La controvertida reunión de The Smashing Pumpkins ya es –como sabemos– una realidad, y las primeras presentaciones comenzarán el próximo mes de julio, momento en el que quizás ya hayamos podido escuchar alguna nueva canción de esos dos EPs titulados “Shiny and Oh So Bright” que Billy Corgan ha prometido publicar este año. Por consiguiente, esta semana ha concedido una extensa entrevista a Joe Coscarelli para The New York Times, durante la cual han charlado sobre diversos temas con la mencionada reunión de los Smashing Pumpkins como eje vertebrador. Así, Corgan ha definido esta nueva etapa como “el momento más feliz de la banda”, y tras comentar brevemente el trabajo que empezaron a realizar con Rick Rubin como productor, Coscarelli quiere destacar que The Smashing Pumpkins nunca han sido tan venerados como Nirvana, tan desapegados en un sentido interesante como Sonic Youth o tan exagerados como Guns N’ Roses, y que Corgan y compañía se hicieron un nombre gracias a una ambición musical en expansión y al caos total de rock and roll. En ese punto, Billy confiesa:

Si tuviera la boca cerrada y mantuviera unida a mi banda estaríamos tocando en lugares mucho más grandes y seríamos mucho más exitosos, y estaríamos en el Salón de la Fama del Rock & Roll de alguien.

D’Arcy Wretzky: “Él me estaba utilizando para poder decir que era, de hecho, una reunión de todos los miembros”.

Seguidamente Corgan confesó que la controversia funcionó a su favor durante algún tiempo, seguramente en relación –entre otras cosas– a la polémica reciente con la bajista original D’Arcy Wretzky, quien también ha hablado con The New York Times acerca de su exclusión de la reunión del grupo. El diario estadounidense adjunta el siguiente extracto:

La Sra. Wretzky dijo por teléfono que había estado discutiendo un posible regreso a The Smashing Pumpkins con el Sr. Corgan durante casi dos años, pero en retrospectiva sintió que nunca la había considerado realmente como bajista a tiempo completo de la banda.

“Él me estaba utilizando para poder decir que era, de hecho, una reunión de todos los miembros”, dijo. “Billy puede ser increíblemente encantador y divertido, pero cuando se trata de dinero y dar crédito en cualquier tipo de situación laboral no lo es”.

Añadió que, si bien inicialmente le dijeron que ganaría “millones de dólares”, hubo desacuerdos sobre cómo los miembros dividirían el dinero, con el Sr. Corgan ganando el doble que los demás. “Realmente quería hacer esta gira por las razones correctas”, dijo la Sra. Wretzky. “Si todos lo hicieran gratis, lo habría hecho gratis”.

La respuesta de Corgan, políticamente correcta, es que no la había visto en los últimos diecinueve años, y descartó cualquier posible reconciliación de forma bastante tajante:

“Creo que lo que ha hecho demuestra por qué no puede involucrarse”, dijo Corgan. “Yo era vulnerable y compartía cosas y confiaba en que había una razón para darle una oportunidad, a pesar de la abundante evidencia empírica de que esa no fue una decisión sabia”. Ese puente ahora está quemado “para siempre”, agregó.

“No estoy en contra de nada excepto del establishment. Encuentro instituciones y sistemas sospechosos”.

Dejando a un lado la reunión de la banda y su inminente gira, Billy Corgan también trató casi al final de la entrevista y brevemente temas políticos, definiéndose a sí mismo de la siguiente manera según ha publicado la web del periódico neoyorquino:

“Soy un capitalista liberal de libre mercado”, dijo, y añadió que no había votado desde 1992, cuando votó por Bill Clinton. “No estoy en contra de nada excepto del establishment. Encuentro instituciones y sistemas sospechosos”.

Aun así, se refirió oblicuamente a la “guerra cultural”, “noticias falsas”, “globalistas”, “maoístas”, “pruebas de pureza”, “pensamiento grupal de izquierda”, “grupos minoritarios protegidos”, “hipnosis en masa”, “justicieros sociales” y otros términos utilizados en algunos círculos conservadores para descartar la política de identidad de izquierdas. Y desafió cualquier oportunidad de mimar a los fanáticos en conflicto.