanto. La base era infinitamente más limpia y sólida que la que yo había escuchado tiempo atrás, con un sintetizador sublime y un bombo que cuadraba a la perfección con las voces; ya se podía sentir esa anarquía total que han seguido acumulando.

Haciendo memoria también puedo acordarme de la primera vez que escuché a Los Planetas. Fue “Que Puedo Hacer”, hace mucho tiempo, aunque después llegaron más canciones en el lugar adecuado y en el momento exacto. Himnos al día a día de cualquier chaval que pudiera tener mi edad (unos dieciséis o diecisiete años). Yo evidentemente me he ido haciendo mayor, y la música de Los Planetas también. Mayor no en el sentido peyorativo que hay del concepto hoy en la música, y es que Los Planetas no hicieron country, hicieron su propia música y la adornaron con lo mejor de esas atmósferas flamencas, dando como resultado su último álbum, “Zona Temporalmente Autónoma” (2017), y también otros tantos antes que este.

Los Planetas seguían siendo pop, rock o flamenco, pero acertaban una vez más al describir y acercarse a una generación (o varias aunque se insista en decir lo contrario) que se encuentra en ese mundo de desamores, drogas, fiesta, política, fútbol y otras historias que Jota nos va contando.

Decían en algunas entrevistas que ellos no hacían blues o jazz porque no eran de Nueva Orleans, eran de Granada. Visión simplista aparte (o pragmática si queréis verlo desde esa perspectiva), sírvame esto de hilo con PXXR GVNG, ya que un 50% de la banda –en el sentido más literal de la palabra– también es granaína. En concreto Yung Beef y Khaled, dos de los traperos más destacados en la escena urbana estatal actual. Ellos también se han hecho mayores, se les ha llamado de mil formas y han probado diversos palos dentro de su música (trap, dancehall, reggaetón…).

Yo particularmente me quedo con el trabajo por separado de Yung Beef a.k.a. El Seco a.k.a. Fernandito Kit Kat y otros muchos a.k.a.’s más. Trap triste de un hombre que no se encuentra a sí mismo y sobre un mundo que no cuenta con él. En la línea de esa descripción va “Ready Pa Morir” y su última mixtape de título tan laberíntico como sus letras y bases; un canto a la tristeza más bailable.

Llegamos al punto clave. Granada es una ciudad muy pequeña, tal vez diez veces más pequeña que Madrid o Barcelona, pero con una cultura y un amor por el arte infinito (y también muy particular). Quizá debido a esto último Jota se fijó en Yung Beef y concretamente en esa mencionada “Ready Pa Morir” en la que que Fernando anuncia de manera mesiánica que las calles se mueren y que con las calles él se muere también.

Jota, que se veía mayor para cantar eso mismo, adapta la letra una vez más sin ningún tipo de complejo y el resto del grupo hace la magia. Nació así “Islamabad”.

Para mí, la canción más contundente y redonda de “Zona Temporalmente Autónoma”, que ya es decir. Dura lo que una canción de este calibre debe durar, y en algo más de siete minutos a Los Planetas les da tiempo a hablar de corrupción, atentados, religión, pueblo, inocentes y culpables. No queda títere con cabeza en una pieza que más de un disgusto ha costado a ciertos medios y críticos, pero eso poco importa porque ha cerrado conciertos de la banda por media España y parte del mundo.

Ha gustado a quien tenía que gustar. A mí también, y en su momento no salía de mi asombro cuando alguien decidió vender esto como adelanto para un disco de Los Planetas. Pero si algo queda claro con toda la música que ha generado Granada es que la hacen, y sobre todo la venden, de la manera más alternativa posible.

Prueba de esto es que hace unos días veía las fotos del concierto de Yung Beef en la Apolo, cantando a su tristeza, a sus fiestas, a su hijo, a la gente que admira y a la que no sobre una jaula enorme situada en el centro de la pista, rodeado de personas de todo tipo que disfrutaban y perreaban cada letra que el granaíno y compañía entonaban. El trap es a día de hoy una realidad descomunal. Probablemente imparable.

Asimismo, Los Planetas son la única realidad imparable que probablemente queda del indie noventero, hay que vivirlo y por ello hay que entender “Islamabad”; hay que tener paciencia porque las guitarras llegan, la batería también y el “Estoy cayendo pa’rriba” que cantaba Yung Beef en la Sala Apolo, también. Declaración de intenciones, vaya.

“Zona Temporalmente Autónoma” es el título de un ensayo escrito por Hakim Bey que básicamente habla, grosso modo, de unos espacios ajenos a cualquier realidad o estructura política actual.

Quiero pensar que eso significan Los Planetas, PXXR GVNG, Yung Beef o Jota: una zona temporalmente autónoma de la música, con las reglas que cada uno se impone a sí mismo.

Quiero pensar que eso significa también “Islamabad”: el grito de revolución al inicio de la zona más temporalmente autónoma que existe.

Quiero pensar muchas cosas, y mientras tanto una canción de mi vida ha sonado tres veces, casi cuatro en realidad. Y cada vez me ha contado algo distinto. El nombre de esa canción se encuentra un poco más arriba, no quiero repetirlo porque me da miedo desgastarlo:

Tú sabes perfectamente lo que estoy diciendo”