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“Llorando en la Limo” deja entrever un nuevo trabajo que funcionaría como una especie de síntesis entre las tres fases ya de sobra conocidas en la carrera de Pucho: lo real de Crema, lo etéreo del C.Tangana de “LOVE’S” y la brillantina del C. Tangana de “Ídolo”.

Nos quejábamos hace poco de que “Ídolo”, el último álbum de C. Tangana, apenas era capaz de trascender su pretenciosa fachada pseudo-artística, quedándose en un mero órdago de marketing sin nada que respaldara tanta pompa en el plano musical. La producción de Alizz era, como siempre, magnífica; a veces correspondida con un Pucho ocasionalmente acertado que, sin embargo, no lograba estar a la altura de un ídolo construido precariamente a base de metáforas baratas y provocaciones sosas. En términos de potencial, haberlo lo había, motivo por el cual un servidor no podía dejar de lamentarse por ver cómo quien firmaba temas tan contundentes como “Mala Mujer” se deshacía como un muñeco de arena en medio de su propio vendaval. Quería más de ese patetismo exaltado, más de ese ritmo invasivo y curioso y menos del C. Tangana demasiado enfocado en sus paranoias conceptuales, que no musicales.

Ahora que vuelve a la carga con “Llorando en la Limo” merece la pena reconsiderar el ídolo de C. Tangana bajo nueva luz, dándole crédito por haber conseguido al fin ahondar en esa figura que parecía resistírsele tanto en su anterior trabajo, quizás porque es ahora y no antes cuando por fin ha conseguido asomarse de verdad al otro lado de la valla. El éxito que antes era arriesgadamente premonitorio hoy es un hecho. Se cumple lo que dijo “un par de meses atrás” y por eso nos convencen más imágenes innegablemente efectivas como la de que le “ha cogío la depresión en un Ferrari”. Que quede claro, no estamos hablando de un Bob Dylan: es típico, predecible e incluso un poco ñoño, pero también es, ante todo, efectivo, y creo que en ese sentido se cumplen con creces todas las expectativas que uno pueda tener con respecto al madrileño, especialmente después de que “Guerrera” provocara urticaria a más de uno con su carácter blandiblú. En definitiva, esta es sin duda su mejor exhibición desde “Mala Mujer”, lo cual sin decir mucho es decir bastante.

La instrumental de Alizz, veraniega y evocativa, recuerda a la época de los singles pre-“Ídolo” y no por casualidad. Siendo la sucesora de “Still Rapping” con Steve Lean, que sin ser santo de mi devoción ciertamente avivaba cierto interés, “Llorando en la Limo” viene con sorpresa. Un extracto al final del videoclip de este mismo tema, firmado por Ziontifik Films, parece descubrir el lanzamiento de una mixtape en la que se avistan los nombres no sólo de Alizz y Steve Lean, sino también de Royce Rolo, Lost Twin y Enry K, entre otros. Se abre la veda de la especulación y parece que todo apunta en una dirección: C. Tangana “aún rapea” y se propone demostrarlo en un trabajo que, a juzgar por el extracto mencionado, se plantea como una especie de síntesis entre las tres fases ya de sobra conocidas en la carrera de Pucho: lo real de Crema, lo etéreo del C. Tangana de “LOVE’S” y la brillantina del C. Tangana de “Ídolo”. La expectativa está, si bien no alta, al menos a un nivel considerable, por lo que merece la pena mantener un ojo en lo que sea que Tangana planea para este nuevo año.